El trotskismo en Argentina: salto electoral, “oscuro objeto del deseo” (analítico) y lucha de clases

Publicado: noviembre 12, 2013 de Demian Paredes en 2013, Actualidad, Bloguerías K, Burocracia sindical, Debates, FIT, Frente de Izquierda y de los Trabajadores, Movimiento Obrero, Peronismo, Sindicatos, Trotskismo

BuñuelLos importantes resultados en las elecciones de medio término del Frente de Izquierda y los Trabajadores –3 diputados nacionales (sin contar a Liliana Olivero, diputada por el FIT en Córdoba previamente, y a Raúl Godoy, de Zanon, en la bancada neuquina), 6 diputados provinciales, 1 senadora provincial y al menos 6 concejales en Mendoza (donde se hizo una excelente elección)–, y el reciente “batacazo” en la provincia de Salta por parte de un componente del FIT, el Partido Obrero (en una “experiencia legislativa” que ya viene de más de una década –y de la que, lamentablemente, se conoce poco–), han llevado al trotskismo a ser analizado como “nuevo-viejo espécimen” de la fauna política, ahora que ha llegado “a las ligas mayores” de las maquinarias de la (video-)política –y/o, para decirlo en términos más “clásicos”, los/as compañeros/as candidatos del FIT han logrado acceder a espacios de la “superestructura” estatal (claro que no como alguna “comparsa alegre” izquierdista, sino como enemigos de estas mismas instituciones del régimen capitalista, tal como lo indican la historia y los principios clasistas y revolucionarios)–.

Así, surgieron los últimos meses analistas, diarios, portales, blogs y revistas analizando al FIT, a sus principales referentes, a su militancia e historia, y a las razones que hubo en el 1.200.000 votos obtenidos el pasado 27 de octubre, y aun antes, con la PASO (y también, por supuesto, hubo notas que hicieron gala de supina ignorancia, barbaridades varias, etc.). (Y, entre los muchos artículos que hay, tenemos uno reciente, interesante y recomendable –con todo lo discutible que también tiene–: el de Pablo Stefanoni en El Dipló, comentando los “perfiles” y algo de la historia del PTS y el PO, los dos principales partidos del FIT.)

Ahora bien, ¿cuál es el motivo de crecimiento y avance del FIT, un frente de organizaciones trotskistas unidas alrededor de un programa político (y con absoluta libertad de discusión y polémica pública entre nosotros)? Me interesa sin embargo, antes de pasar a esto, señalar primero lo que han dicho varios blogs peronistas y/o kirchneristas.

GerardoFernández dijo que el avance del PO en Salta, como representante de un sector del electorado, se debe al “vaciamiento de las fuerzas políticas tradicionales”, que son “representaciones que desde uno y otro matiz sostienen un status quo anquilosado, y de ahí el “voto castigo” optando por el PO…

El blog de Abel, lejos de todo “sociologismo” (que cambia por la “filosofía peronista” de la real-politik), por su parte descarta que el gobierno de CFK haya “estado alguna vez a la izquierda”, y reconoce –algo que el post de G.Fernández omite– que todas las fracciones del peronismo salteño, desde el romerismo hasta el kirchnerismo del derechista Urtubey eran… en fin: too much. Y opta por proponer a un evanescente “votante pragmático” (en una especie de “teoría funcionalista”(?)), que protesta ante el descontento que le traen sus gobernantes, optando por alguna “alternativa” (como un “voto castigo”), a ver qué hace con “el poder” que se le otorga… (este blog en cambio dice que los votos al PO en Salta vendrían del radicalismo, “reducido a su mínima expresión”, pero que igualmente el avance de la izquierda es una advertencia para un peronismo dividido…)

También hay que mencionar que, si bien –según los K– la “Ley de medios” significaría un “avance”(?) en relación a la “comunicación”, hay posts que no los salva nada ni nadie: como este de un ManoloBarge (chicanero), o el del “Aguante populista”, que leen sólo una parte de unas declaraciones referidas a la economía de Altamira, para acusarlo sin razón, arbitrariamente, “recortando” y sacando de contexto, de que habría pedido una medida neoliberal de “retirar el cepo cambiario”… (Yo más bien preferiría discutir el énfasis que le ha puesto al electoralismo el compañero Del Plá diciendo –según Clarín– “ahora vamos por la Gobernación en el 2015”… en una suerte de adaptación centrista al régimen politico burgués –justo justo lo que nos piden blogueros como Abel y Fernández: que sigamos “avanzando”(?), que ganemos intendencias y gobernaciones y demostremos “capacidad de gestión”…)

Retomando entonces, el trotskismo, transformado en oscuro objeto del deseo (analítico) de los blogs K y P, recibe una extraña mezcla de chicanas, análisis más o menos “serios” (medianamente objetivos) y planteos… según conveniencia política (miren sino acá al inefable Carrasco criticando la derechización de los K). Tal vez, haya algún que otro bloguero que “la pega” (tomando nuestros propios dichos, je, como los del Chipi Castillo y Nicolás del Caño, del PTS), y señala cómo la derechización del kirchnerismo abrió brechas entre sectores de trabajadores, y que esa brecha –expresión de la crisis y división del peronismo en múltiples tendencias y referentes, en prácticamente todo el país– fue capitalizada en gran parte por el FIT. (Para más de este tema, acá está la respuesta a Manolo Barge y a Andy Tow que hace el compañero Matías Maiello sobre “la composición social” del voto al FIT.)

Si se quiere (todavía) minoritaria respecto a las grandes masas pero significativa es la cantidad de jóvenes, trabajadores y sectores populares que han votado al FIT. En la derechización (inevitable, debido a los límites estructurales que le impone al país la crisis económica internacional) del peronismo, al desgaste y odio que se ha ganado la burocracia sindical (en todas sus alas: moyanista, caloísta, barrionuevista, michelista y yaskista –lean a Pagni hoy, diciendo que la Iglesia bendice la unidad de la burocracia sindical peronista, preocupada, entre otras cosas, por “el avance electoral del trotskismo”–), y a la relación de fuerzas más general entre las masas y las clases dominantes, que dejó maltrecho desde 2001 el régimen político bipardista que gobernó desde el ’83 (y que fue el que obligó al peronismo kirchnerista a dar algunas concesiones, transformado en un avatar “progresista” tras el incendio político que significó el menemismo –aunque siempre los K gobernaron gracias al “aparato pejotista”–), es que, lejos de toda visión “juanbejustista” (es decir, reformista: electoralista, “de gestión” y sindicalista), apostamos a desarrollar y fortalecer la lucha de clases –utilizando las bancas parlamentarias para la agitación, propaganda y organización–, con el objetivo de recuperar los sindicatos, expulsando a las burocracias obreras, para que puedan ser armas de lucha de los trabajadores, jóvenes y sectores populares.

Una apuesta estratégica (recuperar los sindicatos, para desarrollar una amplia vanguardia obrera, base fundamental para construir un partido revolucionario), en la que los resultados de las pasadas elecciones nacionales legislativas (nos) sirven para avanzar hacia ella en la próxima etapa.

comentarios
  1. DANIEL dice:

    http://prensapo.blogspot.com.ar/ Si quieren conocer algo de la “desconocida experiencia legislativa” del Partido Obrero salteño. Por suerte los trabajadores de la Seaboard Corporation la conocen y bien, y colocaron a obreros del Ingenio El Tabacal en las listas del PO que ahora son concejales en Orán. Saludos

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