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¿Usted conversaría sobre el derecho al aborto con un obispo? ¿Hablaría sobre la lucha por la preservación del medio ambiente y los recursos naturales con el presidente de Chevron? ¿Intercambiaría pareceres acerca de los derechos de los pueblos originarios con el presidente de la Fundación Julio Argentino Roca?

Leemos hoy en La Izquierda Diario a Daniel Satur:

Bueno, algo peor hizo esta semana la presidente Cristina Fernández de Kirchner. Conversó sobre “libertad de expresión”, “acceso democrático a la información” y “apertura de puntos de vista” nada menos que con un especialista en censura, ataques a periodistas, restricción a las libertades democráticas elementales y jefe de un régimen reaccionario y opresivo de las minorías sociales y los opositores políticos.

Seguramente Vladimir Putin, el presidente ruso que el jueves habló por teleconferencia con Cristina, mientras charlaba estaría pensando para adentro en lo increíble que sonaban esas palabras en su boca. Tal vez se le vino a la mente aquel episodio del año 2000, cuando recién asumido como presidente mandó a allanar las oficinas del grupo Media-Most y del canal de televisión NTV, famoso por sus programas sobre la corrupción de los funcionarios del Gobierno y las amenazas a los derechos civiles. Una batalla que duró un año y terminó con la apropiación del paquete de acciones por parte de otro grupo, Gazprom-Media.

Gazprom… Gazprom… Ah, sí, Gazprom, la misma corporación en la que estaría pensando Cristina mientras lo miraba a Putin en la pantalla. Esla compañía con la que está negociando el gobierno argentino para la explotación de gas en Argentina.

Pero lo más patético de la puesta en escena no fueron las mentiras de Putin sino el cinismo de la presidente argentina que, en su afán de congraciarse con quien puede darle al país una necesitada ayuda económica, no duda en aceptar esas mentiras e intentar hacernos creer que todo lo que dice ese “buen hombre” es verdad.

Denuncias a granel

La realidad indica que Putin es uno de los presidentes del mundo contemporáneo más sanguinarios, retrógrados y represores. Y uno de los ámbitos en los que más se expresa su política es en el de los medios y el ejercicio de la información.

Frente a los Juegos Olímpicos de Invierno realizados en la ciudad de Sochi en febrero de este año, dos centenares de intelectuales denunciaron públicamente a Vladimir Putin. A través de una carta publicada en el diario inglés The Guardian un día antes de que se inauguren los juegos, personalidades como Paul Auster, Günter Grass, Gioconda Belli y Margaret Atwood se pronunciaron contra el “estrangulamiento al derecho a expresarse libremente que se está produciendo en Rusia en los últimos 18 meses”. El período mencionado no es casual, ya que 2012 es el año en que Putin regresó a la presidencia de Rusia tras ocho años como primer ministro.

¿De qué estrangulamiento hablan? Del cierre de medios por no ajustar sus opiniones a los intereses del gobierno, de despidos y persecución a quienes se identifiquen abiertamente con posturas opositoras, de asesinatos mafiosos de periodistas y de la promulgación de leyes restrictivas de libertades básicas. Una situación que dista mucho de la máscara de Rusia que ayuda a crear la presidente argentina.

Putin gobierna Rusia desde el año 2000, con dos períodos como presidente, dos como primer ministro y una tercera presidencia en curso. En todos estos años de manejo bonapartista del Estado, se registraron decenas de muertes de periodistas críticos del régimen en circunstancias violentas y mafiosas, se clausuraron varios medios masivos importantes tanto de televisión, gráficos como radiales. Se bloquearon cientos de páginas web y portales de noticias y hasta se legisló para restringir duramente los contenidos de los medios digitales.

