“Lecturas” “sobre marxismo”(?)

Publicado: septiembre 1, 2013 de Demian Paredes en 2013, Actualidad, Bloguerías K, Capitalismo 100%, Debates, Marxismo, Peronismo

 

* A modo de contrapunto o respuesta a este post de Artemio López.

Con el surgimiento del capital, entonces, un sinfín de las categorías tradicionales del pensamiento constitucional se vuelven inservibles, entre ellas las de ciudadanía y representación, en tanto que la idea de democracia propiamente dicha –siempre un seudoconcepto y, durante la mayor parte de su existencia histórica, un término bastardeado– pasa a ser una ilusión engañosa. El Estado ya no es una entidad autónoma a ser teorizada por una disciplina intelectual y especializada que le pertenece: ha sido infiltrado hasta tal punto por el capital que cualquier teoría económica autónoma también se vuelve imposible, y esta simbiosis nunca fue tan evidente como en nuestra propia época […]

[…] la globalización ha conferido al sistema una solidez inédita y literalmente sobrehumana, invulnerable a cualquier forma de resistencia individual, pero al mismo tiempo y a partir de Seattle –sin olvidar a los zapatistas y mucho menos a las insurgencias guerrilleras que en todas partes parecieron jaquear a las fuerzas armadas del imperio [y ahora a las masas de Medio Oriente y África, a “Occupy Wall Street” e “indignados” en varios países de Europa y América. N.de DP]–, se produce mucho movimiento inesperado y emergen súbitas vulnerabilidades que parecen desestabilizar el sistema ya inmerso en la más excepcional de sus crisis financieras. En otras palabras, no está claro en absoluto que nos hallemos en una situación de sólida estabilidad sistémica, sin la menor posibilidad para la agencia o la acción. […]

He ahí la situación en cuyo marco me ha parecido útil ofrecer una lectura de El capital que insista en su implacable demostración de la naturaleza sistémica del capitalismo; es decir, que reincorpore las ventajas de un análisis totalizador del sistema (usando aquí de forma intercambiable los conceptos de totalidad y de sistema). Por cierto, se nos ha alentado con tenacidad a pensar en términos de sistemas abiertos y cerrados, que luego es imperioso evaluar como sistemas buenos y malos: así, el capitalismo es un sistema abierto y, en consecuencia, bueno, el sistema de mercado, mientras que el comunismo es un sistema cerrado, con todas las calificaciones burocráticas que entraña semejante clausura. La originalidad paradójica –e incluso podríamos decir dialéctica– del análisis de Marx radica en el hecho de que en El capital el ‘sistema’ se caracteriza como una unidad de los opuestos, y entonces es el sistema abierto del capitalismo el que resulta ser cerrado. En otras palabras, lo abierto del capitalismo es su dinámica de expansión (de acumulación, de apropiación, de imperialismo), pero a su vez esta dinámica es fatídica y necesaria: el sistema no puede expandirse; si permanece estable, se estanca y muere; debe continuar absorbiéndolo todo a medida que avanza, interiorizar todo lo que hasta entonces era exterior a él. Así, mediante un quiasmo que ha devenido dialéctico, todo lo que era malo en la calificación de lo cerrado se ha transferido a lo abierto sin que necesariamente haya ocurrido lo mismo a la inversa. El capitalismo es entonces eso que a veces se denomina ‘máquina infernal’, un movimiento perpetuo o milagro innatural cuyas fortalezas resultan ser su parte más intolerable.

Pero la fuerza y el logro construccional de El capital consisten precisamente en evidenciar que las ‘injusticias y desigualdades’ forman parte estructural de este sistema total, con lo cual nunca pueden ser reformadas. En un sistema en el que lo económico y lo político se han fusionado, las tácticas tales como las que se implementan en la regulación gubernamental son meras construcciones verbales y retórica ideológica, puesto que por definición su función y propósito consisten en ayudar a que el sistema funcione mejor […]”

 

02Fredric Jameson, Representar El capital. Una lectura del tomo I, Bs. As., Fondo de Cultura Económica, 2013 (ed. original 2011), pp. 172 y 173, 178, 179 y 180.

comentarios
  1. […] que llega hasta nuestro presente (esta obra además se complementa con dos anexos, uno sobre Marx, Representar El Capital, ya publicado por FCE, y otro sobre Hegel, aún no publicado en castellano). Jameson nos comparte una exploración cuyo […]

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