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Leemos este post de Pablo Anino y Esteban Mercatante en Punto de desequilibrio:

El anuncio de un acuerdo con el Banco Mundial realizado el día jueves 10 por el ministro de Economía, Hernán Lorenzino, endeudará al país por 3.000 millones de dólares en los próximos tres años y señala un giro en la política económica más favorable a los “mercados”. El acuerdo también comprende pagos por 500 millones de dólares a empresas que litigan con Argentina en el CIADI (Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones). Con la contraparte de que al menos un 10% de lo pagado por el gobierno sería reinvertido en los BAADE (Bono Argentino de Ahorro para el Desarrollo Económico). Estos bonos, surgidos de la ley de blanqueo e impulsados ante todo por Guillermo Moreno, no encontraron hasta ahora casi ninguna suscripción. El agregado de este punto en el acuerdo con los acreedores del CIADI sugiere la venia de este funcionario (y por extensión de Axcel Kicillof) al acuerdo con las denotadas empresas litigantes en esta corte hecha a medida de las multinacionales imperialistas. En esta escena de noventismo explícito, todas las alas de la trajinada interna del equipo económico parecen ir de la mano. Pero el plan de endeudar al país es una causa de todo el empresariado. Es lo que pretenden los economistas de Sergio Massa, del PRO y de UNEN, tras su discurso de normalizar la situación con los acreedores y las relaciones con el mundo. Es lo que votó casi toda la oposición hace semanas en el Congreso cuando se reabrió el canje para dar señales favorables a un acuerdo con los fondos buitres en Nueva York. En Buenos Aires ya se notan los festejos de los especuladores con un alza notoria de la bolsa que alcanzó un nivel histórico este viernes.
¿Podría esto ser apenas el inicio de un giro pro mercado más a fondo, que concluya con nuevas emisiones de bonos en dólares? Un giro similar había sido intentado por el gobierno en 2008/2009, con Amado Boudou como ministro (antes a cargo de ANSES) y el ahora opositor Sergio Massa como Jefe de Gabinete, pero el salto en la crisis económica mundial con la caída de Lehman Brothers se lo impidió. Posteriormente, con la nacionalización de las AFJPs, el uso de las reservas del Banco Central para pagar deuda, y el recurso a otras variantes de financiamiento intra sector público alivió las urgencias, y permitió volver con todo al discurso de “desendeudamiento”, forma presuntuosa de llamar al pago “serial” de la deuda.
Los medios opositores ubican detrás de estas movidas a sólo una parte del gabinete económico (Hernán Lorenzino con apoyo de Boudou), y aunque señalan las novedades “mercado friendly” de los últimos días las enmarcan en una interna que podría limitar el giro. Pero no estamos sólo ante un retorno al plan de aquel momento cuando la política económica estaba en manos del ahora vicepresidente Amado Boudou y Sergio Massa era Jefe de Gabinete, sino un nuevo gesto forzado para tratar de acercar posiciones con el capital financiero internacional para buscar cerrar el litigio con los fondos buitres que tiene curso en los tribunales de Nueva York. Ante el fracaso del blanqueo de Guillermo Moreno, reivindicado por el vice ministro de Economía, Axel Kicillof, las ideas de los ex hombres de la UCEDE (uno adentro del gobierno y el otro en el campo opositor de derecha) marcan el rumbo económico oficial. Una mezcla de vuelta a los mercados, seguir drenando el Banco Central, y devaluar la moneda de manera progresiva, son los recursos obligados para afrontar la escasez de dólares. Estamos ante el triunfo póstumo del ingeniero Álvaro Alsogaray en la “batalla cultural”. No obstante, las internas de gabinete no se borrarán y las condiciones de “fin de ciclo” podrían llevar a sucesivas marchas y contramarchas.

Completo acá.

Leemos en el blog Golondrinas en vuelo:

minero

Dos obreros mineros mueren en Mina El Aguilar.

La empresa lamenta el “accidente”.

Lamenta que una roca se haya desprendido,

en el nivel 15 del piso 6 del interior de la mina,

mientras Walter y Samuel realizaban

el sostenimiento de una galería.

Lamenta que los haya aplastado.

Lamenta que los familiares y el pueblo aguilareño

estén consternados con el hecho “irremediable”.

Lamenta que el sistema de emergencia no haya evitado

la fatalidad.

Lamenta que no hubo que lamentar otro tipo

de incidentes.

Lamenta.

 

A los lamentados dueños de la empresa

les comunicamos:

Que no queremos lamentar a nuestros muertos.