Para poner sólo un ejemplo contundente, en 2006 fue asesinada brutalmente la reportera Anna Politkóvskaya, opositora al Kremlin y famosa por las denuncias contra los abusos de policías y militares, particularmente en Chechenia. Como se vio en el juicio realizado ocho años después, su crimen involucra directamente al régimen de Putin. Pero la Justicia dictó penas contra los emisarios, dejando impunes a los autores intelectuales. El hecho es un emblema mundial de asesinatos contra periodistas y reporteros. Posiblemente Cristina Fernández no se interese por esos temas y sus asesores no le hayan recordado el caso al preparar su intercambio con Putin.

Como complemento a esas acciones represivas, durante estos años se votaron leyes que legitiman la censura y la discriminación de la homosexualidad, la diversidad sexual y los anhelos independentistas de algunas repúblicas que forman parte de la Federación Rusa. Esas leyes están puestas en práctica y ya cargan con detenidos, procesados y condenados.

La nota completa acá.

Leemos esta nota del corresponsal desde EEUU para el diario mexicano La Jornada:

Imagen 1 (2)Nueva York, 8 de agosto.

Advertencia: esta nota seguramente fue vista por la Agencia de Seguridad Nacional (NSA por sus siglas en inglés) antes de llegar a manos de los jefes editoriales de este periódico.

Nuevas revelaciones de los programas de espionaje de la ciudadanía por la Agencia de Seguridad Nacional ofrecen mayores detalles que ponen en duda afirmaciones recientes de altos funcionarios del gobierno de Barack Obama sobre el alcance y dimensión de su intrusión en la privacidad de estadunidenses, y mientras políticos continúan debatiendo sobre cómo limitar estos programas, aparecen palabras olvidadas de un crítico prominente de este tipo de vigilancia masiva.

Los correos electrónicos y textos que cruzan las fronteras estadunidenses –saliendo o llegando– que incluyan referencias o mención de asuntos o personas que están bajo sospecha por las autoridades estadunidenses son recaudados y evaluados por la Agencia de Seguridad Nacional, reportó hoy elNew York Times con base en los documentos revelados sobre los programas de vigilancia masiva divulgados por Edward Snowden, el ex contratista de esa agencia, e inicialmente publicados por The Guardian.

Cada día se revelan más detalles sobre operaciones de vigilancia

Aunque estos programas de recaudación masiva de comunicaciones cibernéticas ya se había dado a conocer por la filtración de Snowden, los nuevos detalles comprueban que la NSA no sólo está vigilando comunicación entre personas en Estados Unidos con posibles sospechosos en el extranjero, sino que examina el contenido de cualquier comunicación si incluye mención de esos sospechosos en el extranjero, todo sin autorización judicial específica.

Hasta ahora, los funcionarios han reconocido que interceptan comunicaciones de estadunidenses en contacto con extranjeros en el exterior bajo sospecha, sino toda comunicación que haga referencia a esos extranjeros, o cualquier dato relacionado con ellos. O sea, toda comunicación de estadunidenses vía correo electrónico o mensaje de texto que cruce la frontera está sujeta a esta vigilancia.

Fuentes gubernamentales informaron al Times que esta vigilancia transfronteriza fue autorizada de acuerdo con una ley promulgada en 2008 que autorizaba la intervención de comunicaciones de estadunidenses en su país, sin autorización judicial, siempre y cuando el objetivo fuera un extranjero en el exterior. Una vocera de la NSA aseguró al rotativo que estas actividades eran legales, ya que su objetivo no era recaudar inteligencia sobre estadunidenses sino sobrepoderes extranjeros y sus agentes, organizaciones extranjeras, extranjeros o terroristas internacionales.

Expertos consultados por el Timesindican que para lograr la meta del programa, lo más efectivo es recaudar casi todos los datos de texto que se transmiten a través de la frontera.

Mientras tanto, esta semana también se reveló que la División de Operaciones Especiales de la agencia antinarcóticos DEA utiliza inteligencia generada por la NSA, así como intervenciones de comunicaciones en este país, incluido un enorme banco de datos de registros telefónicos para armar casos criminales contra estadunidenses. El programa, revelado por la agencia Reuters, incluye instrucciones de cómo usar esta inteligencia para investigaciones pero después encubrir la fuente original de la información.

