Algunas notas sobre la coyuntura política venezolana

Publicado: abril 17, 2013 de Demian Paredes en 2013, Actualidad, Bloguerías K, Capitalismo 100%, Debates, Internacional

Mapa-de-Venezuela

La (más que) ajustada victoria del “hijo de Chávez”, Nicolás Maduro, sobre el candidato de la derecha escuálida y el imperialismo, Henrique Capriles, acaba de abrir una situación de crisis en Venezuela: 7 muertos y más de 60 heridos es el saldo oficial de estos días de movilizaciones y enfrentamientos a favor y en contra del triunfo de Maduro y el PSUV –triunfo reconocido por el comité electoral nacional–.

Aunque la OEA avala los resultados oficiales, también está a favor del reconteo de votos, ya que el caballito de batalla de la oposición al chavismo son las irregularidades que podría haber habido… Por otra parte, los gobiernos de la región, como el de Evo Morales, apoyaron a Maduro y exigieron al imperialismo yanqui, como hizo la presidenta CFK, que se reconozca al gobierno y no haya “injerencias”. Y sin embargo, ante las maniobras de EU, poco se puede creer en la efectividad de discursos como el del canciller argentino Timerman, quien dijo “estamos seguros de que, como hicimos en otros países que fueron también violentados, vamos a lograr evitar la desestabilización de una democracia como es la república bolivariana”. Ahí están para demostrar lo contrario los casos de Honduras –ver acá y acá– y Paraguay –ver acá y acá–: maniobras de las derechas nativas y el imperialismo que se concretaron, se mantuvieron en el tiempo y se consolidaron. Poco y nada puede hacer la diplomacia burguesa ante los golpes: sólo la movilización obrera y popular puede derrotarlos.

Por otra parte, ¿qué pasó, por qué perdió tantos votos el chavismo –unos 700.000–, cuando todos los análisis decían que superaría por un 10% a Capriles y la derecha?

La respuesta seguramente la tenemos en la situación real de esta Venezuela capitalista/no-socialista: sicariato –ver acá y acá–, regimentación del Estado sobre los sindicatos y el derecho a huelga (y represión a varias luchas), y una brutal devaluación, alabada por los medios del capital financiero internacional, son algunos de los elementos que explican –además de la ausencia de Chávez, líder carismático ante las masas– la caída en cantidad de votos en esta elección. En este sentido, no es como afirma Atilio Borón que problemas –para las masas– como la devaluación se debieron a “la forzada inactividad de Chávez [que] impactó fuertemente en la gestión de la cosa pública, con el consecuente agravamiento de problemas ya existentes, tales como la inflación, la estampida del dólar, la paralizante burocratización y la inseguridad ciudadana”, sino que el arbitraje bonapartista del chavismo, con Chávez fallecido, entró en crisis. Como apuntó Fernando Rosso: “El mismo factor del que sacaba su fuerza Chávez, el poder personal de su arbitraje bonapartista, se convirtió en la mayor debilidad para el chavismo; y con esto no hace más que confirmar la ley histórica que determina al bonapartismo en general. Y en esta ley entran también los bonapartismos que adoptan rasgos sui generis, que como afirma Novack, sólo dan una “solución a medias a la crisis del orden burgués”, aunque esa solución dure 14 años en los que no se cambió la dependencia de la nación ni sus profundas contradicciones estructurales, pese a los excepcionales años de millonaria renta petrolera”.

Algunos blogs K y P, obviamente defienden al chavismo, aliado del kirchnerismo, y dicen cosas como que “ha sido una muy buena década para la América del Sur”… claro que esto incluye los muy buenos y “socialistas” negocios que permitieron los gobiernos “antineoliberales” hacer a las empresas imperialistas y a los capitalistas nativos… los mismos que se rearmaron todo estos años -y ahora atacan–, mientras los gobiernos “izquierdistas” de la región contuvieron a las masas…

Así las cosas, Maduro tiene a su favor –por el momento– el apoyo del régimen y el Estado: fundamentalmente las fuerzas armadas “bolivarianas”. De ahí que pueda lanzarse, pese a la merma electoral y a la división en dos del país, a decirle a Capriles y la derecha: “¡Si me quieren derrocar aquí estoy, vengan por mí, aquí estoy, con un pueblo y con una fuerza armada!”.

La polarización social y política, la inestabilidad, seguramente, se mantendrá los próximos días, y no hay que descartar giros bruscos en la situación, y dinámicas nuevas. Ante todo esto, ante la crisis del chavismo y las maniobras de la derecha nativa e imperialista, se torna clave una política independiente de ambos bandos, por parte de los trabajadores y el pueblo. Como plantean los compañeros de la LTS de Venezuela, la clase obrera debe “convertirse en un factor político que pueda dar respuesta a la situación actual evitando ser furgón de cola de alguno de los proyectos burgueses se disputan hoy el mando del país. Una herramienta política propia de los trabajadores facilitaría el camino a la construcción de un partido obrero revolucionario e internacionalista, que lleve la lucha hasta el final, pues no habrá solución a las demandas fundamentales si no es en el combate decidido en la perspectiva de la lucha por un gobierno propio de los trabajadores y el pueblo pobre, sobre la base de la destrucción del Estado burgués y la abolición de la propiedad privada capitalista, tanto nacional como imperialista, poniendo las riquezas sociales al servicio de las mayorías, de quienes las producen, como parte de la lucha por la derrota del capitalismo a escala internacional y mundial.”

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