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* Pateando el Tablero entrevistó a Antonio Chacón, docente de Rìo Gallegos, provincia de Santa Cruz. Escuchá la entrevista.

Comunicado del PTS

Los trabajadores de Santa Cruz le paran la mano al ajuste K

(PTS, 30/12/2011) Ahora sabemos que cuando Crisitina, en su discurso de reasunción, fustigó a los trabajadores de Santa Cruz, sabía de lo que hablaba. Se preparaba un ataque. Fueron los docentes, estatales y municipales en las calles de Río Gallegos los que le pararon la mano al gobernador Peralta que, primero con el apoyo de La Cámpora, por si pasaba, lanzó un paquete de leyes de ajuste fiscal “a la europea”. Suspensión de paritarias (congelamiento salarial), liquidación de la movilidad de las pensiones y aumento de la edad para jubilarse a los empleados públicos, eran las pretensiones de la Ley de Emergencia en la provincia en que las petroleras y mineras extranjeras se la llevan en pala.

La intervención de la clase trabajadora, con sus métodos de lucha que la Presidenta pretende condenar, enfrentando la represión policial que dejó 21 heridos, fue lo único que evitó hasta ahora el ajuste “noventista”.

Como resultado de la acción directa organizada desde los gremios como ADOSAC, ATE y los trabajadores municipales, la sesión de le Legislatura fracasó. Los diputados salían escondidos en coches policiales como recordando las jornadas de diciembre de hace 10 años. La Cámpora se abrió. El kirchnerismo le sacó la escalera al gobernador después de haberlo empujado a los leones, y ahora lo descarta como a un limón exprimido, retirándole medio gabinete de ministros. Daniel Peralta había asumido de compromiso cuando otra gran movilización de los trabajadores, en el 2007, echó al gobernador kirchnerista Sancho y rompió el techo salarial para los docentes. Ahora Peralta se debate entre la renuncia y la obstinación a matenerse como un gobierno en el aire. Pero Máximo Kirchner dividió lo que su padre Néstor Kirchner mantenía unido, y en la provincia hay una lucha abierta de fracciones pingüinas.

¿Intentarán, ahora, hacer pasar un ajuste “pactado” entre las distintas fracciones políticas provinciales? Para cualquier alternativa, los trabajadores de los gremios docentes, estatales y municipales que estuvieron combatiendo contra la Ley de Emergencia enfrentando la represión policial, deben ser los que centralicen la respuesta obrera y popular en una intergremial de delegados de toda la provincia que sume a los petroleros del interior y a todos los trabajadores y pobres de la provincia.

Se necesita una campaña nacional de las organizaciones del sindicalismo de base y la izquierda para que todos los sindicatos y las centrales obreras del país exijan que se retire definitivamente la Ley de Emergencia en Santa Cruz, y el castigo a los culpables de la represión.

La campaña de solidaridad nacional debe incluir el estado de alerta porque en la provincia de Río Negro el gobernador peronista de Cristina, Carlos Soria, envió un paquete de leyes provinciales que pasa a disponibilidad (puerta al despido) a 20 mil estatales.

Partido de los Trabajadores Socialistas


Comunicado

Corriente Nacional 9 de Abril/Lista Marrón/ Trabajadores y trabajadoras de la Educación

Repudiamos la represión a los trabajadores santacruceños

Las y los docentes que impulsamos la Corriente Nacional 9 de abril, como parte de la Corriente militante del sindicalismo de base que edita el periódico Nuestra Lucha, expresamos nuestro enérgico repudio a la represión que sufrieron este 29 de diciembre los/as trabajadores estatales, docentes, municipales, judiciales de Luz y Fuerza y jubilados de la provincia de Santa Cruz, que concentraban frente a la Legislatura de Río Gallegos en el marco de la lucha contra el ajuste provincial, la Ley de Presupuesto y la Emergencia Económica impulsada por el gobierno del kirchnerista Daniel Peralta. Asimismo, denunciamos que la brutal represión a manos de la Infantería –tras la cual se suspendió la sesión en la Legislatura-, que atacó con palos, balas de goma y gases lacrimógenos a los y las manifestantes, dejó heridos con perdigones de balas a, al menos, 3 trabajadores estatales.

Denunciamos también que detrás del “paquete” de medidas de ajuste del gobierno provincial se esconde entre otras cosas una reforma previsional que nada tiene que envidiarle a las peores medidas “noventistas”. Es que, como declaran los y las trabajadoras sureñas, la reaccionaria reforma incluye la suspensión de los acuerdos salariales surgidos de Convenios Colectivos nacionales, dejando en manos del Ejecutivo provincial la fijación por decreto de los sueldos de los y las empleados estatales, así como la potestad del Ejecutivo para “reubicar al personal de su ámbito del sector público a fin de obtener una mejor racionalización de los recursos humanos existentes, dentro de la zona geográfica de su residencia y escalafón en que reviste”, lo que significa en la práctica poner al personal en “disponibilidad”, tal como acaban de votar en Río Negro los kirchenristas de Soria y cía.

Como si fuera poco, la nueva reforma del gobierno de Peralta liquida derechos adquiridos, rebaja salarios e impone la elevación -en más de 10 años al sistema actual- de la edad mínima para la jubilación de los empleados públicos, llevándola a 65 años de edad para el varón y a 60 años para la mujer, en lo que ya se considera la reforma más cruda que se recuerde en la provincia desde la década del 80.

Sintonía fina: represión y ajuste Anticipándose a las futuras luchas obreras que preanuncian los ajustes, tarifazos y topes salariales con los que tratará de gestionar los golpes de la crisis económica en Argentina,Cristina Fernández de Kirchner fue clara: en su discurso de asunción se paró del lado de los empresarios y atacó nuestro derecho a huelga como si se tratara de un “chantaje” o “extorsión”, arremetió contra el ejemplo de los docentes y petroleros de Santa Cruz como parte de su cruzada contra la acción directa y las organizaciones obreras y, poco después, avanzó con la aprobación de la llamada “ley antiterrorista”, un nuevo armado legal -a tono con los mandatos norteamericanos- que refuerza la legislación represiva que ya cuenta en nuestro país con más de 4 mil trabajadoras y trabajadores, delegados combativos y luchadores populares procesados, decenas de presos políticos y de compañeros muertos en las violentas represiones que tuvieron lugar bajo el gobierno K.

