Archivos de la categoría ‘Pensamientos’

(* Posteo una columna de opinión que escribí para La Izquierda Diario. Tema musical alusivo -y fragmento de esta misma nota- acá.)

 

rubon3271La fotografía de la periodista Nilüfer Demir –el retrato de un grito– recorrió el mundo entero. Ese grito provenía de un cuerpo muerto, el de un niño. Aylan Kurdi, de tres años, falleció en las costas de Turquía, junto a su madre, de treinta y cinco años, y su hermano, de cinco. Ellos, en un precario bote repleto de gente –eran doce personas–, sin salvavidas ni implementos de seguridad, intentaban llegar, precariamente, desesperados, desde Siria a las costas griegas… (El “capitán” de la nave, según relató Abdullah Kurdi, el padre de Aylan, se arrojó al mar bravío, cuando el bote se desestabilizó –en un intento de nadar y tratar de salvarse–, y lo dejó “al mando”.)

“Cuando vi al niño de tres años, realmente se me heló la sangre. En ese momento ya no se podía hacer nada. Estaba tirado, con sus pantalones cortos azules y su camiseta roja subida casi hasta la mitad del vientre. No podía hacer nada por él. Lo único que podía hacer era tratar de que su grito, el grito de su cuerpo tirado en el suelo, fuera escuchado”, dijo Demir.

Un dolor indescriptible, tristeza, bronca, indignación, profunda pena, son las primeras reacciones (sensaciones) que surgen de ver –o entrever; así sea por sólo un segundo– ese pequeño cuerpo, solo, abandonado, arrojado por las olas, ahogado, a la vera de la playa.

La hermana de Abdullah Kurdi, residente en Canadá, contó que anteriormente había sido rechazada la solicitud de asilo que hizo para la familia: “fue devuelta porque estaba incompleta y no respetaba las exigencias reglamentarias”; carecían de un “número de identificación de la Organización de las Naciones Unidas expedido por Turquía”, dijo. Ahora, tras conocerse los acontecimientos, el gobierno Canadá le ofreció a este hombre (que perdió todo), la posibilidad de ir a residir allí… Kobani –la ciudad siria desde la que escapó esta familia–, envuelta en conflictos sociales y tribales, injerencia imperialista y guerra civil, verá regresar al padre –tal dijo que es su dolida voluntad–, ahora solo.

“No voy a culpar a Canadá de lo que pasó. Culpo al mundo entero”, dijo la hermana. Y tiene razón. Y agrego: este mundo culpable es el que ha ido generando el capitalismo, con sus fronteras nacionales y aduanas, su militarismo y guerras; el interés geopolítico, económico (¡el petróleo de Medio Oriente!), del imperialismo. La muerte de este niño –y la muerte de miles y miles de inmigrantes que huyen de la crisis económica y la desocupación, del hambre y las guerras– es un grito contra el sistema: el emergente que miramos (y que nos mira) de un sistema completamente irracional, burocrático, perverso, destructivo; donde las maravillas de la producción en masa de alimentos y vestimenta, vivienda, ciencia, cultura y tecnología son negados permanentemente a la gran mayoría de la humanidad. Como conclusión: humanidad (nosotros) y capitalismo son (somos) incompatibles. Este sistema se basa en la más amplia “socialización” (amplitud) del trabajo bajo el mando de los propietarios de los medios de producción, cambio y comunicación (Bancos, monopolios industriales, militares y empresas mediáticas, privados y estatales). La explotación de los recursos naturales y humanos, puestos al servicio de la ganancia y el lucro privados (los parásitos que viven del trabajo ajeno, de la desocupación y el sufrimiento). Es la barbarie que genera el sistema –por más que el gatopardista Papa lo admita y lo lamente en sus piadosos discursos– urbi et orbi. Imperialismos como Francia y Alemania están dispuestos a dar asilo a los desesperados… “en cuotas” o “cupos” (por no hablar de la “preocupación zoológica” del primer ministro británico Dave Cameron por la invasión de “enjambres” de inmigrantes, o el planteo del jefe de gobierno español Rajoy sobre la “inmigración irregular por razones económicas”). Mientras, quienes tratan de cruzar las fronteras gritan también “No camp! No camp!” en Hungría (leyes “de emergencia”, trenes repletos de inmigrantes, “campamentos” –Campos– y largas alambradas de púas recorren la frontera del país –gobernado por el ultraconservador primer ministro Viktor Orban– con Serbia).

