Artemio López, el piquete y las “blancas palomitas” del peronismo K

Publicado: abril 9, 2014 de Demian Paredes en 2014, Actualidad, Bloguerías K, Burocracia sindical, Debates, Kirchnerismo, Movimiento Obrero, Peronismo, Sindicalismo de base, Sindicatos

Nos desayunamos hoy con un post de Artemio López, dedicado especialmente a (pretender) fustigar a la izquierda, particularmente al trotskismo, quien se suma al paro del #10A, sin ninguna ingenuidad, y con una política propia (denunciando a la burocracia sindical, quien llama tardíamente al paro para “descomprimir”; que no incluye ninguna perspectiva de continuidad seria en la lucha ni quiere que el paro sea activo; y sin tomar urgentes demandas como la que exige la absolución a los petroleros de LasHeras).

Para Artemio, hacer piquetes (en este caso, como explicaba anoche Claudio Dellecarbonara, del Subte y el PTS, para garantizar el paro desde las bases, para que sea activo y colabore a que más trabajadores puedan parar), y asumirlos “hoy como un formato de protesta social y/o laboral es un error conceptual notable y una ingenuidad política”. Por qué, dónde está el “error conceptual”, no lo dice (incluso el cuadro que pone en su post muestra claramente que la mayoría de los piquetes son hechos por sectores de trabajadores y sectores populares: sean ocupados o desocupados, estatales o “piqueteros”, y por una minoría de sectores burgueses como los ruralistas o esa entelequia propuesta como “vecinos”…). Pero sí es evidente el desconocimiento por parte de Artemio de la historia del movimiento obrero (argentino y mundial), quien ha hecho de los piquetes –y aun antes, de las barricadas en el siglo XIX– una forma por excelencia de agrupamiento combativo de la vanguardia en lucha.

Decía un “viejo”periódico revolucionario en la década de 1930:

Ninguna huelga se mantiene ni triunfa sin la existencia de los piquetes. Ellos son el vigor de la lucha, el fuego de primera línea, las brigadas de avanzada en el ataque. En el piquete pueden estar el joven y el viejo, contagiados de la misma fiebre audaz. Pero el piquete es del joven, del obrero nuevo en el que el optimismo, el coraje y la inquietud forman una sola línea tensa y vibrante. Esta línea avanza al encuentro del traidor y lo domina, busca al equivocado y lo convence y lo empuja al lado de los camaradas. Del piquete depende la huelga. De la muchachada obrera que lo forma estará siempre pendiente su crecimiento o su receso… haciendo pie en la actividad incesante de los piquetes, para los que nunca han faltado voluntarios, ofreciéndose a llenar los claros dejados por los camaradas presos… los piquetes siguen su trabajo indetenido, con el mismo celo y la misma pasión, con la conciencia de que ellos son los que dan y seguirán dándole temple y filo a la huelga…”

Como si esto fuera poco, Artemio se anima a decir que “las asambleas populares del año 2001 que terminaron abortadas en su despliegue representativo y organizacional por el desembarco de la burocracia partidaria de la gauche festive”, y que “lo mismo con los piquetes , aquella modalidad de reclamo comunitario frente al desempleo, surgida durante los años 90 tardíos y la crisis del año 2001 , transformados hoy en herramientas de oposición político-partidaria de izquierda , ya sin componente alguno de reclamo social genuino.” Artemio, ¿no es, como diría tu ídola, too much? Como si el proceso de 2001 no hubiera sido en verdad abortado por la labor restauradora del peronismo (primero con la política de contención duhaldista y del FMI de lanzar los “planes trabajar” y demás “ayuda social” –en realidad, para que las diferentes expresiones de la lucha de clases no le “incendie” el maldito país burgués–, y luego con la devaluación), y, posteriormente, desde 2003, con la (sobre)actuación del “avatar progresista” K, prometiendo el oro y el moro (gracias a la brutal devaluación del salario obrero en 2002), manteniendo subsidios, aprovechando a la (siempre traidora) burocracia sindical (que por ejemplo impidió, aprovechando el terror que había a la hiperdesocupación, que intervenga la clase trabajadora ocupada en 2001) y cooptando organismos de derechos humanos. Si hubo alguien que provocó la “metamorfosis y esterilización de las organizaciones populares”, sin ninguna duda, fue el kirchnerismo: ahí tenemos a las Madres de Plaza de Mayo como claro (y triste) ejemplo…

Es otras palabras, si no hubo mayor “despliegue” de la lucha de clases se debió, esencialmente (junto al peso de las derrotas previas), al rol del peronismo, en todas sus formas: aparato pejotista –aunque el finado Néstor K “mechara” la famosa “transversalidad” con el Judas-Cleto y otros radichetas–, barones del conurbano (con sus policías) y burocracia sindical. Si hay entonces una organización “político-partidaria” a quien adjudicar la situación actual es, sin ninguna duda, al peronismo, como partido de la contención y (cada vez más crecientemente) como un partido del orden.

 

Entonces, el “piquetaje realmente existente” se mantiene y resurge con fuerza cada vez que se manifiesta la realidad de la Argentina capitalista (el país normal –burgués– que siempre se propuso el kirchnerismo): las tomas de tierras ante la falta de vivienda; las tomas de fábricas ante suspensiones, cierres y despidos; la toma de colegios por parte de la juventud ante el estado deplorable de la infraestructura, las aulas superpobladas etc., etc., etc.

¿Y dónde estuvieron las “blancas palomitas” del peronismo y el kirchnerismo? Siempre en la vereda de enfrente: por eso reprimieron junto a Macri en Indoamericano; por eso el gobernador K de Formosa, Insfrán, reprime a los Qom, y en Jujuy el intendente de Libertador es un empleado directo del ingenio Ledesma que reprime a quienes no tienen tierra y la toman; por eso convivió (y convive) con la burocracia sindical de la Unión Ferroviaria (la responsable del asesinato del joven trotskista del PO, Mariano Ferreyra) y con el buche Gerardo Martínez, ex Batallón 601 de la dictadura, y condena a cadena perpetua a los petroleros de LasHeras. Y damos estos pocos ejemplos para no seguir la lista, que incluye, por ejemplo, el ascenso de Milani a la comandancia del Ejército…

 

Por más pataleo que haga Artemio, por más remake del #20N que tengamos con los Randazzo, Tomada y demás ministros como Capitanich, por más que la burocracia sindical convocante haya tomado sus recaudos intentando que el paro no sea activo –y ni hablar de la CGT-Caló y demás burócratas alcahuetes K–, la jornada de mañana expresará la fuerza de un importante sector de la clase trabajadora (de las bases, de sectores clasistas y combativos), contra los planes de ajuste en curso de los K (devaluación, inflación, tarifazos y una mayor represión a la protesta social).

comentarios
  1. Tin dice:

    ya aburren muchachos………………zzzzzzzzzzzzzzzzzzzz

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