A pesar del intento de sectores del kirchnerismo que integran el gobierno de Peralta de desprenderse de este nuevo y escandaloso ataque a las y los trabajadores, lo cierto es que el reciente ataque del gobernador contra quienes en 2011 salieron a la luchar, así como el impulso de las medidas de ajuste provincial y “emergencia económica” , no hacen más que confirmar que en la provincia de los Kirchner, se actúa en “sintonía fina” con el proyecto nacional.

Basta de ataques a los y las que salimos a luchar Los y las docentes y que impulsamos la Corriente 9 de abril, que integramos compañeros y compañeras de PTS e independientes y como parte del FIT (Frente de izquierda y los trabajadores) denunciamos este nuevo ataque a los y las trabajadoras santacruceños y llamamos a impulsar ampliamente, en todos los lugares de trabajo, una gran campaña activa para que su lucha triunfe.

La movilización de los trabajadores, en el marco de una escandalosa jornada, la represión y las propias internas que surgieron en el bloque legislativo del FPV pusieron en cuestión la votación de la ley. Este paquete de ajuste hay que derrotarlo. Los trabajadores tenemos que desarrollar con toda nuestra fuerza organizada y en forma independiente, esta lucha hasta derrotar el ataque, levantando nuestros propios reclamos. Necesitamos derrotar el ajuste de los representantes políticos patronales, tanto del FPV o los radicales, que garantizan desde hace décadas las multimillonarias ganancias de las petroleras en base a la represión y la militarización de la provincia, lo que incluye centenares de procesados y el delegado petrolero Oñate preso, desde hace meses. Asimismo, exigimos a las conducciones de la CTA y la CGT medidas de acción inmediatas y un paro nacional en repudio a la represión y en rechazo a las medidas de ajuste contra las y los trabajadores.

Decimos: No a la Ley de Emergencia de Peralta y CFK. No a la suba de la edad jubilatoria. Plata hay: que no se las lleven las petroleras. Plata para los salarios, la educación y la salud. Basta de perseguir, reprimir y encarcelar luchadores. Abajo la “Ley Antiterrorista”. Libertad a Oñate y desprocesamiento de todos los luchadores.

¡TODO EL APOYO A LOS TRABAJADORES SANTACRUCEÑOS!

Corriente Nacional 9 de Abril/Lista Marrón/ Trabajadores y trabajadoras de la Educación

Corriente NUESTRA LUCHA

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* Acá, el último post del compañero Eduardo Castilla, desde Córdoba: “Finanzas, ajustes y crisis polítcas. A propósito de Santa Cruz y las provincias”.

Votada en el senado, hecha la ley “contra el terrorismo” (a pedido del imperialismo yanqui), vamos a hacer un poco de historia.

En enero de 1974, tras el regreso de Perón a la Argentina, en su tercer mandato presidencial, éste pidió que se sancionara una ley antiterrorista, y que se endureciera el Código Penal. Ocho diputados de “la Tendencia” renunciaron a sus bancas en señal de oposición y protesta a la misma.

O, en realidad, no renunciaron: más bien “los renunciaron”, luego de que Perón, llegado de Puerta de Hierro para hacer de Bonaparte entre “la izquierda” juvenil de su movimiento y la derecha rancia de la burocracia sindical –además de los fenómenos de vanguardia obrera que se desarrollaban desde el Cordobazo, como el clasismo–, los fustigara duramente.

Acá está el video con lo que les dijo:

En ese grupo de renunciados/renunciantes estaba Carlos Kunkel, el mismo que hoy, más de treinta años después, vota en diputados la nueva ley y la reforma del Código Penal que tiene mismo tinte antiobrero y anti “conflicto social” de aquella (aunque distinta a la de hoy) época… al igual que sus compañeros jóvenes diputados de La Cámpora. Todos obedientes y alineados con CFK.

(Al menos, en esto son consecuentes con el nombre de su agrupación: “el Tío” tenía la obsecuencia como principal virtud…)

En su momento, el diario Noticias (dirigido por Miguel Bonasso, y donde estaba Horacio Verbitsky, hoy opositor a la nueva ley que hizo votar el cristinismo) informó de esto, y dio cuenta del discurso de su General, quien decía “exterminaremos a los extremistas uno por uno”.

Noticias la llamó “ley represiva”.

Como señalan Ruth Werner y Facundo Aguirre en su excelente trabajo Insurgencia obrera en la Argentina, 1969-1976, “con esta reforma [del Código Penal] se reforzó su carácter de herramienta a favor de la patronal y contra las luchas obreras y populares, incrementando las posibilidades represivas sobre activistas y militantes. A cuatro meses de sancionada ‘casi 40 trabajadores de las empresas Matarazzo y Gatic (…) fueron detenidos a raíz de la ocupación de sus fábricas, están siendo juzgados de acuerdo con el nuevo Código Penal y las condenas que se pretende imponerles oscilan entre 5 y 15 años de cárcel’. Los trabajadores de Matarazzo fueron acusados de usurpación y privación ilegítima de la libertad.

Pocos días después de sancionar esta reforma por expresa orden de Perón, fueron designados al frente de la Policía Federal, Alberto Villar y Luis Margaride (el primero, de destacada actuación en le represión al Viborazo; el segundo, en la represión a la huelga del frigorífico Lisandro de la Torre)” (p. 98).

