“El otro antikirchnerismo”: Christian Castillo: “Lo clave para nosotros es construir un partido militante, capaz de movilizar a trabajadores y estudiantes…”

Publicado: noviembre 17, 2013 de Demian Paredes en 2013, Actualidad, Debates, FIT, Frente de Izquierda y de los Trabajadores, Kirchnerismo, Movimiento Obrero, Sindicatos, Trotskismo

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elecciones-2013-1799114w300En plena crisis inflacionaria, con el derrumbe del gobierno radical en puerta, las elecciones de 1989 produjeron un hecho sin antecedentes en la historia argentina. Poco más de 300.000 votantes de la provincia de Buenos Aires llevaron, por primera vez, un militante trotskista al Congreso: Luis Zamora. En 2013, 1.182.620 votos ofrecieron al Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT), que se asume sin tapujos como heredero del pensamiento del líder revolucionario ruso León Trotsky, un resultado histórico. Este frente electoral -integrado por el Partido Obrero (PO), el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) e Izquierda Socialista (IS)- logró tres diputados nacionales, elegidos por provincia de Buenos Aires (Néstor Pitrola), Mendoza (Nicolás del Caño) y Salta (Pablo López).

Integrarán, a partir de diciembre, la primera bancada nacional trotskista. Además, las elecciones de este año les permitirán contar con 12 legisladores provinciales, concejales en varios distritos y la primera minoría en el Concejo Deliberante de la ciudad de Salta, donde fue el partido más votado.

El fenómeno plantea una novedad que interpela desde posiciones de izquierda a un gobierno que ha querido ocupar, al menos desde el relato, el ideario de este espectro político. Durante la campaña, el frente puso especial acento en marcar lo que definen como “contradicciones” del discurso oficial.

En los spots televisivos, y en sus discursos, destacaron temas como la resistencia al acuerdo con Chevron, el impuesto a las ganancias a los trabajadores, el 82% móvil o la inflación. Otra forma de ver esta interpelación al Gobierno son algunas de las candidaturas que eligieron, como la presencia de la directora del Indec desplazada Marcela Almeida (IS) o Myriam Bregman (PTS), la abogada de Julio López antes de su desaparición en democracia.

[…]  los dirigentes del frente buscan un objetivo más ambicioso que la contraposición en el plano discursivo con el kirchnerismo y la centroizquierda. Entienden que su meta es lograr un “movimiento popular” que logre la “superación al peronismo”, como explica Jorge Altamira (PO). En el cierre de campaña, el histórico dirigente insistió en que el frente que lo presentó como candidato en Capital busca que los trabajadores, especialmente los peronistas, “salten el cerco hacia la causa del socialismo”.

luego de ser elegido diputado, Néstor Pitrola (PO) evaluaba los resultados en el conurbano -donde superaron al denarvaísmo- como un signo de este proceso: “Esta elección nos abre la perspectiva de una superación del peronismo, para tener fuerte influencia en los sindicatos. Estamos iniciando un gran movimiento popular. Se ha reabierto la crisis de partidos de 2001 con el fin de ciclo del kirchnerismo y la burocracia sindical ha quedado dividida, golpeada y marginalizada en su representación. Este voto a la izquierda fortalece las perspectivas del clasismo, que ya es importante”.

Por esta razón, como explica el diputado bonaerense electo Christian Castillo (PTS), su vista está puesta más en la militancia que en las urnas: “Lo clave para nosotros es construir un partido militante, capaz de movilizar a trabajadores y estudiantes. No estamos pensando en 2015, sino en este período que se abre donde queremos jugar un papel en las luchas de los trabajadores. Queremos dar la pelea, pasar de las comisiones internas y cuerpos delegados que tenemos hoy a los sindicatos, para ponerlos al servicio de las luchas de los trabajadores que se vienen”.

Más allá de sus propias intenciones, en el campo electoral el FIT aún debe demostrar que puede superar el techo bajo que en los treinta años de democracia ha tenido la izquierda durante los períodos de ascenso del ciclo económico.

Para el politólogo de la Universidad Di Tella Javier Zelaznik, “el agregado nacional en sí mismo (6,3%) no es muy espectacular, porque desempeños similares al de 2013 pueden encontrarse en 2001 y 2003, en que la izquierda obtuvo, a nivel nacional, 7% y 5,3%, respectivamente”. En todo caso, apunta Zelaznik, “la particularidad de la elección, a nivel nacional, es que esa votación estuvo concentrada mayoritariamente en las boletas de la alianza que integraron los tres partidos (5,2%, es decir, 83% de los votos obtenidos por la izquierda)”.

La concentración del voto en el frente trotskista, en detrimento de los partidos de izquierda que formaron en distintos momentos coaliciones con la centroizquierda, es uno de los datos más valorados por los dirigentes del FIT. “Las otras variantes de la izquierda, como el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST) o el partido de Claudio Lozano, Camino Popular, nos criticaban por nuestro presunto «sectarismo», pero con el voto de esta elección los caminos se van aclarando, es muy impactante cómo se privilegió una verdadera salida por izquierda”, interpreta Juan Carlos Girdano (IS).

Para Luis Costa, consultor de Ipsos Mora y Araujo, el resultado de la izquierda en esta elección se relaciona con la “caída del ciclo económico” que termina “dando la razón a los postulados de este tipo de partido”. En estas circunstancias, explica Costa, “se da un traspaso de votos desde los principales partidos a terceros; pero, en el ciclo de ascenso económico, el voto vuelve a los partidos grandes”. Sin embargo, reconoce Costa, el fenómeno actual de la izquierda cuenta con un “trabajo de base territorial y sindical importante” que, en su opinión, “merece una atención especial”. Además, amplía, “el Partido Obrero ofrece algo que no tienen el resto de las agrupaciones que compiten en esta elección, es un partido político, con su militancia, su organización interna y sus estructuras”.

