Los trenes y los obreros, los peronistas y los troskos (a modo de respuesta al blog de Abel)

Publicado: julio 5, 2013 de Demian Paredes en 2013, Actualidad, Bloguerías K, Capitalismo 100%, Debates, Movimiento Obrero

El blog de Abel ha subido un post referido al tema del paro de trenes llamado por la burocracia del sindicato La Fraternidad el pasado día miércoles 3 de julio. Al “desarrollo periodístico” del post (que no suma nada a lo que se haya podido leer, en cualquier medio, los últimos días), además de la subordinación política a las diatribas del Poder Ejecutivo (y al ataque concreto: se denunció penalmente al sindicato que llamó a la medida de fuerza –que por supuesto, podemos discutir todo lo que se quiera, como se hizo en este blog, al calor de los acontecimientos, acá y acá–) suma una chicana, que dice:

No comparto la mitología troskista – pequeño burguesa, of course – que ve a todos los proletarios como nobles y generosos, porque todo lo criminal es obra de chanchos burgueses

Y bueno, Abel: no nos vamos a poner a discutir ni filosofía ni teoría con Ud. (para qué: si el peronismo intenta reducir el devenir de la sociedad a una mísera “realpolitik”  de aceptación de un “mundo de corporaciones” y al bonapartismo de un/a líder carismático/a que “conduzca”). Pero eso sí, le contesto algo: los trotskistas no pensamos que los trabajadores (y las trabajadoras) sean “inmaculadas almas bellas”; ni que “haya estado bien” la explosión de bronca de los jóvenes que quemaron y rompieron en Constitución… (Ud. además suscribe lo que dice Berni, que fue “todo preparado”) Al contrario: sabemos las miserias que habitan (que nos habitan) a cada individuo de la clase trabajadora y los sectores populares… que son producidas por la explotación y alienación del sistema capitalista (de ahí que no sea “raro” ni “preparado” que estalle la bronca cuando, tras largas horas de trabajo, y, ante la imposibilidad de volver a sus cajas, la gente “rompa todo”…).

Y entonces, la pregunta es ¿“son” (“somos”) o “nos hacen”?

Ambas cosas: “nos hacen” (las circunstancias: la época histórica que nos toca vivir, la cultura, el “clima político”, las instituciones que preexisten a nuestra aparición en el mundo…) y “nos hacemos” (actuando, consciente… e “inconscientemente”). Y desde ya, este “factor subjetivo”, para todo militante político, es el fundamental… aunque –es evidente– no fue lo que primó en los estallidos populares los últimos años, de Haedo para acá…

Para finalizar el post, le planteo, Abel, que preste atención a las conclusiones –que son 3– que propone este tema del genial artista uruguayo Leo Maslíah, referido a un “obrero que engrana”… y “termina” homicida. (Yo creo que, de las tres conclusiones, para el tema que nos ocupa, es más importante la última.)

Ojo con la Púa

Era una noche de tantas cuando dio el descanso el pito

Los obreros de la planta se iban todos al garito

A conversar de quehaceres o del precio de las cosas

A chusmear sobre mujeres y cuestiones amorosas

Y cuestiones amorosas

Aunque era cosa frecuente darle a fulano o a mengano

Esta vuelta de repente se les fue un poco la mano

A uno de los compañeros púa y cizaña mediante

Con calidad le dijeron que su mujer tenia amante

Que su mujer tenia amante

Que mientras él se venia infatigable al trabajo

En su casa sucedían cosas de un nivel muy bajo

Que todo lo que su esposa le negaba por decente

Al irse él la morbosa se lo aceptaba al suplente

Se lo aceptaba al suplente

Así sin ningún problema siguieron los comentarios

Tanta insistencia en el tema hizo engranar al otario

Cuando hubieron descansado el ingenuo en su tormento

Fue a pedirle a su encargado para salir un momento

Para salir un momento.

El capataz conmovido por su expresión lastimosa

Dijo que si a su pedido, vaya respuesta curiosa

Y el hombre se fue apurado rumbeando para su casa

A comprobar el pecado y a la infiel darle caza

Y a la infiel darle caza

Y cuando el falso carnudo iba llegando a su casa

Se le hizo el garguero un nudo y le ataco la viaraza

Porque viendo a un desgraciado que por su rancho pasaba

Se lo imaginó implicado en lo que le preocupaba

En lo que le preocupaba

El obrero enceguecido olvidó su amor de otrora

Dijo adiós a la libido y estranguló a su señora

Esta vez era inocente y pese a un rumor hiriente

Era al decir de la gente una mujer excelente

Una mujer excelente

La culpa de este incidente puede ser atribuida

A personas diferentes según como se lo mida

Puede pensarse primero en tomar por inculpado

A nuestro impulsivo obrero por engranar demasiado

Por engranar demasiado

Puede haber acusaciones a los marotes estrechos

Que por dar falsas versiones fueron causantes del hecho

Finalmente hay quien acusa al que intencionadamente

Restringió a charlas obtusas el interés de la gente

El interés de la gente.

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