#18F, polarización política y “tercer sector”

Publicado: febrero 17, 2015 de Demian Paredes en 2015, Actualidad, Debates, FIT, Frente de Izquierda y de los Trabajadores, Intelectuales, Kirchnerismo, La Izquierda Diario

polarizacion11.

La muerte del fiscal Nisman (y la imputación a la presidenta CFK, ministros y allegados) abrió una nueva disputa, donde la polarización entre el oficialismo y la oposición (política y mediática) es el rasgo saliente de la coyuntura: desde el aparato de multimedios hay un permanente trabajo de machaque, de agit-prop (agitación + propaganda), en pro de la asistencia a la “marcha de los fiscales”, este 18, aprovechando todos los recursos disponibles (como la reciente aparición de “la chica Natalia, testigo clave”), y las irregularidades, desprolijidades (y/o posibles maniobras/encubrimientos que pudo haber) en el departamento de Puerto Madero durante las primeras horas, cuando se halló muerto al fiscal. Al mismo tiempo, el gobierno tuvo varias idas y venidas (desde las dos cartas de CFK, primero hablando de suicidio, luego de asesinato), sus respuestas a la situación, sus planteos, fueron contradictorios, erráticos y de poca claridad, y ahora lanza, desde su aparato mediático y el bloque de intelectuales-funcionarios (Carta Abierta), junto a sectores de la cultura que aglutinó (desde una declaración), la acusación de que estaría en marcha un plan de “golpismo suave”.

2.

Como se analizó desde La Izquierda Diario, hay una guerra de desgaste entre gobierno y oposición. La diferencia –entre varias que hay, y que trataremos de señalar en este post– con otras situaciones de crisis política, es que el elemento económico no actúa. Sin la necesidad de hacer un largo historial de marchas opositoras, como el que hizo Horacio Verbitsky el domingo pasado en Página/12, arrancando en 1955, se puede pensar (y comparar, pos-facto) la marcha que se realizará mañana con los sucesos de 2008, la otra (anterior) importante crisis que atravesó el gobierno kirchnerista. La diferencia esencial es que, en 2008, se tocaban las bases económicas de un sector del país (la burguesía agraria), y que hoy, la muerte del fiscal abrió una crisis de carácter superestructural (institucional), donde se enfrentan sectores del poder judicial y del aparato de “inteligencia” (el “jefe operativo” Stiuso, jubilado por orden del Poder Ejecutivo en diciembre pasado) con el gobierno nacional. Por ello, aunque sea grande la marcha (toda la oposición derechista la convoca, hasta Libres del Sur; por supuesto los intelectuales liberales como Sarlo y Kovladoff, y Roberto Gargarella), no veremos acciones radicalizas como en aquel 2008 (cortes de ruta, piquetes y movilizaciones durante días). Es, por el momento, una “crisis en las alturas”, en vísperas de un largo proceso nacional eleccionario (por provincias y distritos) que terminará en octubre de este año, con las presidenciales. Tal como plantea el análisis de La Izquierda Diario arriba linkeado, se busca condicionar-desgastar al kirchnerismo camino a octubre, y el período siguiente.

3.

Más allá de que el clima ayude (o no) a la marcha de mañana, lo cierto es que también se podrán “contar las costillas” de ambos bandos en disputa: el #18F, que cuenta con el respaldo (pero no el llamado a la movilización activa –ni al paro… por algo será–) de las CGT’s de los burócratas Moyano y Barrionuevo; y los partidarios del gobierno, quienes llaman a manifestarse frente a la Embajada de EEUU el viernes 20 (¿querrán una suerte de #20F “antiimperialista”?). En ambos casos, la fuerza de la clase trabajadora no se expresará a pleno, por los déficits de los convocantes: en el caso de la “marcha de los fiscales”, el amplio arco opositor incluye a exministros antiobreros como Patricia Bullrich, y a procesistas como Pando. En el otro, el kirchnerismo, que por más que quieran disfrazar con cartas abiertas y “relatos” de que los argentinos (y argentinas) estaríamos pasando el mejor verano de nuestras vidas, convive con otro sector de la podrida burocracia sindical (Caló y Belén de la UOM, el “servicial” Gerardo Martínez de la UOCRA), Milani, Scioli y su ministro el sheriff Granados. Y también, cómo no, con el mismo Stiuso (hasta diciembre pasado) y los manejos de los aparatos de inteligencia, sean “civiles” (SI, ex-SIDE) o de las FFAA (el “Proyecto X” de la Gendarmería).

4.

Para la izquierda, los luchadores obreros y la juventud, quienes padecemos el espionaje y la judicialización de las luchas, tal como han denunciado Myriam Bregman y Christian Castillo del FIT en numerosas intervenciones y debates en los medios, se trata de denunciar el acuerdo de fondo que hay entre ambos sectores patronales (los K, pese a proclamada “disolución” y “reforma” del aparato de espionaje, al igual que la oposición, son absolutamente sumisos/dependientes a la Embajada yanqui, la CIA y al Mossad –ahí está como botón de muestra la “ley antiterrorista” que votaron hace unos pocos años–): que los servicios de espionaje sigan en funciones. En este punto (por más que Sebrelli vaya a dar cátedra a TN sobre las diferencias irreconciliables entre “populismos” y la “democracia republicana”) todos tienen acuerdo. Todos siguieron las directivas yanquis, incluso el mismo Néstor Kirchner, quien fue quien juntó a Nisman con Stiuso, en momentos donde EEUU estaba más belicoso con Irán, a diferencia de la posterior “relajación”… Mientras, el atentado a la AMIA sigue impune.

Ante esta crisis institucional, amplios sectores de la población trabajadora, estudiantil y popular seguramente no le crean a nadie (ahí están –para participar, leer y opinar– los resultados de la encuesta de La Izquierda Diario): ni al gobierno, quien hasta hace dos minutos convivía con el espionaje de Stiuso y Cía., ni a la oposición, quien mantiene (como Carrió, Macri, Massa) excelentes relaciones con el imperialismo y la Embajada. Como en 2008, entonces, se trata de discutir, polemizar y convencer de la necesidad de que emerja un “tercer sector”, ni K ni oposición patronal –como en 2008–, independiente de la polarización actual. (Como plantea una nota de Raúl Godoy, dirigente de Zanon y del PTS, en el movimiento obrero tenemos una política independiente de Moyano-Barrionuevo y de Caló. Y en el terreno intelectual también está planteado hacer lo mismo: en ese sentido va la intervención del sociólogo Eduardo Grüner, quien en una columna en La Izquierda Diario polemizó con los planteos de Carta Abierta –con Forster, sin nombrarlo, quien habla del mundo feliz K… no el de Huxley– y señaló la “crisis de representación” que emerge en la coyuntura.)

Contra el gatopardismo del kirchnerismo, y la agitación pro-“indignación ciudadana” de la oposición derechista, no vamos a la marcha, y levantamos la política de comisión investigadora independiente, y la movilización en pos del desmantelamiento del aparato de inteligencia y la apertura de todos sus archivos. Para desclasificarlos y comenzar a saber la verdad.

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