En esencia, un acusado de delitos relacionados con drogas ilícitas puede ser condenado con pruebas secretas que ni él ni sus abogados pueden revisar, ya que no están enterados de su origen y es información clasificada. Reuters reportó que abogados defensores y hasta ex jueces y fiscales opinan que ocultar pruebas de un acusado de manera sistemática viola la Constitución.

Casi todos los días se revelan nuevos detalles o programas de lo que parece ser un aparato de inteligencia masivo que tiene a su alcance, por lo menos potencialmente, toda comunicación cibernética y telefónica en este país. Aunque el gobierno de Obama ha repetido una y otra vez –el propio presidente lo hizo en un programa de televisión esta semana– que el gobierno no está escuchando o leyendo las comunicaciones de todos los estadunidenses, los nuevos detalles sólo arrojan más dudas sobre estos programas.

El gobierno de Obama ha defendido el uso de estos programas autorizados por la Ley Patriota. Ante ello, se recuerda el debate sobre la renovación de esta controvertida ley producto de los atentados del 11-S que tanto amplió el poder del gobierno para espiar a estadunidenses y al mundo.

En 2005 nueve senadores firmaron una carta criticando el proyecto de ley cuando éste se estaba renovando por sus insuficientes protecciones de las libertades civiles. En la carta, advirtieron que sin definir límites, el gobierno podría perjudicar a estadunidenses inocentes e insistieron en que el gobierno debería ser obligado a convencer a un juez de que los documentos que está buscando tienen alguna conexión con un sospechoso terrorista o espía, recuerda el Washington Post. Hoy día, el gobierno ha insistido en que toda comunicación telefónica es relevantea investigaciones antiterroristas.

Uno de esos senadores, junto con colegas que hoy día continúan criticando estos programas, promovió medidas para controlar y transparentar este tipo de programas de vigilancia entre 2005 y 2008. Entre éstas, promovió legislación para limitar la colección masiva de registros de llamadas telefónicas a casos muy específicos, algo que fue detenido por el gobierno de George W. Bush; también buscó limitar la capacidad del gobierno para recaudar comunicaciones de residentes en Estados Unidos, y deseaba obligar al Ejecutivo a reportar al Congreso cuántas comunicaciones estadunidenses habían sido recaudadas, así como informar a todo acusado antes de emplear pruebas obtenidas mediante los programas de vigilancia, según un recuento de Propublica. Todo esto se ha obstaculizado o rehusado hoy día por el gobierno.

El nombre del senador: Barack Obama.

Leemos en la edición de hoy de La Verdad Obrera, en el editorial de Ruth Werner:

rubon5643Cuando el gobierno quiere aparecer como progresista suele hacer discursos contra las corporaciones, a favor del congelamiento y el control de precios. Pero se trata de otro fraude. No sólo la lista de los 500 productos la conformaron los grandes supermercados. Sólo 100 corresponden a productos básicos para la población (pág. 5).

Puestos a controlar a las “corporaciones”, el kirchnerismo se desenmascara como lo que es: un gobierno que está para servir a los empresarios, incapaz de controlar a nadie. Sólo las ventas de los grandes supermercados en 2012 alcanzan los 104 mil millones de pesos. Un equivalente a cuatro veces lo que se destina para presupuesto de salud. Vale la pena también hacer la cuenta de lo que se le saca a un obrero por IVA, impuesto al salario y otros gravámenes: más del 50% de su sueldo.

