Otro género (de crimen)

Publicado: enero 28, 2013 de Demian Paredes en 2013, Actualidad, Capitalismo 100%, Lecturas, Pensamientos

ajedrez

Me gustó mucho la última columna del escritor Martín Kohan en Perfil. Allí, trata el tema del “crimen de género”, rememorando algunos cuentos de Borges, desde lo que se podría interpretar como una especie de enfoque “esencialista”: más allá de “la cáscara” con que se acompañan las historias de los cuentos “La intrusa” y “Emma Zunz”, hay allí “puras muertes”: en el primer caso, dos varones contra una mujer (aunque es sólo uno de los hermanos –el mayor– el que efectúa el crimen); en el otro, a la inversa, muere un hombre, Aarón Loewenthal, por la mano-que-empuña-revólver de Emma. (Refiriéndose al patrón de Emma, asesinado, Kohan dice: “al morir, Loewenthal es todos los hombres, un hombre, el hombre, hombre”.)

Como dije, el escrito está muy bueno, y tiene un final donde, producto del “tenor literario” y de la “sugestión incomparable” que tiene la realidad; en este caso, el (tristemente célebre) asesinato de Barreda, a su suegra, esposa e hijas –en definitiva: a cuatro mujeres–, Kohan dice: “como tales las mató”. Y yo digo ¿qué decir entonces de ese otro caso que se acaba de hacer “famoso”, donde un trabajador rural (para más datos: 72 años, tres hijos y uno más, como suele decirse, en camino) mató de un escopetazo al patrón de la estancia para la que trabajaba?

Bonifacio Martínez mató al dueño del campo “El Micheo”, Pizarro Costa Paz, su patrón. Dice una nota que, según los vecinos, era “un tipo tranquilo”. Y que los testigos aseguraron que Martínez “soportaba un trato altanero por parte del patrón que le había tocado en El Micheo”. Otros dijeron que “Pizarro Costa Paz trató ‘despectivamente’ al peón durante la discusión”.

Hay más datos (es noticia). Pero podríamos decir que, más allá de los detalles –y sin pretender hacer la menor apología a favor de la “justicia por mano propia” (así sea, como ocurre aquí, una “justicia de clase”)–, el trabajador actuó como lo hizo, en tanto trabajador maltratado (por Costa Paz); y que Martínez mató a su patrón… en tanto (este era un) patrón.

Con todo, estas “esencias”, sean negativas (mujer oprimida y asesinada, trabajador explotado y vapuleado), sean positivas (obvio: para quien las detenta: hombre femicida; patrón de estancia), no son, no serán, eternas.

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