En uno de sus últimos escritos (“El marxismo y nuestra época”, publicado en 1939 cuando comenzaba aquella otra gran barbarie capitalista, la Segunda Guerra Mundial) León Trotsky planteaba la imperiosa, urgente necesidad de reorganizar la economía bajo un plan socialista –que por supuesto no es el plan burocrático del estalinismo que terminó gobernando (y hundiendo) a la URSS–, dando trabajo a todas las manos disponibles. Decía: “se podría asegurar a todo el pueblo un nivel de vida alto y cómodo, basado en una jornada de trabajo extremadamente corta.
”En consecuencia, para salvar a la sociedad no es necesario detener el desarrollo de la técnica, cerrar las fábricas, conceder premios a los agricultores para que saboteen a la agricultura, transformar a un tercio de los trabajadores en mendigos, ni llamar a los maníacos para que hagan de dictadores. Ninguna de estas medidas, que constituyen una burla horrible para los intereses de la sociedad, es necesaria. Lo que es indispensable y urgente es separar los medios de producción de sus actuales propietarios parásitos y organizar la sociedad de acuerdo con un plan racional”.

La constante miseria, degradación y muerte que genera el sistema hace que el socialismo, como salida a la crisis, como horizonte, se (re)plantee nuevamente… ¿Cómo hacerlo? Por medio de la lucha de clases. Por medio de la organización solidaria, internacionalista, de todos los trabajadores y sectores explotados y oprimidos de la sociedad (en comisiones, sindicatos, comités, ligas, coordinadoras). Generando lazos para combatir al enemigo común, en busca de estos objetivos: conquistar una fuerza social y política (un partido) que luche por poner en pie un gobierno de las clases trabajadoras, que reorganice democráticamente la economía en beneficio de las mayorías.

Trotsky decía que, una vez garantizada la posibilidad de trabajo para todos/as (lo que debe contemplar una planificación de los recursos naturales no renovables y todos los temas relacionados con la contaminación del medio ambiente), satisfechas las necesidades, palabras como “pobreza”, “crisis” y “explotación” “saldrán de circulación”. Y es de esperar que imágenes –fotos, gritos– como las del niño Aylan Kurdi también. Que sean un viejo (y mal) recuerdo de la “prehistoria” humana de quienes (mal)vivimos en el capitalismo.

Una frase de Karl Marx (para pensar)

Publicado: mayo 28, 2014 de Demian Paredes en 2014, Marxismo, Pensamientos

“Las reformas sociales jamás se llevan a cabo gracias a las debilidades del fuerte; siempre es merced a la fortaleza del débil.”

 

K.Marx

* Citado en Francis Wheen, Karl Marx, Madrid, Debate, 2000 (ed. original 1999), p. 21.

** Ilustración de Rep, en Marx ha vuelto (Edhasa), de Daniel Bensaïd.

1695-house-of-cardsEl folletín del siglo XIX (la antigua “novela por entregas” de Dumas, Dickens, Balzac y tantos otros) fue remozado con los adelantos tecnológicos: el siglo XX, con el avance de lo audiovisual, nos dio las novelas por televisión. Y ahora éstas, en su “versión 2.0” –además de los televisores, se las puede ver también en pantallas de computadora y teléfonos móviles, desde plataformas digitales–, vienen dando, los últimos lustros, una amplia variedad de temas y personajes (médicos y enfermeras, náufragos y policías, niños y adolescentes, vampiros, profesores de química y asesinos). Y de ese maremágnum surge House of cards, una historia acerca del poder y la política en Estados Unidos, que tiene atrapado “a todo el mundo”: desde Obama –quien pidió “no spoilers en Twitter– “para abajo”, sus dos temporadas fueron (y son) vistas por millones de espectadores.