Y –oh casualidad– “El 30 de enero de 1974, la Triple A hizo su aparición mediática, enviando a la prensa su primera ‘lista negra’ (que incluía a Mario Roberto Santucho, Quieto, Nahuel Moreno, Raimundo Ongaro, Agustín Tosco, los abogados Silvio Frondizi, Mario Hernández y Gustavo Rocca, entre otros)” (ídem.). Mientras Perón fustigaba a la (otrora) “maravillosa juventud” que pedía/quería hacer “la patria socialista”, endurecía las leyes y dejaba correr el accionar parapolicial y paramilitar de La Triple A de su mano derecha, López Rega…

* * *

Desde ya que aquellos tiempos no son como los de ahora. Pero la nueva ley, tan defendida por operadores políticos como Aníbal Fernández (quien que, por ejemplo, fue responsable de la Masacre de Avellaneda en 2002, o del más reciente montaje político-jurídico-policial contra el Pollo Sobrero, un ferroviario del “sindicalismo de base”), y de contenidos tan generales que hizo que apoyos progresistas importantes del gobierno como Abuelas de Plaza de Mayo y el CELS de Verbitsky se opongan –y el juez Zafaroni la llamó “extorsión” de la GAFI–, apunta en la misma dirección que en los ‘70, cuando se desarrollaba aquel auge obrero.

Hoy, como hemos explicado innúmeras veces, las patronales se estremecen al pensar en la corriente del sindicalismo de izquierda, democrática en la organización de las bases, antiburocráticas y antipatronales, además de combativas. Saben que ahí están los embriones de oposición obrera a su explotación y fabulosas ganancias (y eso es lo que les produce… terror). Y es en función de combatir estos fenómenos que jueces, policías e “inteligencias” varias espían y atacan a los luchadores y luchadoras.

Por ello es que hoy hay más de 4.000 procesados y procesadas por luchar.

Con el desarrollo de la crisis económica internacional, más temprano que tarde se desarrollarán nuevos ataques contra los trabajadores y el pueblo, contando con todo el aparato del “Estado presente”, que está en manos de los políticos patronales.

Y ahora, cuentan con esta la nueva ley…

Myriam Bregman, del CeProDH y el PTS, en una entrevista que hay que oír entera, denuncia la “reforma completa de todo el Código Penal”, y cómo “El terrorismo de Estado pasa ahora a tener penas menores que un luchador, considerado terrorista por un juez”. Cómo el cambio del Código Penal en 1974 fue, como ahora, justificado con una excusa (“nunca la verdadera finalidad está claramente expresada más cuando se trata de reformas tan brutales, tan retrógradas y represivas”), sin decir que sería aplicado –como finalmente lo fue– contra los trabajadores y sus luchas; cómo usó el gobierno peronista de entonces “El fantasma de la ‘subversión’ para poder aplicar todas esas reformas”.

“La reforma del año 74 que produjo (…) un enemigo, (…) la ‘subversión’: se reforman varios artículos del Código Penal y a partir de allí los trabajadores de Matarazzo y otros trabajadores que estaban en huelga pasan a ser penados por, por ejemplo, ‘coacción agravada’, algo que es bastante habitual… porque al día de hoy sigue siendo una figura que se utiliza para reprimir a los que luchan, casi exclusivamente”, dijo.

Luego, regresando al presente, consideró la “mega causa Panamericana” como “caso testigo”, al igual que el resto de las causas de las compañeras y compañeros de la zona norte del GBA, ya muchas elevadas a juicio oral. Y dijo: “En una semana podemos relatar 5, 6 hechos represivos”, “ejemplos de cómo están avanzando las causas”, ya que llamaron a declarar a Lorena Gentile de Kraft y a más compañeros y compañeras. “Teniendo en cuenta la época del año”, podemos esperar mucha más persecución y ataques judiciales en 2012, dijo Bregman.

También destacó que “los organismos de derechos humanos cercanos al gobierno han repudiado esta ley, diciendo que son leyes para perseguir”, y que “el hecho de que se haya aprobado la ley, aunque no haya sido promulgada, hace que tengamos que pelear por la nulidad de esta ley”.

Los troskos hemos definido al gobierno cristinista como restaurador respecto a las (mínimas) concesiones hechas por el kirchnerismo, gobierno de la contención, tras las jornadas revolucionarias de fines de 2001. Y también, que el “poder real” del gobierno se ejerce desde “las tres B”: bonaerense y policías provinciales; barones del conurbano y gobernadores (el poder territorial del aparato del PJ), y la burocracia sindical (la policía patronal dentro del movimiento obrero).

Ahora bien, de estos tres pilares, el cristinismo ha tenido ya sus primeras crisis con dos: con parte del aparato pejotista (el sciolismo vs La Cámpora), y con la burocracia sindical de Moyano y otros sectores.

En particular, la crisis con Moyano no llega (aún) a la ruptura, pero expresa las profundas contradicciones del gobierno: entre “el relato” (y la necesidad político-práctica de tener “tropa propia”: los “nenes bien” de La Cámpora) y la realidad del país, que será sometido, tarde o temprano, bajo los efectos de la crisis económica internacional –cosa que ya se viene expresando: hasta los mismos “hermanos latinoamericanos”, los “socios” del Mercosur, tienen toda clase de tensiones, reclamos y acusaciones entre ellos–.

(Una nota de opinión, respecto a la falsedad de “una Argentina industrializada”, dice: “nada de eso es culpa del Gobierno, sino señal de los tiempos. La virtud del camionero consiste en haberla olfateado. Mientras la revista Time consagra a los indignados como personajes del año, Moyano olfatea que por ahí viene el futuro. Y no yerra: cuando el colapso europeo lance su onda expansiva, el crecimiento económico global será un recuerdo. El desempleo y el desplome del Estado de bienestar desatarán movimientos de protesta generalizados”. Entonces –y para usar una metáfora “de consorcio” bastante utilizada con el peronismo–, Moyano, como parte del “peronismo locador”, quiere cobrarle un “aumento de alquiler” al “peronismo locatario”, al cristinismo.)