Desde otro ángulo, Marcelo Leiras, politólogo de la Universidad de San Andrés, reconoce que “hay algo que están haciendo muy bien: tienen figuras que se mueven bien en la política mediática y funcionan bien en las redes sociales. Juegan el juego electoral y muestra que saben cómo jugarlo. Se apartan de la figura del militante trotskista que parece una caricatura de sí mismo y saben adoptarse a una cultura popular. En particular, logran conectar con la cultura adolescente”. Su capacidad de adaptarse a las nuevas formas de comunicación quedó demostrada con el impacto que logró, en las PASO de 2011, la campaña en Internet “Un milagro para Altamira”, para lograr los 400.000 votos que le permitieran competir en octubre.

Para Leiras, la emergencia de una izquierda que compita por las bancas es “algo saludable, porque en la Argentina nunca hubo una izquierda revolucionaria con continuidad electoral como pasa en Chile”.

ANATOMÍA DEL FIT

A pesar de que para el gran público -y muchos de sus nuevos votantes- los partidos del frente componen un conjunto uniforme, esta alianza integra a tres fuerzas con trayectorias contrapuestas en el marco de la compleja historia de acuerdos, divisiones y debates que marcó a la izquierda argentina en los 30 años de democracia. Durante la campaña, el FIT logró imponer la idea de que estos tres partidos son sinónimo de izquierda; ése fue, tal vez, su mayor éxito más allá de los porcentajes o las bancas obtenidas.

El Partido Obrero, la fuerza más importante de las tres, es una agrupación política que, a diferencia de sus actuales socios, se mantuvo al margen del gran tronco partidario central del trotskismo argentino, el morenismo (en referencia al dirigente del PRT y el MAS Nauhel Moreno). Tiene su antecedente en la agrupación Política Obrera, fundada en 1964 por su histórico dirigente Jorge Altamira. Con la vuelta a la democracia, debió enfrentar un proceso de legalización que no estuvo libre de complicaciones y, tras lograrlo, compitió en todas las elecciones. En 2000, con la candidatura de Altamira a legislador porteño, obtuvo por primera vez un cargo político. Durante ese período, ganó fuerza en las movilizaciones de trabajadores desocupados, con el Polo Obrero dirigido por Néstor Pitrola. También tuvo un rol importante en las protestas de desocupados salteños, algo que explica, en parte, el crecimiento que lograron posteriormente en la provincia.

El FIT, que se conformó en la elección de 2011 cuando por primera vez se implementó el sistema de primarias, se completa con el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) e Izquierda Socialista (IS). En los dos casos, nacieron de la principal agrupación trotskista en los primeros años de la democracia, el MAS (Movimiento al Socialismo), liderado hasta su muerte en 1987 por Nahuel Moreno. El PTS se separó del MAS en 1988, criticando el legado morenista, así como la dirigencia del MAS. En el caso de IS, se trata de una escisión del Movimiento Socialista de los Trabajadores cuando el partido se unió a Proyecto Sur de Fernando “Pino” Solanas.

Los tres partidos despliegan su actividad militante en las universidades -que funcionan como una escuela de formación de la que surgieron muchos de sus actuales dirigentes como Gabriel Solano (PO) o Christian Castillo (PTS)-, en las escuelas secundarias y en los lugares de trabajo, a través de delegados de base combativos, como Rubén “Pollo” Sobrero (IS) o el ceramista Raúl Godoy (PTS), que hoy ocupa la banca de la izquierda en la Legislatura de Neuquén.

Distintos dirigentes del espacio coinciden en que el movimiento popular que quieren formar debe estar escindido de cualquier alianza con el peronismo u opciones de centroizquierda no peronista.

Como explica José Castillo (IS), “es una unidad sin hipocresía, porque discutimos nuestras diferencias de cara a los luchadores”. Pero, explica, “los votantes de izquierda agradecen que en el cuarto oscuro no encuentren 20 boletas distintas”. Estos tres partidos, más allá de su proceder electoral conjunto, suelen cruzarse, a través de sus respectivas prensas partidarias, en acalorados debates que van desde el rol de los trabajadores desocupados argentinos al significado del conflicto en Siria.

El frente aporta una serie de novedades en el panorama político. Se trata de una alianza de partidos que se asumen como revolucionarios que pudo mantenerse unida en dos elecciones y, a la luz de los resultados obtenidos, seguramente continuará con la coalición actual en la próxima ronda electoral. Conformaron un acuerdo que presenta algunas particularidades. La alianza se forma en cada provincia, siempre que haya presencia de más de una agrupación. En Salta, por ejemplo, el único partido es el PO.

Donde hay más de un partido, conforman el frente y se comprometen a rotar la banca. Así, el congresal del frente por Mendoza rotará a los dos años de mandato entre Nicolás del Caño (PTS), el diputado electo, y Soledad Sosa (PO), la segunda en la lista. En la provincia de Buenos Aires, donde también tiene presencia Izquierda Socialista, habrá tres diputados que pasarán por la banca, con tres años de mandato divididos entre Pitrola (PO) y Bregman (PTS), y el último año de mandato a cargo de Giordano (PTS). En la banca salteña, habrá un solo diputado durante todo el mandato, Pablo López (PO).

La nota completa acá.

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