Los lamentos no remedian lo perdido.

Los lamentos no evitan ni salvan nuestras vidas.

De lamentos no se construye infraestructura necesaria

para evitar algún tipo de accidente,

y con lamentos no vamos a recuperar

a tantos obreros que dejaron las vidas en los lugares

de trabajo, mientras que ustedes,

no con lamentos,

sino con la usurpación de nuestro trabajo,

y del saqueo de los recursos naturales,

no lamentan,

la enorme riqueza que se llevan al extranjero.

La compañera Celeste Murillo@rompe_teclas) tuiteó esto ayer:

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referido a las declaraciones de Miguel Galuccio sobre Chevron y sus anhelos de “desarrollo nacional”(???????)…

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Leemos en el blog cordobés Apuntes de frontera:

De conjunto, la “batalla por la igualdad” cedió su terreno progresivamente a una mejor negociación con las corporaciones, síntoma del “fin de ciclo K”. Martín Rodríguez en el último número de Le Monde Diplomatique, haciendo un balance del kirchnerismo, afirma que “si el campo es la oligarquía pero lo cuentan como si fueran Los Ingalls, entonces hay que ir por quienes lo cuentan: ¿Qué te pasa Clarín? Y si Clarín es el monopolio de sentido, entonces habrá que serruchar la rama que lo sostiene: el Poder Judicial en el cielo de las cautelares”. Pero “olvida” decir cuál fue el resultado de estas múltiples incursiones del gobierno. El gobierno fue y no fue por todos. Fue por todos y no fue por ninguno. Las “batallas” terminaron en nada. Hoy, la lucha contra la oligarquía sojera es un recuerdo tan del pasado como los aviones Pulqui; el 7D, la fecha de una farsa montada para salir del atolladero de fines del 2012; la “democratización de la justicia”, una ley acordada con la Corpo Judicial para no tocar nada de lo esencial.
 
La Igualdad en el reino de las abstracciones
Martín Rodríguez dice, en el mismo artículo, que el kirchnerismo inaugura la lógica de la “transición permanente”. Más bien podríamos afirma que, en los últimos años, en las peleas duras, hemos asistido a la “capitulación permanente”. Si, a pesar de eso, los intelectuales K siguen brindando su apoyo, esto conlleva una progresiva fuga de la materialidad. Así, las mismas nociones de igualdad y libertad que pregonan como sustento del accionar del kirchnerismo se encuentran en el reino de las abstracciones.
Diego Tatián, en el último número del Ojo Mocho, afirma que “Lo que ocupa el centro del actual litigio político e intelectual en Latinoamérica es la cuestión de la igualdad”. Pero renglón seguido nos aclara (repitiendo textualmente lo escrito en el libro Lo Impropio) que “Igualdad no es en primer lugar una más justa redistribución de bienes sino un reconocimiento más intenso y más extenso de las personas como fuerzas productivas del pensamiento (palabra en la que incluyo aquí las acciones políticas) acerca de lo justo”. De afirmaciones de esta índole es posible concluir porqué la intelectualidad que se afirma ligada al “modelo” es incapaz de plantear la perspectiva de verdaderas transformaciones que conlleven modificaciones sustanciales de la desigualdad.
Las tres millones de familias que carecen de vivienda propia en el país no estarán felices de entrar en el terreno de la “igualdad” concebida como “reconocimiento de las fuerzas productivas del pensamiento”, mientras CFK goza de la propiedad de 12 departamentos y 6 casas entre otros bienes inmuebles. Tampoco quiénes fueron brutalmente reprimidos en Ledesma y en el Parque Indoamericano sólo por ese reclamo.
El tercio de la clase trabajadora que se encuentra en situación de informalidad, después de diez años de kirchnerismo, no podrá objetar nada mientras se le brinde la oportunidad de “pensar acerca de lo justo” y tenga la “gentileza” de no quejarse ni luchar por sacarse de encima a connotados burócratas sindicales kirchneristas como Gerardo Martínez o Antonio Caló.
Los pobladores QOM del Chaco y Formosa que sufren las brutales represiones de los gobernadores kirchneristas, no dejaran de sentir los terribles límites de esta igualdad pregonada por los intelectuales afines al gobierno, mientras pelean por defender sus territorios ante el avance irrefrenable de los empresarios sojeros, verdaderos “ganadores” del modelo K.
La Igualdad (que se transformó en una fuerza política motriz en la revolución burguesa a fines del siglo XVIII) se vacía así de todo contenido para convertirse en valor etéreo. Esto no tiene nada de sorprendente si se analiza el recorrido del kirchnerismo. A pesar de un crecimiento a “tasas chinas” durante los años 2003-2008 y una recuperación importante durante 2010-2011, los elementos más profundos de atraso no lograron ser revertidos.
Luego de la crisis del 2009-2010, las “tendencias a la igualdad” que tendía a construir ideológicamente el kirchnerismo, dejaron paso al “Nunca menos”, eslogan (o “nombre” como les gusta decir a los intelectuales que aquí criticamos) que puso en evidencia un techo ya construido para el bienestar del pueblo trabajador. El Nunca menos fue el punto final de la batalla por la igualdad. Abusemos una vez más del trabajo del amigo Rosso que en este post da algunos números de la década K que evidencian la falsía del discurso intelectual kirchnerista.
 