El giro a la derecha de CFK y su gobierno está llevando a toda clase de reacomodamientos en los sectores de la burocracia sindical (desde el elogio de Barrionuevo al Hugo –aunque el moyanismo no lo quiera-, pasando por Juan José tengo 700 mil pesos para la fianza Zanola, hasta Barrios de Pie, que quisiera que el secretario general tome en consideración las demandas de los movimientos sociales)… y hasta tremendas paradojas. Como la que se  pudo ver ayer por el cable, cuando el programa “A dos voces” invitó al diputado provincial Jorge Mancini, del FpV bonaerense y del sindicato del CEAMSE. Allí se pudo escuchar: “Pero entonces: si uds hacen una huelga del CEAMSE, si no recogen la basura, la presidenta les va a decir que es una extorsión…” ¡Los voceros del Grupo Clarín –famoso por eliminar comisiones internas– “defendiendo” el derecho a huelga!

(Mancini, por su parte, se ocupó de atemperar los dimes y diretes gobierno-CGT, aunque no se privó de chicanear a CFK, como cuando dijo que ella debía seguir parafraseando a Perón, pero diciendo: “Los únicos privilegiados son los niños… los niños bien”.)

Más allá de las declaraciones, chicanas y chismes varios, la realidad es que más temprano que tarde se abrió una crisis con uno de los pilares estratégicos de la gobernabilidad cristinista. Y cuánto se pueda desarrollar esta crisis aún está por verse…

Como señales de lo que puede venir, están la acción del Momo Venegas y UATRE contra la nueva ley del peón rural, la movilización de los judiciales de Piumato (que no le gustaron nada a Kunkel)… y hasta un probable acuerdo “de unidad de acción” de la burocracia de “la CTA opositora” de Micheli con el sector burgués rural que representa la FAA de Buzzi. ¡Hasta el mismo bloguero mazorquero Omix entiende que la clave de la situación no pasa por la pelea gobierno-Grupo Clarín y sí por lo que se puede venir en 2012 con los “techos salariales” del 18%, la inflación y la tensa relación de CFK con los sindicatos!

(Por el tema de Cablevisión y el gobierno nacional, puede verse el ultimo post de Sacado del Medio.)

Junto al tire y afloje político (verbal), la burocracia sindical desarrollará sus propios reclamos, desde los económicos (para sus afiliados) hasta los más reaccionarios, como las marchas obrero-patronales “en defensa de la industria nacional” (como ya se han hecho a fines de los ’90, cuando hubo recesión). Es que la crisis económica impone un “fin de ciclo” al kirchnerismo (expresado en la línea de derecha del cristinismo –como la militarización de la CABA y el GBA, la votación de la “ley antiterrorista” y la persecución a los más de 4.000 luchadores/as procesados/as–), y la burocracia sindical no quiere hundirse completamente (ya muy desprestigiada ante sus bases –con algunas excepciones–), entregando todo (sus cajas, y conquistas y derechos de sus bases).

A su vez, las fuerzas (objetivas y subjetivas) de la clase obrera ya no son las mismas que las de 1980 y 1990. Como explica una nota hoy en la página web del PTS, “En función de la promesa de sostener el empleo, Cristina pretende reducir los aumentos de salarios. La contradicción es que siempre ha sido, justamente, el desempleo el gran disciplinador que usó la clase dominante para avanzar contra el salario, una vez que la desocupación en masa desmoraliza a la clase trabajadora, la paraliza para luchar por temor al despido. (…) Se pronostica una baja en la producción para el 2012 y habrá ramas en las que golpeará la crisis de lleno. Pero la situación de las fuerzas morales de la clase trabajadora es muy distinta, con un crecimiento en número -y relativamente en sindicalización- en los últimos años y con una acumulación de experiencias de lucha desde las crisis anteriores”.

¿Iremos entonces hacia un 2012 donde, al calor de la crisis económica mundial (y su impacto regional) veremos desplegarse a un mayor nivel las fuerzas de la clase trabajadora? Seguramente. Probablemente también, haya una amplia “variedad” de “guerras de posición” (o “guerra de guerrillas”) entre sectores de la burocracia sindical y el gobierno. Y, por supuesto, la posibilidad de que el sindicalismo de base –devenido en sindicalismo de izquierda–, en esta situación, también avance en conquistar posiciones, organizando y luchando en pos de una fuerte fracción clasista en el movimiento obrero en los combates por venir.

Al parecer, el viejo lema de Perón “ni yanquis ni marxistas, peronistas”, deberá ser cambiado por un “soy pro-yanqui y peronista”…

En efecto, a la llamada “ley Bush” de 2007, “antiterrorista” (votada raudamente por el kirchnerismo), se suma una nueva, promovida por el Departamento de Estado de Estados Unidos, a través del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI). Como han denunciado numerosas organizaciones de derechos humanos, esta es una ley “que transforma en ‘terrorista’ a cualquier movimiento de trabajadores, estudiantes, pueblos originarios, derechos humanos, vecino o ciudadano que intente reclamar por sus derechos.”

A la retórica nac&pop del gobierno nacional, permanentemente “manchada” de discursos y acciones (cada vez más) reaccionarias –empezando por la primera mandataria, CFK– se suma ahora la votación aprobatoria en la Cámara de diputados de dicha ley. Así, vemos allí a Martín Sabbatella, que demostró ser un firme aliado “progre” del gobierno, votando a favor. También votó a favor Remo Carlotto, hijo de la Abuela Carlotto y Edgardo Depetri, del Frente Transversal. Gdansky y Plaini, “diputados sindicalistas”. El “socialista” Jorge Rivas. Carlos Heller (el banquero stalinista), y Pedro De Wado, de La Cámpora e hijo de desaparecidos… Ellos, y demás diputados kirchneristas, votaron a favor de esta ley del imperialismo norteamericano.

Y para que no les queden dudas a los blogueros K y P, y a “luminarias” como el cartaabiertista Ricardo Forster, de que sí hay giro a la derecha, dejaremos hablar al mismísimo amigo personal y “mentor” político de Néstor y Cristina Kirchner en “los ‘70”: Carlos Kunkel.

