Brasil: la copa sucia de sangre (trabajadora)

Publicado: julio 5, 2014 de Demian Paredes en 2014, Actualidad, Capitalismo 100%, Crímenes sociales, Internacional

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Pusieron materiales truchos y se comieron la guita”.

Esta frase, ¿a alguien puede extrañarle?

Con el caso del derrumbe del viaducto de Belo Horizonte –una de las ciudades brasileñas donde se está celebrando el Mundial de fútbol–, que dejó dos muertos y decenas de heridos, tenemos una muestra cabal. Es una injusta constante del sistema: los negocios, negociados y la corrupción; parte del “normal” funcionamiento del capitalismo, al servicio de la explotación asalariada para poder así ganar millones. En este caso, dentro del rubro “obra pública”.

Tras el derrumbe, el prefecto de Belo Horizonte dijo –sin sonrojarse– que “accidentes como este lamentablemente ocurren”, y que no se sabe “si fueron fallas del proyecto o de construcción” (aunque “seguramente” hubo un “error”), asegurando que la empresa ganó “la licitación” y que las obras del viaducto fueron “acompañadas por la prefectura” (¡qué garantía!, no?…). Por su parte la empresa constructora dijo las palabras –caretas– de rigor (que lo “lamenta profundamente”; que “En este momento, la prioridad es el apoyo a las víctimas y familiares”) y se erigió en juez y parte: envió “equipo técnico para iniciar sus investigaciones” sobre lo ocurrido…

Así un manto de hipocresía e impunidad se intenta echar sobre el “accidente” (en realidad, un crimen social) –o peor: se dicen pavadas–. El alcalde Lacerda dijo cosas como “naturalmente, la ciudad, el país aprenderán esta lección”[?], y Dilma sólo palabras de rigor: envió su pésame.

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Contra la afirmación de Lula (en combate discursivo contra las empresas mediáticas opositoras al PT): “Quedó probado que Brasil estaba en condiciones de ser la sede de la Copa”, la verdad la denunciaron los mismos vecinos, quienes salieron a protestar luego del derrumbe:

“Esta es la realidad de la copa”, decía uno de los carteles que sostenía una joven, mientras que otro rezaba que “el desastre de la Copa deben colocarlo en la cuenta de la FIFA” y un tercero que “este es el país de la Copa”.

Eran tres jóvenes con carteles y otros tantos los que criticaban e insultaban al gobierno de Dilma Rousseff y a la FIFA por la organización del Mundial.

Otra nota consigna:

“Ya era una tragedia anunciada. El viaducto fue hecho a las apuradas para las obras de la Copa. Lamentablemente, personas inocentes pagan por eso”, se quejó Cristiane Nestor, habitante de Belo Horizonte.

 

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Más de una decena de muertes provocadas por las obras del Mundial…

Y un corresponsal argentino comentaba lo siguiente, previo al comienzo del Mundial, desde Belo Horizonte:

El retraso en las obras se volvió tan común como las fervorosas protestas sociales, que alcanzaron su cima de tensión en las grandes urbes, como San Pablo y Río de Janeiro. Pero los coletazos llegaron también a esta ciudad, que es la capital del estado de Minas Gerais. El conflicto más preocupante para los locales involucra a los docentes. Los maestros están aquí de huelga desde hace 30 días y acampan desde entonces frente a la sede municipal. Reclaman aumentar las horas de clases de cinco a siete y un ajuste salarial del 15 por ciento en un país donde la inflación no alcanza los dos dígitos. “Queremos menos estadios y más escuelas”, dice casi mecánicamente Wanderson Josha, un docente de grado de una escuela estatal. Josha cuenta que cobra unos 1000 reales mensuales, unos 4000 pesos argentinos, aproximadamente.

Así, pese a toda la parafernalia mediático-empresarial-gubernamental, que va de la FIFA al PT y el Estado brasileño, se suceden las luchas y reclamos (quedando a las claras que Brasil no es un país-paraíso de clases medias): los docentes y trabajadores de la USP, el subte de SP, los garís de Rio de Janeiro, los conductores de micros, otros sectores estatales, jóvenes, etc.

Las encuestadoras y la prensa podrán decir que, camino a octubre, la imagen de la presidenta Dilma es positiva e incluso aumenta; o decir, como Lula, que “El resultado del mundial no influirá en las elecciones”. Pero un gigante se ha despertado, y el resultado de sus luchas influirá, y mucho, mucho más, que los resultados de los comicios del próximo octubre.

Hablamos de un pueblo trabajador que, si lucha y Si tiene tenacidad/ Ganará, firme y certero/ La copa de la Libertad.

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