Para combatir la inflación, los únicos que tienen un interés genuino en controlar los precios son los trabajadores y el pueblo pobre, hartos de la carestía. Para defender los bolsillos del pueblo trabajador, hay que imponer a los dirigentes sindicales que luchen por la escala móvil de salarios, es decir, que los sueldos se indexen según inflación real; por un seguro de desempleo indexado mensualmente; y el 82% móvil para los jubilados. Además hay que pelear para que se abran los libros de contabilidad de las grandes cadenas de supermercados, por abolir el secreto comercial de las grandes industrias de la alimentación, de los dueños de la tierra, de la burguesía agraria exportadora y así desenmascarar sus millones. Hay que hacer públicas ante todo el pueblo sus cuentas y ganancias para demostrar que la remarcación permanente de los empresarios es para sostener sus beneficios. La única manera de establecer un verdadero control de precios es impulsar la más estricta vigilancia mediante comisiones conformadas por delegados votados democráticamente en las organizaciones obreras y los movimientos sociales, para no dejarlo en manos de burócratas, íntimos de los empresarios y muy predispuestos a las “tranzas” o a las coimas.

Estas medidas forman parte de un programa obrero de conjunto para atacar los intereses de los capitalistas. La campaña electoral del Frente de Izquierda y de los Trabajadores, que hoy está definiendo sus candidaturas (ver nota en esta página) es una gran oportunidad para llegar a millones de trabajadores y jóvenes para levantar esta pelea y por la independencia política de la clase obrera de los partidos patronales, en todas sus variantes, el gobierno kirchnerista, el peronismo opositor de derecha, el macrismo, la UCR, la Coalición de Carrió y la centroizquierda sojera de Binner y el FAP.

La nota completa acá.

Al parecer, el viejo lema de Perón “ni yanquis ni marxistas, peronistas”, deberá ser cambiado por un “soy pro-yanqui y peronista”…

En efecto, a la llamada “ley Bush” de 2007, “antiterrorista” (votada raudamente por el kirchnerismo), se suma una nueva, promovida por el Departamento de Estado de Estados Unidos, a través del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI). Como han denunciado numerosas organizaciones de derechos humanos, esta es una ley “que transforma en ‘terrorista’ a cualquier movimiento de trabajadores, estudiantes, pueblos originarios, derechos humanos, vecino o ciudadano que intente reclamar por sus derechos.”

A la retórica nac&pop del gobierno nacional, permanentemente “manchada” de discursos y acciones (cada vez más) reaccionarias –empezando por la primera mandataria, CFK– se suma ahora la votación aprobatoria en la Cámara de diputados de dicha ley. Así, vemos allí a Martín Sabbatella, que demostró ser un firme aliado “progre” del gobierno, votando a favor. También votó a favor Remo Carlotto, hijo de la Abuela Carlotto y Edgardo Depetri, del Frente Transversal. Gdansky y Plaini, “diputados sindicalistas”. El “socialista” Jorge Rivas. Carlos Heller (el banquero stalinista), y Pedro De Wado, de La Cámpora e hijo de desaparecidos… Ellos, y demás diputados kirchneristas, votaron a favor de esta ley del imperialismo norteamericano.

Y para que no les queden dudas a los blogueros K y P, y a “luminarias” como el cartaabiertista Ricardo Forster, de que sí hay giro a la derecha, dejaremos hablar al mismísimo amigo personal y “mentor” político de Néstor y Cristina Kirchner en “los ‘70”: Carlos Kunkel.

Explicó Kunkel su concepción del “terrorismo” así: “No es terrorista solamente el que ejerce la violencia. Porque la violencia implica una acción directa y puede no tener como objetivo sembrar terror y paralizar la voluntad de acción”. Es decir entonces que toda “acción directa” es “terrorismo” para el diputado “setentista”, y que tiene un rango de efectos más amplios que “el terror” y la “paralización de la voluntad de acción”.