Explicó Kunkel su concepción del “terrorismo” así: “No es terrorista solamente el que ejerce la violencia. Porque la violencia implica una acción directa y puede no tener como objetivo sembrar terror y paralizar la voluntad de acción”. Es decir entonces que toda “acción directa” es “terrorismo” para el diputado “setentista”, y que tiene un rango de efectos más amplios que “el terror” y la “paralización de la voluntad de acción”.

Como explicó Christian Castillo, “En el proyecto aprobado se plantea que esto (la ley) se aplicará contra cualquiera que realice un acto donde ‘la finalidad fuese la de obligar a las autoridades públicas nacionales o gobiernos extranjeros o agentes de una organización internacional a realizar un acto o abstenerse de hacerlo’, es decir, un alcance tan amplio que puede aplicarse contra toda lucha popular. ¿Acaso las medidas de fuerza que emplean los trabajadores no tienden a obligar a las autoridades a satisfacer sus reclamos? Considerando el giro a la derecha del gobierno, cuando tras la asunción del nuevo mandato Cristina ataca a los sindicatos cuestionando el derecho a huelga como extorsión o chantaje, la iniciativa presentada resulta temeraria.”

Myriam Bregman, del CeProDH y el PTS, llamó a “realizar una gran campaña para impedir que sea votada en senadores y que esta ley contra los luchadores no se aplique”. ¡Hasta el CELS del oficialista Horacio Verbitsky tuvo que reconocer que la ley es funcional a “criminalizar la protesta social”! Y el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia dijo, entre otras cosas: “Repudiamos al Gobierno Nacional por impulsar este proyecto de ley violatoria de las más elementales libertades democráticas, y a todos los diputados y senadores que la apoyen con su voto. Convocamos al conjunto de la población y de las organizaciones sociales, políticas y de derechos humanos a rechazar el nuevo proyecto represivo y a exigir la derogación de la ley antiterrorista del año 2007, hoy vigente”.

Está en nuestras manos entonces, organizaciones obreras, populares, estudiantiles, juveniles, culturales y de derechos humanos organizarnos y luchar para impedir que estos planes imperialistas se mantengan y otros nuevos –como esta ley– sean llevados adelante.

El PTS y el Frente de Izquierda llaman a marchar este 20 de diciembre de Congreso a Plaza de Mayo

(Buenos Aires, 19-12-2011) Christian Castillo, dirigente nacional del PTS y ex candidato a vicepresidente por el Frente de Izquierda y de los Trabajadores, señaló hoy que “el PTS y el Frente de Izquierda participamos de la convocatoria unitaria para marchar de Congreso a Plaza de Mayo este 20 de diciembre, a diez años de la rebelión popular“. La movilización está convocada a las 17:30 horas y al concluir la marcha se leerá un documento acordado por todos los convocantes.

Castillo planteó que “a diez años de aquellas jornadas que terminaron con el gobierno de De la Rúa y Cavallo siguen impunes los crímenes cometidos por las fuerzas represivas que asesinaron al menos a 39 manifestantes en todo el país. Las experiencias de movilización de esos días en nuestro cobran renovada actualidad frente a la crisis capitalista internacional que empieza a golpear tambien sobre nuestro país“.

El dirigente del PTS continuó afirmando que “el kirchnerismo no vino a coronar las demandas de diciembre del 2001 sino a tratar de restaurar el poder de un estado capitalista en crisis, continuando lo hecho por Duhalde. Hoy se ve claramente su carácter patronal con el tarifazo y los ataques al movimiento obrero“.

SECRETARÍA DE PRENSA DEL PTS

Compartimos con todos/as los/as lectores/as de este blog la columna de opinión de Christian Castillo en el diario Tiempo Argentino, quien comparte espacio con Ricardo “sanata” Forster, que dice que estaríamos “en una época que se ofrece como la forma antagónica de un modelo de sociedad” neoliberal –¿y los menemistas como Insfrán, Scioli y los Curto; y los nazis como Soria, Forster? Son todos integrantes del “modelo”. ¿Y el trabajo en negro y la tercerización laboral…?–; y con Luis D’Elía, que dice que “Néstor y Cristina han abierto un camino nuevo” en América Latina, oponiéndose a los organismos multilaterales de crédito y al “intervencionismo imperial” –sobre esto basta recordar los más de 20.000 millones de dólares pagados los últimos años a… los organismos multilaterales de crédito (1/3 de la riqueza nacional), y la reciente votación, con mayoría oficialista en la cámara de diputados, de una nueva “ley antiterrorista”, completamente subordinada a los intereses imperialistas–.

Sin más, pasamos ahora a la nota.

 

El tiempo no alcanzó para que madurase una salida desde la clase obrera a la crisis

Christian Castillo

Dirigente nacional del PTS.

Las jornadas del 19 y 20 de diciembre son de aquellos grandes hitos de movilizaciones populares que ocurren pocas veces en la historia de una sociedad. Allí se expresaron concentradamente gran parte de los métodos de lucha y organización que habían desarrollado los trabajadores y las masas populares durante toda la década de 1990. Fueron parte del salto en la resistencia que se venía dando en América Latina contra las políticas fondomonetaristas aplicadas por los gobiernos de la región. En nuestro país, en Bolivia y en Ecuador, estas movilizaciones llevaron a la caída de gobiernos antiobreros y antipopulares producto de la intervención de las masas en la escena política. Esto fue lo decisivo, no las conspiraciones de “palacio” (que sin duda existieron pero no fueron el aspecto determinante).