Aunque no es la primera vez que se trata el tema de los políticos, sus asesores y el presidente del país más poderoso del mundo –se han hecho muchas películas y series como The West Wing, comenzada en los ‘90, y las más nuevas Scandal y Homeland–, House of cards, basada en un libro y una mini-serie británica, destila bien la esencia de la política (capitalista): un toma y daca constante; la imbricación entre el poder económico (Raymond Tusk) y el estatal; la utilización de la prensa y el periodismo (Zoe Barnes) como parte de las maniobras para defenestrar a un adversario y/o “posicionarse” ante la llamada opinión pública… mintiendo descaradamente; el empleo de planes de ONG’s para disfrazar otras negociaciones; la compra de voluntades en pos de la “fidelidad” a un político o empresario (el lobbysta Remy Danton); la presión, el chantaje e incluso el asesinato. La serie, atrapante y muy bien compuesta es protagonizada por Kevin Spacey, y su personaje, Frank Underwood, es jefe de la bancada del Congreso de los Estados Unidos que ambiciona llegar a la Casa Blanca, para ocupar el despacho presidencial. Y no se detendrá ante nada ni nadie…

La serie abrió debates en el periodismo y la cultura: ¿es así o no la realidad del “poder político”? ¿Realmente todo es corrupción y engaño contra las masas de “electores”, en pos del enriquecimiento individual? No otra cosa estamos viendo (en la realidad, en las calles) con la reacción de la juventud de Occupy Wall Street, movilizada contra “el 1%” más rico, y con las voces alarmadas de un Stiglitz, un Krugman o un Thomas Piketty, preocupados ante la brutal concentración de la riqueza y la pobreza creciente (y potencialmente explosiva) en los Estados Unidos. Ya incluso Friedrich Engels había señalado, a fines del siglo XIX, cómo Norteamérica caía “más y más hondo en el pantano de la corrupción”: “encontramos aquí dos grandes grupos de especuladores políticos que, de manera alternada, toman posesión del poder estatal y lo explota a través de los medios más corruptos y en pro de los fines más corruptos; y la nación se ve impotente frente a estos dos grandes consorcios de políticos, que ostensiblemente son sus servidores pero que, en realidad, la dominan y la despojan”. El compañero de Karl Marx denunciaba (y anticipaba) así cómo la autotitulada “democracia más antigua del mundo” terminaría siendo una corporación única de empresarios-políticos (y viceversa), disimulada bajo el manto del bipartidismo.

En nuestro país también se ha opinado sobre la serie, y han hablado los políticos: desde Ricardo Gil Lavedra, de la UCR, quien admitió en un diario: “lamentablemente, realidad y ficción no parecen estar demasiado lejos”, hasta Aníbal Fernández, del PJ, confeso espectador. E incluso el periodista Juan Cruz Sanz habló de Sergio Massa (FR) “copiando la modalidad” de la política de Néstor Kirchner: hacer algunas obras públicas visibles y ponerles plata a los intendentes. Dice Cruz Sanz que todo ocurre “Como la serie House of Cards, el personaje de Frank Underwood hace siempre que le deban favores. Y así va llegando al lugar que llega”.

Argentina, aunque no tan rica y poderosa como el imperialismo yanqui, tiene entonces también su casta de políticos que responden a los poderes económicos establecidos, dejando de lado los reclamos populares: el PRO (que une a macristas con radicales y peronistas), el FA-UNEN (donde conviven centroderechistas y centroizquierdistas), el FR y el FpV así lo demuestran: son todas coaliciones políticas de “saltimbanquis”, “en competencia”, sin la menor coherencia política, programática e ideológica: “alianzas” donde pueden convivir –como ocurre en el kirchnerismo– Hebe de Bonafini y Scioli, Horacio González de Carta Abierta con Milani, y Sabbatella con el sheriff Granados.