La Libertad bajo recorte
 
La intelectualidad kirchnerista construyó su relato de la “Libertad” en estos años bajo un doble postulado: el juzgamiento a los genocidas y la no represión de la protesta social. Estos fueron los componentes de una democracia que, como escribió Forster, recupera el conflicto y la lucha por la igualdad. Contra el “republicanismo” de la derecha opositora y sus intelectuales afines, se trata de una democracia donde “el movimiento, la subversión, la conmoción y los inesperado” son una “fuerza vital” de la misma.
Pero al igual que ocurre en el terreno de la tan mentada pelea por la Igualdad, la Libertad también se fue desdibujando y la “irrupción de lo inesperado” se transformó en un  problema de agenda permanente para el gobierno nacional. El kirchnerismo, volviendo sobre su propio discurso inicial, convirtió a la protesta social y a la acción directa de los trabajadores y demás sectores, en uno de sus blancos favoritos. Basta repasar los discursos de CFK en los últimos  años para encontrar una mención casi permanente condenando los cortes de ruta o los paros del movimiento obrero. Basta recordar aquel discurso de apertura de sesiones del Congreso donde fustigó abiertamente contra los “privilegios docentes” que no son tales. Si en su etapa de gobierno “de desvío” construyó una discursividad que hizo creer, a propios y ajenos, en la posibilidad de un gobierno que no reprimiera la protesta social, ese montaje pasa, cada día más, al baúl de los recuerdos.
Lo evidencia la creciente bonapartización del gobierno nacional, expresada a través del aumento de los mecanismos represivos. La sanción de la Ley Antiterrorista, el creciente procesamiento de luchadores populares, el espionaje de Proyecto X y los policías infiltrados en organizaciones sociales y políticas populares y de izquierda son parte del paisaje en la era K, verdaderos síntomas de la “reversión” de la “democracia con apertura”.
Pero además, y como se ha explicado aquí, el kirchnerismo siguió jugando un sutil juego de equilibrista, apoyado en los viejos poderes consagrados bajo la “democracia menemista”. Allí está la brutal evidencia del asesinato de Mariano Ferreyra, llevada a cabo por las bandas de la burocracia pedracista, no muy distinta a la burocracia que campea en la mayoría de los gremios. Ese asesinato constituyó un crimen en defensa del statu quo de las relaciones laborales impuesto bajo el neoliberalismo e inalterado bajo los casi ocho años (en ese entonces) de gobierno K. Asimismo, la persecución y la represión en las Comunidades QOM por gobernadores que son parte del “proyecto” (y las cuáles nunca fueron claramente condenadas por CFK) expresan ese entramado de relaciones políticas donde anida el poder real bajo el kirchnerismo.
Así, dentro de los enormes límites que impone, de por sí, la misma democracia capitalista, el gobierno que vino a permitir recuperar el papel “del conflicto” se corrió abiertamente hacia el control y el freno del conflicto social, hacia la persecución abierta, hacia la alianza con las burocracias sindicales que todos estos años contuvieron al movimiento obrero y sus luchas.
 