El motor principal de las acciones de la noche del 19 y madrugada del 20 fue la oposición a la declaración del estado de sitio por parte de De la Rúa, medida dictada cuando gran parte de la población estaba sublevada ante el agravamiento de las penurias económicas que habían provocado las medidas dictadas por Cavallo a comienzos de diciembre. Me recuerdo, como tantos otros, marchando del barrio de Once a Congreso y de allí a Plaza de Mayo en medio de una multitud anónima que ya comenzaba a corear el “que se vayan todos, que no quede ni uno solo”, la consigna que más se cantó en aquellos días y que expresaba una impugnación de la casta política gobernante –y también otras instituciones del régimen como la justicia, los grandes medios de comunicación o la burocracia sindical– pero sin ningún acuerdo respecto a qué debía remplazar al régimen de dominación en crisis. Durante el 20, la pulseada fue entre un gobierno que intentaba sostenerse en base a la represión y los manifestantes, en su mayoría jóvenes que avanzaban y retrocedían por horas en los alrededores de la Plaza de Mayo frente a las cargas policiales, en general, sin identificación política u organizacional alguna, con excepción de las columnas de los partidos de izquierda (entre los que nos contábamos los militantes del PTS) que estábamos combatiendo sobre Diagonal Norte. En esos días, al menos 39 manifestantes en todo el país cayeron asesinados producto de la represión.

En nuestro caso, rápidamente definimos que la mayor debilidad de estas jornadas, a diferencia del Cordobazo de 1969, fue que las organizaciones de la clase obrera ocupada y desocupada o del movimiento estudiantil prácticamente no estuvieron presentes como tales en estos acontecimientos decisivos. La alianza de clases que protagonizó el diciembre de 2001 fue heterogénea e inestable. De hecho, pocos meses después comenzó su fragmentación, con sectores de las clases medias adhiriendo al discurso del “orden” mientras los movimientos de desocupados, las fábricas ocupadas (proceso en el que nuestro partido jugó un rol muy importante desde el bloque constituido por Zanon y Brukman) y las asambleas populares buscaban sin éxito articular un tipo de salida “desde abajo”. Las fuerzas de la izquierda en los sindicatos eran además muy débiles, producto de la derrota general sufrida en los ’90. El apoyo de la CGT de Moyano (que había protagonizado numerosos paros contra el gobierno de la Alianza) al sector devaluador de la burguesía fue clave para que esa fracción de la clase dominante impusiese una salida favorable a sus intereses, provocando una caída en un 40% del salario real. Además, toda la burocracia sindical negoció una tregua con Duhalde, que se extendería posteriormente al ciclo de gobiernos kirchneristas. En medio de la continuidad de las movilizaciones durante gran parte de 2002, la burguesía comenzó la recomposición de su régimen combinando concesiones, represión (como la Masacre de Puente Pueyrredón) y aprovechamiento del cambio en las condiciones de la economía mundial, con la suba sostenida de los productos agrarios. El tiempo no alcanzó para que madurase una salida desde la clase obrera a la crisis. El kirchnerismo continuó al duhaldismo en la política de recomposición/restauración de un aparato de dominación estatal burgués que estaba vaciado de legitimidad. Tuvo la peculiaridad de rodearse de un “ala izquierda”, cooptando y seduciendo políticamente a sectores de los “movimientos sociales”, los organismos de Derechos Humanos y la intelectualidad progresista, cuestión que dio legitimidad al reciclado de los políticos “pejotistas” que controlan las gobernaciones e intendencias y fueron sucesivamente menemistas, duhaldistas y kirchneristas.

Si tomamos dimensión de la magnitud de la crisis capitalista internacional que hoy estamos atravesando, es claro que la Argentina de diciembre de 2001 no es sólo el pasado. Es el presente que están viviendo Grecia, España o Italia y un futuro previsible para el resto del mundo, cuando empieza a agotarse la ilusión de un “desacople” entre un centro capitalista en crisis y una periferia que podría evitar ser golpeada por la crisis. ¡Y cómo gana actualidad frente a los cierres de empresas en el mundo la “salida argentina” de la ocupación y la puesta a producir por los trabajadores, con los diez años de gestión obrera en Zanon! Desde el PTS y el Frente de Izquierda advertimos que este gobierno iba a responder a la crisis como lo están haciendo todos los gobiernos capitalistas, descargándola sobre el pueblo trabajador. No nos equivocamos, como lo muestra el discurso crecientemente pro empresarial y anti sindical del gobierno nacional o la nueva y nefasta “ley antiterrorista”. Frente a esto, no hay posibilidad de que “la crisis la paguen los banqueros y los grandes empresarios” sin plantear una clara perspectiva anticapitalista y socialista, como el programa que agitamos para millones en la campaña electoral desde el Frente de Izquierda. Interviniendo como lo venimos haciendo en cada lucha de los trabajadores y los explotados, a diez años de aquel diciembre, el desafío que tenemos es construir un fuerte partido revolucionario de la clase trabajadora, para terminar con este sistema de explotación y opresión que vive hoy una de las crisis más grandes de su historia.

Leemos: “Jesús, el tío de Eloísa [Paniagua, asesinada en Paraná en diciembre de 2001], un trabajador sencillo, puso el dedo en la llaga cuando dijo con ingenua sinceridad: “No entiendo por qué en todos estos años los derechos humanos no se ocuparon de nosotros“. Un chico muy joven, integrante de una banda de rock, se animó con una frase que resume un tiempo histórico: “El 20 de diciembre, en el centro las clases medias y los sindicatos protestaban y no había policía. Pero en los barrios disparaban a matar“. En esos barrios, pobres y periféricos, se produjeron los nueve muertos que hubo esos días en la provincia de Santa Fe, la más castigada por la represión.”

(Acá, junto al PJ, está el Frente Amplio en acción… Como señaló Octavio, en un post de La troska Rosario, “El “progresista” Binner, no olvidemos, fue parte en diciembre del 2001, como Intendente de Rosario, del Comité de Crisis junto a Reutemann, encargado de reprimir y asesinar a compañeros, entre ellos Pocho Lepratti. Nunca, desde el día que asumió como gobernador, Binner abrió los archivos para develar las responsabilidades de esos asesinatos.”)

Sigue la nota arriba citada: “En esta década el Estado adoptó la defensa de los derechos humanos como una de sus más destacadas políticas. Se focaliza en los crímenes de la dictadura, lo que supone un reconocimiento a las víctimas y el señalamiento de los victimarios. Quedan en la sombra los 3 mil 93 muertos de la democracia (1983-2010) denunciados por la Correpi (Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional), asesinados por las fuerzas de seguridad bajo la modalidad del “gatillo fácil”.