Como explicó Christian Castillo, “En el proyecto aprobado se plantea que esto (la ley) se aplicará contra cualquiera que realice un acto donde ‘la finalidad fuese la de obligar a las autoridades públicas nacionales o gobiernos extranjeros o agentes de una organización internacional a realizar un acto o abstenerse de hacerlo’, es decir, un alcance tan amplio que puede aplicarse contra toda lucha popular. ¿Acaso las medidas de fuerza que emplean los trabajadores no tienden a obligar a las autoridades a satisfacer sus reclamos? Considerando el giro a la derecha del gobierno, cuando tras la asunción del nuevo mandato Cristina ataca a los sindicatos cuestionando el derecho a huelga como extorsión o chantaje, la iniciativa presentada resulta temeraria.”

Myriam Bregman, del CeProDH y el PTS, llamó a “realizar una gran campaña para impedir que sea votada en senadores y que esta ley contra los luchadores no se aplique”. ¡Hasta el CELS del oficialista Horacio Verbitsky tuvo que reconocer que la ley es funcional a “criminalizar la protesta social”! Y el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia dijo, entre otras cosas: “Repudiamos al Gobierno Nacional por impulsar este proyecto de ley violatoria de las más elementales libertades democráticas, y a todos los diputados y senadores que la apoyen con su voto. Convocamos al conjunto de la población y de las organizaciones sociales, políticas y de derechos humanos a rechazar el nuevo proyecto represivo y a exigir la derogación de la ley antiterrorista del año 2007, hoy vigente”.

Está en nuestras manos entonces, organizaciones obreras, populares, estudiantiles, juveniles, culturales y de derechos humanos organizarnos y luchar para impedir que estos planes imperialistas se mantengan y otros nuevos –como esta ley– sean llevados adelante.

Se dice –no importa si fue Esquilo o Hiram Johnson- que la primera víctima de una guerra es la verdad. Pues bien, en “la guerra” entre el kirchnerismo/cristinismo y el Grupo Clarín y La Nación hay medias verdades lanzadas unos contra otros. Es decir, puras mentiras.

Sin embargo vale la pena prestar atención a los “cables” que sigue repartiendo (sin mucha claridad de con qué criterios: cuándo, cómo y por qué) WikiLeaks a varios diarios del mundo; y en particular los que difundieron los de “la corpo” mediática los últimos días.

(Respecto a los “cables” que utiliza Página/K ya se sabe: difunden y comentan todos los que hagan quedar a la oposición al gobierno como pro-imperialistas –que lo son-, derechistas –que lo son- y discursivamente “apocalípticos” –que lo son-. Es decir, nos tienen “sin ninguna novedad en el frente”.)

Según un cable de mayo de 2009, escrito por Anthony Wayne, Cristina estaba de acuerdo con las políticas del premio Nobel de la paz, Barack Obama (hablamos del presidente “pacifista” que mantiene las guerras de Bush en Afganistán e Irak; hoy en crisis al no poder intervenir decididamente en Medio Oriente y el Magreb). Según el embajador en Argentina, Cristina estaba “muy, muy complacida”, y “fascinada” con Obama y sus políticas.

Y no fue la única: el “rápido y furioso” pagador al FMI y Club de París Boudou, Taiana, el ex jefe de gabinete Sergio Massa; todos se jugaron estos años a “cultivar” buenas relaciones con los Estados Unidos.

“Boudou se describió a sí mismo como imperturbablemente pro estadounidense (lugar que aún prefiere para tomar vacaciones), aunque añadió que debía ser cuidadoso para evitar que eso tomara estado público”, escribió Vilma Martínez en un cable el 9 de noviembre de 2009, tras una reunión con Boudou. El ministro de Economía y actual precandidato a Jefe de gobierno porteño (el “favorito” de Artemio López) “dijo que todas las temporadas le gusta esquiar en Aspen y hacer surf en las playas de San Diego”.