El “momento de cierre” y la obsecuencia hasta el final
A principios de este año, luego de los afanosos meses que siguieron a los cacerolazos y al enorme paro nacional del 20N, algunos intelectuales K afirmaban “percibimos un inquietante y riesgoso “momento de cierre”, desde el que, por ejemplo, se blanden y exigen posiciones subjetivas de “apoyo incondicional” (…) Exigencia de cierre de la cadena de articulación subjetiva que suele  ampararse en la objetividad de lo hasta aquí conseguido”.
Si en ese momento los intelectuales afines al modelo, rechazaban la exigencia del “apoyo incondicional” los meses que han transcurrido parecen haberlos convencido de lo contrario. Empezamos este post horas antes de que saliera a la luz la Carta Abierta nº13 bautizada, con toda solemnidad, como “Los Justos”. Allí, una vez más ratifican su total compromiso con el gobierno nacional, a pesar de las enormes acusaciones que se tejen en este momento sobre la figura de Néstor Kirchner. Lo que está en juego, por decirlo de alguna forma, es la figura política sobre la cual construyeron un manto mítico de abnegación y de sacrificio.
“El nombre de Kirchner vino a romper una continuidad malsana, vino a desequilibrar la marcha regular hacia la barbarie de un modelo económico-político que, desde mucho tiempo atrás, no sólo venía ejerciendo su poderío sobre la vida material de los desposeídos, sino también había logrado capturar los núcleos más profundos y decisivos de la vida cultural”escribe Forster en la página 20 de Litigio por la democracia. Su nombre“habilitó el regreso (…) de lenguajes emancipatorios extraviados entre las derrotas y los errores”.
Los golpes al nombre de Kirchner son los golpes al relato construido (y reconstruido constantemente) desde aquel 27 de octubre del 2010. El relato que garantizó que la épica, cada vez más degradada como señalamos antes, siguiera moviendo las ruedas del kirchnerismo. La Carta Abierta nº13, sin ambages, señala que ¿Vivimos en sociedades sin corrupción? Esto no es posible afirmarlo. Pero es posible decir que la corrupción más importante (…) es la que ocurre en las grandes transacciones capitalistas en materia de estructuras financieras ilegales, circulaciones clandestinas”. La afirmación es una verdadera acta de acusación contra el kirchnerismo. ¿El gobierno es corrupto? No tiene importancia, hay una corrupción mayor, la de los empresarios. Y los empresarios, que según afirmó repetidas veces CFK, “se la llevan en pala”, ¿al abrigo de qué gobierno pueden actuar de manera corrupta?
Son preguntas que no serán respondidas. Como tampoco serán respondidas las preguntas por la igualdad material real, las preguntas por la criminalización de la protesta social, sobre la alianza con los Martínez y los Caló, sobre la coalición con los Gioja, los Insfrán y los Capitanich. La intelectualidad kirchnerista ha optado por los conceptos fuertes (Igualdad, Libertad, Justo) a costa de vaciarlos de contenido social. Ha optado por las abstracciones en su objetivo de justificar lo “realmente existente”. Ha optado por la “prudencia y la cautela como cualidades políticas” a costa de no criticar la herencia neoliberal que aún persiste, tras un década “ganada”.

El fin de ciclo kirchnerista trae nuevos actores y nuevas tareas. Si hace una década el kirchnerismo pudo imponerse y constituir una cuerda para salvar al endeble capitalismo argentino, su crisis actual abre la posibilidad de retomar ese camino que iluminaban las barricadas que ardían en Plaza de Mayo en aquellas Jornadas Revolucionarias de Diciembre del 2001. Que esas fogatas vuelvan a arder, con más fuerza y atizadas por los trabajadores y el pueblo, es una tarea impostergable.

El post completo acá.

Como habrán visto en posts anteriores (ver acá y acá), tuvimos un debate con el bloguero “nac&pop” Diego Faur, por Twitter, y luego lo seguimos el día de ayer por radio, en El tren, conducido por Gerardo Yomal y Hugo Presman.

El debate –que espero continuemos en un nuevo programa, allí o puede ser en Pateando el Tablero un sábado de estos– giró en torno a “la década kirchnerista” y están ahí para quien lo quiera oír los archivos de audio… Pero aprovecho este post para discutir un poco más un tema que se planteó en el programa y con el que Diego ahora vuelve a insistir:

en el fondo la izquierda revolucionaria no tiene vocación de gobernar ni proyecto de gobierno debido al rechazo absoluto al Estado y sus mecanismos políticos como forma de organización, de ahí que no les importe ganar o no las elecciones. Una interesante idea para otros tiempos históricos pero a mi entender es impracticable en el aqui ahora.

El tema es que yo dije en la radio algo así como que nosotros no queremos “gobernar” y sí que gobiernen los trabajadores.