Esto, por no hablar de la represión masiva contra los pobres. En la ciudad de Córdoba se detiene a más de 54 mil personas todos los años por la aplicación del Código de Faltas, que permite arrestar y maltratar a los jóvenes pobres cuando salen de sus barrios usando gorros, acusados de “merodeo” porque incomodan a las clases medias.

[…] no tiene sentido conmemorar el ayer sin traerlo hasta el hoy, sin denunciar un modelo minero-soyero que convierte la naturaleza en mercancía y condena a los pobres a vivir en campos de concentración, allá lejos, en las periferias inundables y contaminadas que por ahora no interesan a la especulación inmobiliaria. Si se atreven a salir, son detenidos a razón de uno cada 10 minutos (sólo en Córdoba) o son asesinados, a razón de uno cada 28 horas en todo el país, según los últimos datos de la Correpi.

Es hora de sincerarse y dejarnos de dobles discursos. Eso que llamamos democracia y derechos humanos tiene vigencia para una parte de la sociedad, quizá menos de la mitad. […] Los familiares de las víctimas del argentinazo constataron, en sus testimonios durante el encuentro en Rosario, que la impunidad no es una anomalía sino un patrón común. En el mejor de los casos, los que dispararon a sus hijos fueron condenados a unos años de prisión y ya están en libertad. En 2004 el gobierno de Néstor Kirchner les ofreció reparaciones materiales que la mayor parte rechazaron.”

¿Qué me dicen? (y eso que el autor de la nota, Raúl Zibechi, es -¿o fue?- un decidido entusiasta de los gobiernos populistas latinoamericanos, incluyendo al kirchnerista…) Los progres, sean del FA de Binner, o del peronismo (kirchnerista, si se prefiere el mote), son socios y garantes de la represión y la impunidad policial. Son sus fuerzas represivas para mantener el “orden” (sin progreso, para los trabajadores y el pueblo).

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* A continuación, la serie de notas que viene saliendo en el semanario La Verdad Obrera sobre el 2001:

A 10 años del 19 y 20 de diciembre de 2001

La clase obrera en las jornadas revolucionarias

El movimiento piquetero y las jornadas revolucionarias

El 2001 y los años kirchneristas

Desde que (ayer) Moyano se posicionó ante el gobierno nacional (renunció al PJ y a la presidencia del PJPBA, elogió al primer gobierno de Perón en desmedro del de CFK, dijo que un reclamo no es una “extorsión” y reclamó, una vez más, la suba del mínimo no imponible, deudas del gobierno con las obras sociales y la ley de “reparto de ganancias”), los medios de comunicación y, en especial la blogósfera peronista, “están en llamas”. Decenas y decenas de artículos, opiniones y debates se suceden.

Y no es para menos.

Hablamos, desde luego, “del tema” de la coyuntura política –y de la situación política más general, de la futura “gobernabilidad” de este tercer gobierno peronista-: la relación CFK-Moyano, o, si se prefiere, gobierno-sindicatos.

La peronósfera tiene, esquemáticamente, tres flujos de opiniones.

1.     Están los, digamos, “cristinistas” (o kirchneristas “pos 125” o “K no P”) –y también algunos viejos peronistas–; éstos dicen que Moyano es una porquería, que no se le puede parar de guantes a Cristina, que ahora es “el reemplazo de Schoklender” en los multimedios de “la corpo” Clarín; que CFK debería “ir por él” (por ser Moyano un corrupto sindicalista, un corporativo y/o un “sediento de poder”), etc. Y algunos, hasta aventuran que Moyano, con su discurso en Huracán, ya “rompió” con el gobierno nacional.

(Y acá nos deberíamos preguntar: si realmente Moyano hubiera “roto”, ¿no debería haber llamado –por lo menos– a un paro para luchar por los reclamos económicos que hizo? –y ni hablar de pedirle que se acuerde de los tercerizados y trabajadores en negro, de los desocupados, etc.–)

2.     Están, por otra parte, los que dicen que Moyano se la bancó (en los ’90 y, como él mismo recordó, al decir que puso 25 camioneros para enfrentar a los piquetes de la burguesía rural) y que tiene su propio poder; que tiene, “lógicamente”, que defender a sus afiliados y, por ende, ser “corporativo” (es decir, “golpear para negociar”), etc.

(Éstos son los que están en contra de los “nenes bien” de La Cámpora, quienes no califican para el “peronómetro”, ya que no tienen en cuenta que el kirchnerismo gobierna con “lo que hay”, etc.)

3.     Y, finalmente, están los ortodoxos –y los hay algunos que sólo opinan que este episodio “es política”; una mera negociación–, que comprenden a unos y a otros, haciendo una suerte de síntesis (pragmática, de “realpolitik”) que dicta lo siguiente: Moyano y cía. tienen su propio poder: el social de los (“sus”) trabajadores agrupados, las obras sociales (dinero) que manejan, etc. Y que CFK tiene, nada menos, que el 54% de los votos, y además es “la conductora” del aparato (de gobierno y partidario del PJ). Y que, por ende, Moyano debería subordinarse al poder político nacional, y “dejarse de joder” (tanto). Ésta es la posición –bastante de derecha, ¿no?– de ortodoxos como Abel (que además, casi en chiste, muestra la hilacha macartista, hablando de la “infiltración trosca”). O está también la del “blog del ingeniero”, que dice: “esta alianza entre el Gobierno y los gremios […] ha sido provechosa para ambas partes […]. La ruptura tampoco le convendría a nadie pero los puentes habrá que apuntalarlos para que se mantengan.” (lo mismo opinan “los caniches de Perón”: ¡que se doble pero que no se rompa esta alianza, por favor!…) Es que, en definitiva, como dijo hace un tiempo el bigotudo operador macartista de Aníbal Fernández, la burocracia sindical es “la columna vertebral” del gobierno nacional.