Según “la embajada”, Cristina es “una fanática del american way” y, el “cable confidencial” 209324 del 29 mayo de 2009, dice: “CFK reiteró que quería relaciones más estrechas con Estados Unidos […]. Dijo que pensaba que Chávez estaba equivocado y que a menudo habla sin pensar. ‘Todos debemos ser más cuidadosos con lo que decimos en público’, añadió”. ¿Qué tal? No serán las “relaciones carnales” del menemismo, pero quedan dos cosas claras: que Cristina efectivamente, representó (y representa aún más hoy) un giro a la derecha, en clave “republicana”, respecto al primer gobierno K (que concedió y discurseó mucho “a izquierda” para contener los ímpetus de las luchas pos 2001); y que el doble discurso incluye criticar a sus “aliados” regionales (Chávez en este caso) para quedar bien con los yanquis.

Y para no quedarnos en los dimes y diretes diplomáticos, una confirmación –una breve lista- de hechos más concretos y visibles de lo que “revelan” los cables respecto al cipayismo del gobierno nacional: la represión en Kraft por parte de la bonaerense de Scioli (casi en paralelo al asado del oficialista Moyano en la sede de la CGT a la embajadora norteamericana Martínez); los -aunque nos hablen de “desendeudamiento”– pagos al FMI y al Club de París; la subordinación al imperialismo en cada crisis regional (mandar soldados a la ocupación de Haití, hacer diplomacia en crisis como la de Bolivia, etc.) y la creciente criminalización de la llamada “protesta social”: desde la extorsión a los pobres del Parque Indoamericano, pasando por las “conspiraciones trosko-duhaldistas”, los miles de gendarmes enviados al GBA, y las causas a decenas y decenas de luchadores obreros, juveniles y populares. Entre ellos importantes dirigentes del “sindicalismo de base” como Javier “Poke” Hermosilla y Lorena Gentile de la Comisión Interna de Kraft-Terrabusi, Leonardo Neorniella de la CI de PepsiCO y Raúl Godoy de Zanon; o Juan Oribe, ex vicepresidente del CEFyL y Jésica Calcagno y Patricio del Corro de Sociales; todos dirigentes de la Juventud del PTS.

Es que, como dice un muy buen post del compañero Octavio, Cristina, “más allá de discursos (cada vez más descafeinados, por otro lado), no rompe con el aparato ni busca generarles tensiones profundas, sino recostarse sobre el aparato de los feudales, sobre los sindicatos y sobre la “juventud maravillosa”, según cada momento, pero sin agitar las aguas ni generar expectativas que no pueda ni quiera controlar. Elogia a la juventud pero limita, por ejemplo, que pidan encarcelar a todos los milicos. Se apoya en los sindicatos, pero amputa las “ambiciones desmedidas” en paritarias. Vervitsky festeja el ascenso interno de Garré y la camarilla de Abal Medina y cía, y ataca al eje Scioli-Casal; pero Cristina dice “ni garantismo, ni mano dura”, que no es otra cosa que habilitar un endurecimiento de las políticas represivas y del peso de las fuerzas de Seguridad”.

Con todo, los bloggers “progres” y kirchneristas se regodean, tras el acto del 11 de marzo, hablando de un “retorno del setentismo” y “la militancia”… pero ojo: apenas como una “sensación de triunfo”, apenas tomando “los 70” como “mito”: ya no se trata de combatir a la ultraderecha (la que hoy vive y secuestró a Julio López; la que hoy vive y actúa en la Bonaerense con 9.000 policías que vienen de la época de la dictadura; la que hoy vive y actúa con las patotas en los sindicatos en manos de la burocracia –como la que asesinó a Mariano Ferreyra-). Cierto: hoy no son López Rega y la Triple A ¿en serio nos dicen que es actualmente un importante opositor Lanata y sus puteadas? ¿O Vargas Llosa, quien debe ser combatido por el “león herbívoro” Horacio González –cosa que además no hace-?