Leemos en el blog Golondrinas en vuelo:

minero

Dos obreros mineros mueren en Mina El Aguilar.

La empresa lamenta el “accidente”.

Lamenta que una roca se haya desprendido,

en el nivel 15 del piso 6 del interior de la mina,

mientras Walter y Samuel realizaban

el sostenimiento de una galería.

Lamenta que los haya aplastado.

Lamenta que los familiares y el pueblo aguilareño

estén consternados con el hecho “irremediable”.

Lamenta que el sistema de emergencia no haya evitado

la fatalidad.

Lamenta que no hubo que lamentar otro tipo

de incidentes.

Lamenta.

 

A los lamentados dueños de la empresa

les comunicamos:

Que no queremos lamentar a nuestros muertos.

Los lamentos no remedian lo perdido.

Los lamentos no evitan ni salvan nuestras vidas.

De lamentos no se construye infraestructura necesaria

para evitar algún tipo de accidente,

y con lamentos no vamos a recuperar

a tantos obreros que dejaron las vidas en los lugares

de trabajo, mientras que ustedes,

no con lamentos,

sino con la usurpación de nuestro trabajo,

y del saqueo de los recursos naturales,

no lamentan,

la enorme riqueza que se llevan al extranjero.

Leemos en el blog Golondrinas en vuelo:

Desde que tengo noción de niño que acompañé a mi padre en el surco. Jugando entre planta y planta ayudaba a cortar sus frutos. Recuerdo el despertar cuando el cielo estaba aún negro. Me costaba hacerlo. La bocina del camión que pasaba por las calles del poblado terminaba de despertarme con sus chillidos. Había que apurarse para tener un lugar donde sentarse en el suelo. La media hora de viaje por calles de tierra cansaban mis piernas si llegaba a estar parado.
Recuerdo que quería ser grande como ellos, entonces cosechaba los frutos a la par. No quería abandonar a mi padre. No quería quedarme solo. Entonces me apuraba y cortaba las frutas detrás de él. Volvíamos cuando en el cielo ya casi no quedaba sol. Las 14 horas de surco aplastaban mis ojos que querían permanecer abiertos. Caía dormido en los brazos de mi padre cuando se sentaba en el colchón a descansar. Recién ahí me sentía protegido para hacerlo.
Así de chico aprendí que debíamos esforzarnos mucho para tener más fichas ya que las mismas se cambiaban por plata. Comprendí porque mi padre, a pesar de sus manos lastimadas, cortaba los capullos más rápido que una máquina. Enojé cuando a pesar de los esfuerzos no nos alcanzaba para comer. Lamenté verlo agotado y envejecido a pesar de sus 31 años.
Lo peor es el trabajo en el campo, me repetía. Porque no hay descansos. Porque los capataces te tratan como animales. Porque siempre te pagaban de menos. Porque el sol arde fuertemente en la cara y el viento parte los cachetes. Porque el frío congela los huesos por tener poco abrigo. No hay tiempo ni para enfermarte. O trabajas o pereces.

Viví y trabajé en el campo hasta los 11 años hasta que mi padre consiguió trabajo en un taller de costura.  Un día agarramos nuestras ropas y escapamos con la esperanza de que la vida será mejor en la ciudad. Mi tío que estaba allí nos decía que en la ciudad hay muchos edificios y necesitan ayudantes, que hay talleres de ropa y necesitan costureros, que los comercios y las casas de familia necesitan que alguien los pueda limpiar. No sabíamos de costura, así que empezamos de aprendices a cambio de un lugar para dormir y de comida.

En el campo por lo menos veía la luz del sol y escuchaba el cantar de algún pájaro que pasaba volando . Ahora, en estos edificios llenos de pisos, la luz la da una lámpara y el cantar se transforma en un silbido agudo permanente que retumba en mi cabeza debido a la máquina que manejo. Nuestro tiempo se diluye entre telas, costuras y rodillos que no dejan de andar.