Por ello yo creo que, entonces, la sangre no llegará –por el momento al menos– al río. Moyano no rompió con el gobierno –que, en lo inmediato, tiene un fuerte peso y poder políticos, tras el triunfo electoral de octubre–, ni, mucho menos, el gobierno nacional rompió con Moyano. ¿Para qué?, ¿acaso tiene algún reemplazo el gobierno? Incluso, como dijo el duhaldista Barrionuevo, Cristina logró (digo yo: como efecto no deseado) “que todo el sindicalismo se una”, tras “su secretario de la CGT” (el Hugo)… incluyendo al Momo Venegas y a los gordos Martínez y Zanola… ¡qué nenes…! En definitiva, esto sí es una “alianza corporativa”, necesaria a la burocracia sindical, para “aguantar el chubasco” del giro a la derecha del gobierno de CFK, y ver cómo se reposicionan ante los nuevos cambios políticos –motorizados, en última instancia, por la fenomenal crisis económica internacional (que ya viene complicando a sectores burgueses y al gobierno, que tiene que recaudar…)–. En definitiva, se mostró que todas aquellas “sesudas” y (supuestamente) profundas explicaciones sobre “la batalla cultural” ganada o la “hegemonía kirchnerista” eran pura propaganda (superficial). Siempre dijimos que, lo que en realidad sustentaba “el relato” kirchnerista no era ningún movimiento político “orgánico”, sino –junto al crecimiento económico– una coalición de intereses (burgueses)… inestables. Y que éstos tenían su autonomía propia e intereses relativos (eso sí: con la autonomía social y política obrera, junto a la militancia de izquierda como principales enemigos en común). Ahí está para mostrarlo la crisis entre los camporistas pro Mariotto (comisario político K) y el derechoso Scioli y su policía.

Volviendo al tema Moyano-CFK, está bien lo que apunta como conclusión inmediata Fernando Rosso: “La diatriba en el acto de Huracán, significó más que un reclamo, una advertencia. Y a la vez, en el recuerdo de todos los momentos en que los dirigentes sindicales fueron útiles al “proyecto” y en el llamado a contener los precios, Moyano se sigue ofreciendo como el mejor garante del “orden” y la pasividad del movimiento obrero”.

Y, para ir cerrando este post medio largo, cabe citar el editorial de La Verdad Obrera sobre cuál es el objetivo estratégico del gobierno nacional, más allá de los vaivenes y definiciones alrededor de la relación con Moyano y la CGT: “Más allá de cómo termine la pulseada política entre CFK y la CGT, los ataques de la presidenta van más allá de una “disputa de poder” con la burocracia sindical. Dentro del plan oficial, como también se anunció en el discurso de CFK, las “mesas de competitividad entre el capital y el trabajo”, una suerte de pactos sociales por área a cargo de cada ministerio, son un planteamiento contra la presión de la CGT ya que fracciona los reclamos de los sindicatos y deja a Moyano como uno más en la negociación con las patronales del transporte (en gran medida Moyano ya vino limitándose a ese rol, más que a conducir una CGT). […] Con esta maniobra envolvente, el gobierno y las grandes corporaciones se juegan a subordinar a la burocracia sindical. Por ello, el operativo antisindical de CFK apunta, en especial, a las organizaciones independientes que intentan regimentar y disciplinar para que no sean un ejemplo para millones que desafíen los techos salariales debajo de la inflación que el gobierno prepara.”

No es como dice el bloguero Omix –lector de nuestros blogs troskos– que a CFK no le interesan “los paros por sector o de base” y sí “un paro general” del Hugo… Al contrario: el gobierno y las patronales (y también la burocracia sindical) son conscientes de cómo el sindicalismo de izquierda avanzó los últimos años, en lucha y organización, conquistando posiciones en algunos gremios estratégicos (automotrices, alimentación, Subte, entre otros), y por ello, desde hace tiempo ya, viene judicializando a sus principales referentes (como los de la CI de PepsiCO). Son más de 4000 los/as trabajadores/as y luchadores/as procesados por paros, huelgas y cortes de ruta.

De ahí la saña (verbal y de acción estatal) de CFK contra luchas como la de los petroleros o el magisterio santacruceño.

 

* Más info sobre el despido del compañero acá y acá.

Venimos retrasados en postear los “temas candentes” de la coyuntura política (aunque ya nos referimos al discurso de CFK en el acto de asunción de su segundo mandato como presidenta y la discusión acerca del –no– “derecho a huelga”, y al luctuoso aniversario de la represión a los “sin techo” del Indoamericano –y también, acá y acá, pueden leer a los amigos Fernando Rosso y Juan dal Maso desarrollando hipótesis alrededor del tema sindicatos-gobierno–). Y faltaba, claro, la asunción del primer diputado del Frente de Izquierda y los Trabajadores, Alejandro López, quien rotará el cargo con las demás fuerzas que conforman el FIT. (Sigue Godoy, dirigente obrero del PTS y también de Zanon bajo control obrero.)

(A propósito, Juan posteó ya este tema el domingo pasado; y en Sacado del medio dijeron la posta: esta es la noticia que no es noticia.)

Impresionante el juramento clasista al asumir el cargo en la legislatura (cargo que, como explican los mismos López y Godoy, será cobrando el mismo salario de la fábrica). Y está clara la dirección: como dice López, la banca es una herramienta más para desarrollar la lucha de los trabajadores, la juventud y el pueblo pobre, en las calles, contra ese mismo antro de políticos patronales del PJ y el MPN…

* * *

Van abajo tres videos: el de asunción de Alejandro López y otro con su discurso tras la misma; y el de Raúl Godoy, quien cierra su fuerte discurso diciendo “¡Vamos, que esta banca es para la lucha de clases!”.

(* Y acá, el link para ver también los discursos de Néstor Pitrola y Gabriela Suppisich del PO, y el de Angélica Laguna de IS.)