El kirchnerismo/cristinismo, como “Estado mayor” “en guerra”, es completamente ineficaz para señalar alguna perspectiva seria de lucha… todo es puro discurso y cobertura para una infinidad de derechistas-socios del gobierno nacional. Como dice el post K mencionado, la derecha no podrá encontrar en el discurso K “una carga belicosa, intolerante, una lucha armada en potencia”. ¿Entonces? Encontramos buenos modales (tolerancia) y republicanismo…

Las grandes (y verdaderas) luchas aún no han llegado. La situación económica de la Argentina aún se mantiene a salvo de los últimos episodios de la crisis internacional. Pero es de esperar incluso en este año electoral –donde priman las mentiras de los políticos patronales; donde se ilusiona a millones con “cambiar” o “mejorar” votando a tal o cual candidato (y todo indica que el kirchnerismo propondrá a sus votantes-comensales varios sapos a tragar, en Buenos Aires, la Capital y el resto del país)- que se desarrollen luchas de trabajadores. Y allí estaremos nosotros, la militancia “troska” del PTS, impulsando una corriente dentro del movimiento obrero, clasista, antiburocrática, antipatronal y antigubernamental; preparándonos junto a la juventud para cuando la situación cambie, y así ser una verdadera alternativa obrera y popular.

Esta política la trataremos de expresar en las calles, con una gran columna este 24 de marzo.

 

“Si el rey [EEUU] está ahora desnudo, su corte y las cortes vasallas están también expuestas al oprobio: hay que ampliar esta lección de educación política de masas y hacer público todo lo que los poderes ocultan para agrietar más aún las bases de la dominación”, escribió Guillermo Almeyra, haciendo esta muy buena sugerencia, en el diario mexicano La Jornada. Y señaló también que la eliminación de la diplomacia secreta, tras la crisis de la Primera Guerra Mundial y la triunfante Revolución de octubre de 1917 “fue obra de un revolucionario socialista ejemplar, León Trotsky, decidido a cambiar el régimen de su país y el mundo”.

Lo mismo sostenía hace pocos días antes nuestra compañera Claudia Cinatti desde las páginas de La Verdad Obrera. Allí decía que “En una entrevista reciente, el fundador de Wikileaks muestra expectativas en que la publicación de documentos secretos pueda producir una “reforma”. Pero la diplomacia secreta es inherente a los estados capitalistas y al imperialismo. En noviembre de 1917, el estado obrero revolucionario ruso decidió revelar los secretos de la diplomacia del régimen zarista y los planes de reparto colonial del Medio Oriente entre las potencias imperialistas aliadas. Trotsky, que fue el primer Comisario del Pueblo para Asuntos Extranjeros del estado ruso, en su declaración anunciando esta revelación, escribía: ‘El imperialismo, con sus oscuros planes de conquista y sus alianzas y tratos mafiosos, desarrolló el sistema de la diplomacia secreta a un nivel sin precedentes. La lucha contra el imperialismo (…) es al mismo tiempo la lucha contra la diplomacia capitalista, que ha hecho el daño suficiente como para temer salir a la luz del día.’ (Declaración sobre la publicación de los tratados secretos, L. Trotsky, nov. 1917). Estas palabras conservan hoy toda su vigencia.”

La ventilación de los cables puso al desnudo la verdadera naturaleza de la política imperialista. En parte quitó el velo que a instancias de la diplomacia secreta cubre la maquinaria conspirativa puesta al servicio de defender y extender los intereses norteamericanos en el mundo. Pero también cómo los gobiernos títeres y proimperialistas sirven a esos intereses de las más variadas formas.

Lejos de reivindicar la eliminación de diplomacia secreta y aplaudir que se vulneren lo secretos del principal estado imperialista del mundo –más allá del objetivo reformista e increíblemente ingenuo (al menos en apariencia) de Julian Assagen–, el kirchnerismo y su vanguardia electrónica, la peronósfera, ha tomado la amplia difusión que tuvieron (y siguen teniendo) en la prensa local los cables de “la embajada” yanqui como puro “chusmerío” de la oposición gorila… un “chusmerío de vieja de barrio, que entre paréntesis poco empacho tienen en cagarse de lo lindo en la soberanía nacional”.