Extraño a mi padre. El estaba en el edificio que se derrumbó como si fuera una torre de cartas que se desploma por el leve soplido del viento. Así lo vi desde la torre del frente. Sabía que no me tenía que separar de él, pero a los que éramos más chicos nos llevaban a trabajar a otro edificio. Teníamos otras tareas. ¿Lo podría haber socorrido si estaba ahí?

Completo acá.

Yo sí festejé la muerte de Videla

Publicado: mayo 17, 2013 de Demian Paredes en 2013, Actualidad, Camaradas, DDHH, Debates, FFAA, Historia, Pensamientos

* Posteo -con su autorización (y sin realizar prácticamente ninguna “corrección”)- este mail que nos llegó del compañero Jorge “Turco” Sobrado, ex detenido durante la dictadura, y militante del CeProDH y el PTS, acerca de la muerte de Videla.

Y si… mal que les pese a todxs lxs hipócritas que en estas horas salen por radio y televisión a decir que no festejan la muerte de nadie preparando el terreno para el futuro discurso de”que murió en la cárcel y pago la condena…etc etc etc……..yo quiero gritar bien fuerte  que aunque sea un rato festeje que este genocida que se llevo la vida de 30.000 merecía ser festejado. Merecemos festejar aunque sea un rato en nombre de los que morían en la tortura  a nuestro lado en los campos de concentración merecemos festejar los que luchamos inclaudicablemente contra la ley de punto final y obediencia debida, contra los indultos y contra los juicios retaceados de los K que descubrieron los DDHH en el 2003 que fue esta lucha la que permitió que muriera en la cárcel y no en su casa. Es un festejo con bronca , con odio de clase, mucho odio, es un grito contenido que viene desde el fondo de la historia. Ya se que no cambia nada y que miles de genocidas siguen libres y a los  cuales tenemos que seguir persiguiendo. para meterlos presos en cárcel común  Como no festejar aunque sea un rato la muerte de este chacal que se llevo la vida de tantos valiosos camaradas… que hoy se aparecieron sonrientes tal cual eran en mi cabeza. Fue un recreo chiquito muy chiquito ….para recargar el odio porque después del festejo queda no ya Videla sino la muerte de los Qom, las muertes del Indoamericano, los pibes caídos bajo el gatillo fácil  queda Julio Lopez y Luciano Arruga, queda Silvia Suppo, Mariano Ferreyra …. y sigue la lista porque lo que sigue es un Estado represor intacto que hoy sigue actuando en el Borda, en Lear y en cuanto conflicto obrero haya, pese a que para algunos hoy sospechosamente en silencio, alcanzo con bajar el cuadro y meter en cana a algunas decenas de milicos y ningún empresario ni civil cómplice  Por todo esto les digo a todos los hipócritas que salen por televisión habiendo sido en muchos casos cómplices que YO SI FESTEJÉ.

Turco

Leemos:

La Solidaridad de Clase, es un principio forjado en más de 150 años de triunfos y derrotas de la clase obrera argentina e internacional, que a sido atacado, vapuleado y denigrado en nuestro país, en los últimos 30 años, con la derrota física de la Dictadura Genocida del 76, el golpe económico de la hiperinflación del gobierno alfonsinista, la década neoliberal del gobierno privatizador de Menem-Duhalde – década donde proliferaban las teorías “innovadoras” del “fin de la historia”, “la desaparición de la clase obrera como sujeto social”, teorías que terminaron en el basurero de la historia- década donde se alimentaba el individualismo.

Luego el relato kirchnerista, donde a pesar de casi una década de recuperación económica, se mantienen las condiciones de flexibilización y precarización laboral para casi el 40% de la fuerza laboral, casi el 50% de la población vive en condiciones de pobreza, las barriadas obreras y populares carecen de la infraestructura básica de redes de agua potable, cloacas, gas domiciliario.