Me explico: aunque las batallas electorales son parte de nuestra actividad militante, nuestra “estrategia de gobierno” no es electoralista (creo que basta con recordar “el caso chileno”, la llamada “vía pacífica al socialismo” de la UP y Allende para ver que la clase dominante “por las buenas” no está dispuesta, nunca,  a que los trabajadores y sectores populares sean gobierno). No creemos que un diputado o un intendente le puedan cambiar la vida sustancialmente a alguien, sino que participamos de las elecciones denunciando este régimen de democracia para ricos, proponiendo un programa para que la crisis no la pague la clase trabajadora, y si obtenemos una banca o puesto –no es “que no nos importe” o “nos dé igual”– lo utilizamos, siguiendo la tradición clasista y revolucionaria, para la agitación política y el llamado a la lucha y movilización en las calles.

Nuestro “proyecto de gobierno”, Diego, es el de un Estado construido “desde abajo”, desde la clase trabajadora movilizada, desde los millones de asalariados que día a día hacen funcionar la economía y el país (y en definitiva, el mundo). ¿Es posible hacer esto, o es “de otros tiempos históricos”, “impracticable aquí y ahora”?

Yo creo que sí, que es posible, si tomamos –como ya planteé varias veces– el ejemplo de Zanon: ante las crisis, los despidos y cierres de fábrica (como ocurrió entonces con el fin del ciclo menemista), los obreros demostraron que pueden ocuparse perfectamente de gestionar la fábrica (en base a asambleas y democracia directa), y que además pueden desarrollar alianzas políticas progresivas y “hegemónicas” (con los desocupados, los estatales, la juventud, los pueblos originarios, etc.) y mostrar, entonces, embrionariamente, lo que sería un gobierno obrero, en base a la lucha de la clase trabajadora y a una dirección revolucionaria (un partido con esta estrategia).

Nuestro programa incluye, entre otras medidas, la lucha por un salario igual a la canasta familiar indexado según la inflación; el pase a planta permanente de todos los contratados/flexibilizados; que se estatice el transporte bajo control de los mismos trabajadores junto a comités de usuarios –como bien plantea nuestro compañero de la Línea B del subte, Claudio Dellecarbonara–, para que haya así un servicio público eficiente y seguro; que se deje de pagar a los buitres imperialistas la deuda externa ilegítima y fraudulenta y así tener dinero para pagar el 82% móvil a los jubilados; y que haya trabajo (genuino) para todos, por medio de un plan de obras públicas bajo control obrero…

Estas son algunas de las medidas que permitirían movilizar a la clase trabajadora, con una política independiente de toda variante patronal –y por ello decimos que hay que construir un partido sin  patrones basado en los sindicatos, y sin burócratas–, para que la próxima crisis que anuncia el “enfriamiento” de la economía y las políticas de “sintonía fina” del kirchnerismo (ver acá y acá) –morigeradas tras el choque de Once– no la pague la clase trabajadora y sí los capitalistas.

PARTE 1:

http://www.divshare.com/download/24143784-509

PARTE 2:

http://www.divshare.com/download/24143792-8b0

PARTE 3:

http://www.divshare.com/download/24143804-f49

PARTE 4:

http://www.divshare.com/download/24143835-374

(haciendo clic en los links, se abre la ventana con el archivo de audio para darle play)

Leemos en el blog Golondrinas en vuelo:

Desde que tengo noción de niño que acompañé a mi padre en el surco. Jugando entre planta y planta ayudaba a cortar sus frutos. Recuerdo el despertar cuando el cielo estaba aún negro. Me costaba hacerlo. La bocina del camión que pasaba por las calles del poblado terminaba de despertarme con sus chillidos. Había que apurarse para tener un lugar donde sentarse en el suelo. La media hora de viaje por calles de tierra cansaban mis piernas si llegaba a estar parado.
Recuerdo que quería ser grande como ellos, entonces cosechaba los frutos a la par. No quería abandonar a mi padre. No quería quedarme solo. Entonces me apuraba y cortaba las frutas detrás de él. Volvíamos cuando en el cielo ya casi no quedaba sol. Las 14 horas de surco aplastaban mis ojos que querían permanecer abiertos. Caía dormido en los brazos de mi padre cuando se sentaba en el colchón a descansar. Recién ahí me sentía protegido para hacerlo.
Así de chico aprendí que debíamos esforzarnos mucho para tener más fichas ya que las mismas se cambiaban por plata. Comprendí porque mi padre, a pesar de sus manos lastimadas, cortaba los capullos más rápido que una máquina. Enojé cuando a pesar de los esfuerzos no nos alcanzaba para comer. Lamenté verlo agotado y envejecido a pesar de sus 31 años.
Lo peor es el trabajo en el campo, me repetía. Porque no hay descansos. Porque los capataces te tratan como animales. Porque siempre te pagaban de menos. Porque el sol arde fuertemente en la cara y el viento parte los cachetes. Porque el frío congela los huesos por tener poco abrigo. No hay tiempo ni para enfermarte. O trabajas o pereces.