Otros son meros comentadores de cosas evidentes: que los “diplomáticos” yanquis hablan con la oposición (y leen publicaciones como Noticias y los “serviciales” de Perfil), y que les dan (algo de) bola a las caracterizaciones y predicciones que hace. Por ejemplo, para Abel, que se muestren “las intrigas y el posicionamiento de la burocracia”, sería “muy informativo” (¿?).

Se habla de los diarios y periodistas “cautivos”. Vaya novedad. Ya sabemos que la oposición campera y gorila juega con el imperialismo yanky (y ahora le da amplia cobertura al zafarrancho en el que terminó el Big Brother del norte para pegarle al gobierno de CFK). Pero… ¿y los “cautivos” disfrazados?

Porque obviamente en la peronósfera no se habla de los planes del gobierno, entre ellos –como dice un “cable” sobre lavado de dinero- del “deseo de Argentina de unirse nuevamente al sistema financiero internacional”… Un cable bastante verosímil si uno ve la movida organizada para pagarle una millonada de dólares al Club de París y el intempestivo retorno al FMI con la excusa de “asistencia técnica”.

En los cables hay material como para hacerse un festín durante meses. Vamos a tomar algunos casos nomás. Por ejemplo, uno de ellos dice que “El actual Ministro de Justicia, Julio Alak […] ha demostrado considerable entusiasmo por colaborar con Estados Unidos en una amplia gama de casos asociados con el cumplimiento de la ley”. Ahí lo tenemos al ex intendente y actual ministro del kirchnerismo con su doble cara: la “soberanía nacional” que cacarea el kirchnerismo en realidad tapa, encubre “entusiastamente”, la ingerencia imperialista en nuestro país.

Pero no es el único Jano de dos rostros (uno “nac&pop” para las tribunas y medios oficialistas; otro para rendir cuentas, de manera totalmente cipaya a las “autoridades” yanquis); también Sergio Massa, ex Jefe de Gabinete y actual intendente de Tigre, contestó a los pedidos de informes de la “diplomacia” norteamericana… en este caso, sobre el conflicto de Kraft-Terrabusi, del cual Massa dijo ¡tres veces! que “creía que la compañía estaba en lo justo cuando echó a 155 trabajadores por no ir a trabajar en julio y luego tomar de rehenes a gerentes de la planta en Julio. Insinuó que los líderes sindicales de la planta son extorsivos y no razonables”, como comentó La Troska Rosario. La patronal, “estaba en lo justo” dijo Massa. ¡There is a patriot indeed! Por eso el cable 1026 lo perfila amablemente como “inteligente, carismático y querido, con un estilo abierto, inclusivo […] En general es pro-estadounidense”.

El amigo Guillermo Almeyra en la nota ya citada comenta con perspicacia: “No creo […] que a la hipersensible Cristina Fernández le guste mucho […] que digan oficialmente que su gobierno está muy abierto a Washington y existen ‘extraordinarias relaciones’ entre los servicios de inteligencia yanquis y los argentinos, repletos desde siempre de golpistas proimperialistas. Tampoco reforzará su seguridad saber que dos ex primeros ministros de hecho, Alberto Fernández y Sergio Massa, fueron por su propia cuenta a la embajada de Estados Unidos para decir que eran gente fiel (a un país extranjero, no al propio) demostrando así la fragilidad política del entorno que sucesivamente elige).”

¿Hace falta agregar que no es sólo el entorno de Cristina el que se siente a gusto con la diplomacia yanky… sino que ella misma goza de su estupenda relación con Obama y sus conversaciones con Hillary? No, no hace falta. Cristina nunca se enfrentó al imperialismo yanky. Y ahora que está en pleno giro a la derecha, ¿por qué habría de hacerlo? Pero claro, le molesta que se ventilen  hechos, datos, cifras, declaraciones… que ponen al desnudo su doble discurso.

El Diablo y DP