A pesar de tamaño ataque, el principio de la Solidaridad de Clase se mantiene en la memoria histórica de nuestra clase, como un archivo en un disco rígido, que cuando lo necesitamos aparece con toda su magnitud y sus valores como lo vemos hoy a cada minuto, en la respuesta en la región más afectada como La Plata, que la ayuda está en manos de los trabajadores y el pueblo pobre frente a la “desaparición” del “estado de todos los ciudadanos”. Se manifiesta en los lugares de trabajo donde se realizan asambleas, habladas en los comedores, impulsadas por nuestros compañer@s y se aprueba no solo la recolección de todo lo necesario para los sectores afectados particularmente a los de La Plata, donde la situación es más terrible, sino también se aprueba exigir a las empresas destinar una ayuda, como lo están haciendo los cr@s de Kraft que exigen que la empresa done un día de la producción completa para distribuirla en los sectores afectados. O en los sindicatos y organizaciones gremiales que toman esta tarea en sus manos, más allá de las direcciones burocráticas que están al frente. Por esto parafraseando un refrán popular podría afirmar “patrones, gobernantes de turnos, burócratas sindicales…los principios que vosotros intentáis matar gozan de buena salud”.

* Es José Montes, dirigente obrero del PTS, en un post publicado en La troska Rosario.

Completo acá.

Ya hay algunos posts de la “troskosfera”, referidos a la aparición de Marea popular (ver acá, acá y acá), “nueva izquierda” que, ejem… organiza un aparato para… presentarse a elecciones (¿y las novedosísimas “nuevas prácticas”, dónde están?).

Van abajo algunos tuits del amigo Julio Rovelli (@jprovell), comentando, a raíz de la brutal devaluación (eso sí: “bolivariana”) de la moneda en Venezuela por parte del chavismo, las explicaciones que podrían ensayar estos verdaderos “mareados”…

(con esta gente, como dice el refrán, mejor reír que llorar, no?)

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Otro género (de crimen)

Publicado: enero 28, 2013 de Demian Paredes en 2013, Actualidad, Capitalismo 100%, Lecturas, Pensamientos

ajedrez

Me gustó mucho la última columna del escritor Martín Kohan en Perfil. Allí, trata el tema del “crimen de género”, rememorando algunos cuentos de Borges, desde lo que se podría interpretar como una especie de enfoque “esencialista”: más allá de “la cáscara” con que se acompañan las historias de los cuentos “La intrusa” y “Emma Zunz”, hay allí “puras muertes”: en el primer caso, dos varones contra una mujer (aunque es sólo uno de los hermanos –el mayor– el que efectúa el crimen); en el otro, a la inversa, muere un hombre, Aarón Loewenthal, por la mano-que-empuña-revólver de Emma. (Refiriéndose al patrón de Emma, asesinado, Kohan dice: “al morir, Loewenthal es todos los hombres, un hombre, el hombre, hombre”.)

Como dije, el escrito está muy bueno, y tiene un final donde, producto del “tenor literario” y de la “sugestión incomparable” que tiene la realidad; en este caso, el (tristemente célebre) asesinato de Barreda, a su suegra, esposa e hijas –en definitiva: a cuatro mujeres–, Kohan dice: “como tales las mató”. Y yo digo ¿qué decir entonces de ese otro caso que se acaba de hacer “famoso”, donde un trabajador rural (para más datos: 72 años, tres hijos y uno más, como suele decirse, en camino) mató de un escopetazo al patrón de la estancia para la que trabajaba?

Bonifacio Martínez mató al dueño del campo “El Micheo”, Pizarro Costa Paz, su patrón. Dice una nota que, según los vecinos, era “un tipo tranquilo”. Y que los testigos aseguraron que Martínez “soportaba un trato altanero por parte del patrón que le había tocado en El Micheo”. Otros dijeron que “Pizarro Costa Paz trató ‘despectivamente’ al peón durante la discusión”.