Viví y trabajé en el campo hasta los 11 años hasta que mi padre consiguió trabajo en un taller de costura.  Un día agarramos nuestras ropas y escapamos con la esperanza de que la vida será mejor en la ciudad. Mi tío que estaba allí nos decía que en la ciudad hay muchos edificios y necesitan ayudantes, que hay talleres de ropa y necesitan costureros, que los comercios y las casas de familia necesitan que alguien los pueda limpiar. No sabíamos de costura, así que empezamos de aprendices a cambio de un lugar para dormir y de comida.

En el campo por lo menos veía la luz del sol y escuchaba el cantar de algún pájaro que pasaba volando . Ahora, en estos edificios llenos de pisos, la luz la da una lámpara y el cantar se transforma en un silbido agudo permanente que retumba en mi cabeza debido a la máquina que manejo. Nuestro tiempo se diluye entre telas, costuras y rodillos que no dejan de andar.

Extraño a mi padre. El estaba en el edificio que se derrumbó como si fuera una torre de cartas que se desploma por el leve soplido del viento. Así lo vi desde la torre del frente. Sabía que no me tenía que separar de él, pero a los que éramos más chicos nos llevaban a trabajar a otro edificio. Teníamos otras tareas. ¿Lo podría haber socorrido si estaba ahí?

Completo acá.

6a00d8341c595453ef0177440ce92c970d-320wi… ése podría ser el estribillo de una nueva (y lamentable, por supuesto) versión de aquel “viejo” hit setentista

Leemos sobre las últimas medidas económicas del gobierno nacional en el blog Punto de desequilibrio:

Luego de los anuncios de estos días, que se analizan con detalle acá y acá, hay dos términos que el gobierno ya no podrá seguir utilizando para describir al mentado “modelo”, significante que se va llenando de forma variada según los giros que pegue la política económica. El primero de ellos es desendeudamiento. Sí, no es nuevo, en los últimos años el tesoro viene contrayendo deuda por varios miles de millones de pesos, pero hasta el momento había sido deuda en pesos, y en su abrumadora mayoría contraida con organismos públicos como la ANSES, el Banco Central, etc. Ahora cruzó un rubicón que tantos funcionarios y escribas oficiales aseguraron que nunca se cruzaría: emitir deuda en dólares. No otra cosa son los bonos que se planea emitir. Recordemos, varias veces los defensores de la política oficial, una vez que no pueden seguir diciendo que hay desendeudamiento (porque es algo del pasado, aparte de que el término es muy rimbombante para decir en realidad que se pagó, como diría el tango, como unos chambones), pasaron a decir que no hay mayores problemas, porque la deuda que se venía emitiendo es en pesos, no en dólares, y ningún país tendría problemas para emitir en su propia moneda. Bueno, por cada CEDIN o BAADE que emita, el gobierno contrae una deuda en dólares, no en pesos. Así que, ni “deseudamiento” en pesos, ni en dólares. El problema del acceso a dólares para pagar deuda en dólares, que se suponía que era algo que se iría terminando en el futuro, vuelve, ya que, como dice Julio Gambina en un artículo moderadamente crítico, “Con esta medida se retoma el camino de la deuda dolarizada”.

El post completo acá.

* Y ver acá, Se blanquea la crisis del “modelo”, nota  de Pablo Anino en La Verdad Obrera.

Leemos este post en el blog Punto de Desequilibrio:

Tiempos muy austeros
Salir de lo más profundo del pozo no es lo mismo que recuperar dinámica. Las iniciativas desplegadas a lo largo de toda la geografía global ante el crack de 2008 permitieron realizar una contención de daños. Pero por la persistencia de los efectos de los quebrantos privados sobre las economías más ricas, no ocurrió nada parecido a una recuperación vigorosa y sostenida. Los elementos de contención devinieron a su tiempo en eslabones débiles, especialmente en la Unión Europea, y llegó el tiempo de los ajustes fiscales. También en los EE.UU.: la Administración de Barack Obama afronta un déficit muy elevado, pero ha llevado a cabo el mayor ajuste en 30 años: desde el 10% del PIB en 2011 hasta el 8,5% de 2013, y la previsión es que acabe en el 6,5% en 2014. Sin embargo, sería erróneo creer que sólo allí y en los EE.UU. se están produciendo ajustes profundos. En contra de lo que parece, las políticas de contracción fiscal se están dando en casi todo el mundo. El estudio “The Age of Austerity: A review of public expenditures and adjustment measures in 181 countries” estiman que en 2013 119 países ajustarán sus cuentas, y 131 lo harán en 2014. Es decir que las medidas de austeridad afectan hoy a 5.800 millones de personas y afectarán a 6.300 millones en 2015 (el 90% de la población mundial). Las medidas de contracción fiscal más generalizadas han sido la disminución de salarios públicos (en 74 países de bajo ingreso y en 23 de alto), reducción o eliminación de subsidios (en 78 países de bajo ingreso y 22 de alto), incremento de impuestos al consumo (63 de bajo ingreso y 31 de alto), reforma de las pensiones y de los sistema de salud (en 47 de bajo ingreso y 39 de alto), reformas diversas en los sistema de protección social orientadas a limitar su alcance (en 55 países de bajo ingreso y 25 de alto), y flexibilización del mercado de trabajo (según el FMI en 32 países pero según la OIT en 40 países).
En los últimos días ha caído en descrédito un estudio que se transformó rápidamente en un clásico, “Growth in a Time of Debt” de Kenneth Rogoff y Carmen Reinhart (RR de acá en más), publicado en 2009. El mismo “probaba” que un nivel de deuda excesivo se transformaba en un lastre para el crecimiento económico. Para los países que mantenían niveles de deuda superiores al 90% del PIB durante cinco años o más, su crecimiento medio rondaba el -0,1%. Si bien desde el mismo momento de su publicación fue blanco de varias críticas (entre ellas la de una inversión de la causalidad entre crecimiento y deuda), pero la piedra del escándalo fue el descubrimiento de que, sencillamente, los resultados de RR eran el resultado de datos incorrectos. Fue el descubrimiento que hicieron Herndon, Ash & Pollin, según detallan en “Does High Public Debt Consistently Stifle Economic Growth? A Critique of Reinhart and Rogoff”. Analizando las hojas de cálculo usadas por los autores en su libro, comprobaron que los resultados principales surgían de simples errores de cálculo y transcripción. Uno de los más importantes fue la exclusión de lapsos de crecimiento de países (como Nueva Zelanda) con un ratio deuda/pib mayor al 90%.

 

Sin duda, estos descubrimientos arrastrarán al descrédito a la dupla RR y su trabajo. Sin embargo, no es de prever que eso vaya a torcer significativamente el rumbo de las políticas. La decisión de mantener las cuentas públicas ajustadas responde a presiones muy poderosas, no sólo por parte de instituciones multilaterales, sino especialmente de los grandes bancos y tenedores de títulos de deuda, pero sobre todo a la necesidad de avanzar medidas más de fondo para descargar la crisis sobre los trabajadores y los sectores populares buscando una salida mediante el ajuste.
Esta “era de austeridad” augura la persistencia de un crecimiento anémico. De todos modos, es un error culpar de la persistencia de la crisis a las medidas de recorte del gasto, como hacen distintas vertientes keynesianas, para quienes la iniciativa fiscal tiene capacidad de dar algo más que un alivio momentáneo. Contrario a lo que pregonan estas corrientes, aunque un recorte significativo del gasto en un contexto depresivo puede agravar los problemas, de esto no se deduce que un plan de gasto más ofensivo alcanza para encarar una salida de la crisis. Las “fallas tecnónicas” que recorren a una economía mundial descalabrada por el crack de 2008 no se pueden subsanar a fuerza de gasto público, como si este pudiera sobreponerse a las contradicciones sistémicas.

Completo acá.

Leemos:

La Solidaridad de Clase, es un principio forjado en más de 150 años de triunfos y derrotas de la clase obrera argentina e internacional, que a sido atacado, vapuleado y denigrado en nuestro país, en los últimos 30 años, con la derrota física de la Dictadura Genocida del 76, el golpe económico de la hiperinflación del gobierno alfonsinista, la década neoliberal del gobierno privatizador de Menem-Duhalde – década donde proliferaban las teorías “innovadoras” del “fin de la historia”, “la desaparición de la clase obrera como sujeto social”, teorías que terminaron en el basurero de la historia- década donde se alimentaba el individualismo.

Luego el relato kirchnerista, donde a pesar de casi una década de recuperación económica, se mantienen las condiciones de flexibilización y precarización laboral para casi el 40% de la fuerza laboral, casi el 50% de la población vive en condiciones de pobreza, las barriadas obreras y populares carecen de la infraestructura básica de redes de agua potable, cloacas, gas domiciliario.

