Dos clases de mujeres (de un post de “Golondrinas en vuelo”)

Publicado: marzo 11, 2013 de Demian Paredes en 2013, Actualidad, Debates, Movimiento Obrero, Mujer, Troskósfera

Leemos:

Maria Milagros Patrón Costas es una apasionada de los caballos. Así participa año tras año de los concursos de caballos peruanos y mestizos. Rubia, de ojos azules, de jóven fue una flamante reina de los estudiantes en su colegio católico. Rubia en tierras de pieles morenas. Presidió dos veces consecutivas la Sociedad Rural de Salta, la primera mujer que lo hace. Lleva con honor el apellido de su clase social: Patrón Costas. María Milagros fue candidata del kirchnerismo y es diputada provincial en la Salta de Urtubey. Reivindica ante todo la tradición. Su tradición. La de explotadores de los pueblos originarios del norte argentino. Con toda la hipocresía que caracteriza a su clase nos dice “la mujer representa la lucha por la libertad, el amor, la esperanza y la transmisión de valores que recomponen a la familia y a la sociedad en general”. Esta mujer es la que lucha por la libertad de los patrones de adueñarse de campos ajenos, de superexplotar sin ninguna contemplación a los trabajadores norteños. Esa es su transmisión de valores. Los valores de los Patrón Costas son los de asesinos de miles de obreros originarios que trabajaron en condiciones insalubres haciendo prematuras sus muertes y las de sus familias en el Ingenio San Martín del Tabacal. El único hijo de Milagros es empresario ganadero. Ella barniza su ideología oligarca con un cinismo sin límites: escribe poemas sobre los desaparecidos.

Clemencia, en cambio, es una mujer trabajadora de Lipeo, también en Salta. Morena y con sus años bien marcados. En su tierra no hay agua potable ni energía eléctrica. “Como no había agua ni en el centro de salud ni en la escuela tiramos una manguera desde la vertiente pero es peligrosa vienen bichos en el agua y cuando llueve aumenta la suciedad, cuando se pone turbia hay que esperar”. Señala a los responsables, “hace muchos años que hay proyectos pero ninguno se hace, pasan los gobiernos y ninguno se ocupa, por eso nosotros reclamamos y queremos hacer marchas” Luchan por los servicios desde el “Club de madres”. “Ahí empezamos todas las discusiones, las mujeres. Después lo discutimos en las reuniones de la comunidad, pero el lugar donde empiezan es el ‘Club de madres’. También hay clubes en los otros pueblos cercanos”. Clemencia trabaja desde los 12 años, calcula. De sol a sol. Hoy es madre de 10 hijos y lucha por ellos varios hoy trabajando campos mendocinos desde que eran niños. Los más jóvenes trabajan durante las vacaciones en las fincas y vuelven para las clases contando los días justos de faltas permitidas. No hay certificados para los trabajadores del campo, todos en negro. Ella no participa de paquetes concursos de caballos. Sus animales flacos pastan esquivando el ataque de las víboras. En sus tiempos de niña la vajilla era cosa de gente con plata “no había tasas, tomábamos en calabacines que cultivábamos”.

* Este es el comienzo del último post de Natalia Morales y Joaquín Ramírez, “A propósito del 8 de marzo Día de la mujer trabajadora: Milagros y Clemencia”, en el blog Golondrinas en vuelo.

Completo acá.

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