Hay más datos (es noticia). Pero podríamos decir que, más allá de los detalles –y sin pretender hacer la menor apología a favor de la “justicia por mano propia” (así sea, como ocurre aquí, una “justicia de clase”)–, el trabajador actuó como lo hizo, en tanto trabajador maltratado (por Costa Paz); y que Martínez mató a su patrón… en tanto (este era un) patrón.

Con todo, estas “esencias”, sean negativas (mujer oprimida y asesinada, trabajador explotado y vapuleado), sean positivas (obvio: para quien las detenta: hombre femicida; patrón de estancia), no son, no serán, eternas.

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Si en 2011 Time sorprendió a sus lectores dedicando su portada al “indignado”, al “hombre común que se moviliza” en Medio Oriente, Estados Unidos y Europa, en esta oportunidad optó por distinguir a una personaje que actúa como contención del descontento de millones de jóvenes y trabajadores en el principal centro imperialista del mundo.

Según la publicación norteamericana, conocida por destacar en su portada a políticos y empresarios carismáticos y/o filántropos, la persona más influyente de 2012 fue Barack Obama. El actual presidente norteamericano no solo tiene el mérito de haber ganado por segunda vez las elecciones presidenciales en un contexto de crisis –tras una campaña larga y costosísima, como se puede leer acá, cuestión que Time oculta–, sino que es, desde la óptica de los editores de la revista, el arquitecto de “una nueva América más diversa y tolerante”; un símbolo del cambio cultural y demográfico que conmueve a los Estados Unidos desde el fin de la era de Reagan-Bush, como demuestran el matrimonio igualitario y el aumento de las licencias de trabajo para jóvenes indocumentados.

Pero las preferencias de Time tergiversan la realidad. Alcanza con ver el mantenimiento de las políticas imperialistas a lo largo y ancho del planeta (presencia de tropas y bases militares en todo el mundo, “muro de contención” en la frontera México-Estados Unidos, apoyo al Estado sionista en Medio Oriente, además de la prisión –campo de concentración, en realidad– de Guantánamo); el rescate multimillonario a los bancos; la escasez de empleo y la falta de acceso de millones de personas a los servicios básicos de salud y educación, y otros flagelos que, como se puede leer acá, contribuyen a generar hechos terribles como la masacre de Newtown. Estos datos no hablan de cambio sino de una continuidad camuflada en un contexto de crisis económica.

Pero Barack Obama no fue el único distinguido. Por ejemplo, los lectores del diario británico The Guardian eligieron como la persona más destacada del año al soldado estadounidense Bradley Manning, acusado en 2010 de filtrar una gran cantidad de documentos secretos que comprometían al Estado norteamericano; entre ellos cientos de cables confidenciales del Pentágono en los que se fomentaba la guerra, se promovían campañas de desestabilización contra gobiernos constitucionales y el apoyo militar a regímenes dictatoriales. También dio a conocer un video en el que se puede ver a soldados del ejército estadounidense disparando contra civiles iraquíes. Pero mientras el ex presidente George Bush y sus funcionarios permanecen sin condena por las masacres en Irak y el despliegue de sus planes de violencia y saqueo a escala mundial, Manning fue encerrado en una jaula donde recibió toda clase de torturas físicas y psicológicas, y luego en una pequeña celda donde permaneció confinado en solitario con una potente luz frontal que permanecía encendida las 24 horas del día. Actualmente se encuentra en un centro de detención en Fort Leavenworth (Kansas), donde espera ser sentenciado a prisión perpetua.

De esta manera vemos como el establishment elige y postula a un continuador de la política belicista norteamericana, mientras miles eligen a quien decidió –por los motivos que sean– develar la verdad (o al menos parte) de los planes imperialistas. Es que en definitiva, el demócrata Obama pertenece a la casta de políticos “profesionales” que gobierna para “el 1%” más rico de Estados Unidos. Los trabajadores y la juventud –como la que se moviliza desde el movimiento Occupy– tienen que desarrollar una alternativa política independiente de esta gran “corporación política gobernante”.