A pesar de tamaño ataque, el principio de la Solidaridad de Clase se mantiene en la memoria histórica de nuestra clase, como un archivo en un disco rígido, que cuando lo necesitamos aparece con toda su magnitud y sus valores como lo vemos hoy a cada minuto, en la respuesta en la región más afectada como La Plata, que la ayuda está en manos de los trabajadores y el pueblo pobre frente a la “desaparición” del “estado de todos los ciudadanos”. Se manifiesta en los lugares de trabajo donde se realizan asambleas, habladas en los comedores, impulsadas por nuestros compañer@s y se aprueba no solo la recolección de todo lo necesario para los sectores afectados particularmente a los de La Plata, donde la situación es más terrible, sino también se aprueba exigir a las empresas destinar una ayuda, como lo están haciendo los cr@s de Kraft que exigen que la empresa done un día de la producción completa para distribuirla en los sectores afectados. O en los sindicatos y organizaciones gremiales que toman esta tarea en sus manos, más allá de las direcciones burocráticas que están al frente. Por esto parafraseando un refrán popular podría afirmar “patrones, gobernantes de turnos, burócratas sindicales…los principios que vosotros intentáis matar gozan de buena salud”.

* Es José Montes, dirigente obrero del PTS, en un post publicado en La troska Rosario.

Completo acá.

Leemos:

Maria Milagros Patrón Costas es una apasionada de los caballos. Así participa año tras año de los concursos de caballos peruanos y mestizos. Rubia, de ojos azules, de jóven fue una flamante reina de los estudiantes en su colegio católico. Rubia en tierras de pieles morenas. Presidió dos veces consecutivas la Sociedad Rural de Salta, la primera mujer que lo hace. Lleva con honor el apellido de su clase social: Patrón Costas. María Milagros fue candidata del kirchnerismo y es diputada provincial en la Salta de Urtubey. Reivindica ante todo la tradición. Su tradición. La de explotadores de los pueblos originarios del norte argentino. Con toda la hipocresía que caracteriza a su clase nos dice “la mujer representa la lucha por la libertad, el amor, la esperanza y la transmisión de valores que recomponen a la familia y a la sociedad en general”. Esta mujer es la que lucha por la libertad de los patrones de adueñarse de campos ajenos, de superexplotar sin ninguna contemplación a los trabajadores norteños. Esa es su transmisión de valores. Los valores de los Patrón Costas son los de asesinos de miles de obreros originarios que trabajaron en condiciones insalubres haciendo prematuras sus muertes y las de sus familias en el Ingenio San Martín del Tabacal. El único hijo de Milagros es empresario ganadero. Ella barniza su ideología oligarca con un cinismo sin límites: escribe poemas sobre los desaparecidos.

Clemencia, en cambio, es una mujer trabajadora de Lipeo, también en Salta. Morena y con sus años bien marcados. En su tierra no hay agua potable ni energía eléctrica. “Como no había agua ni en el centro de salud ni en la escuela tiramos una manguera desde la vertiente pero es peligrosa vienen bichos en el agua y cuando llueve aumenta la suciedad, cuando se pone turbia hay que esperar”. Señala a los responsables, “hace muchos años que hay proyectos pero ninguno se hace, pasan los gobiernos y ninguno se ocupa, por eso nosotros reclamamos y queremos hacer marchas” Luchan por los servicios desde el “Club de madres”. “Ahí empezamos todas las discusiones, las mujeres. Después lo discutimos en las reuniones de la comunidad, pero el lugar donde empiezan es el ‘Club de madres’. También hay clubes en los otros pueblos cercanos”. Clemencia trabaja desde los 12 años, calcula. De sol a sol. Hoy es madre de 10 hijos y lucha por ellos varios hoy trabajando campos mendocinos desde que eran niños. Los más jóvenes trabajan durante las vacaciones en las fincas y vuelven para las clases contando los días justos de faltas permitidas. No hay certificados para los trabajadores del campo, todos en negro. Ella no participa de paquetes concursos de caballos. Sus animales flacos pastan esquivando el ataque de las víboras. En sus tiempos de niña la vajilla era cosa de gente con plata “no había tasas, tomábamos en calabacines que cultivábamos”.

* Este es el comienzo del último post de Natalia Morales y Joaquín Ramírez, “A propósito del 8 de marzo Día de la mujer trabajadora: Milagros y Clemencia”, en el blog Golondrinas en vuelo.

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