CFK y su discurso en el “aniversario de la democracia”: falsificación histórica y maniqueísmos

Publicado: diciembre 11, 2012 de Demian Paredes en 2012, Actualidad, Capitalismo 100%, Cipayismo nac&pop, Debates, Historia, Peronismo, Troskósfera

023n1mun-1Vamos a hablar en este post no de la coyuntura, que incluye el bluff del 7-D que no fue (y del que pueden leer acá, acá y acá varios posts –y acá el graciosísimo de “Un mal día para dejar de fumar”–) y el tema del 19-D y la necesidad de intervenir activamente en la jornada que convoca la burocracia sindical opositora de Moyano y Micheli (para eso los dejo con el muy buen post de Fernando Rosso y el de Octavio Crivaro), sino de algunos pasajes del discurso de Cristina Kirchner, referido a la historia argentina.

1. En la “fiesta patria popular”, CFK dijo:

“ahí vemos la figura de Hipólito Yrigoyen, el primer presidente popular, democrático y nacional de nuestra historia. Vaya hoy nuestro homenaje a ese hombre y gran caudillo popular, revolucionario.”

Más que “revolucionario”, Yrigoyen fue todo lo contrario: represor y fusilador.

Alguien alejado del trotskismo (y simpatizante del kirchnerismo) como Osvaldo Bayer, escribía (una vez más, hace poco) sobre los fusilamientos en la Patagonia. Decía que ellos son:

“Un crimen que dejó abierta una herida que no cicatrizará jamás. Llevado a cabo por un gobierno elegido por el pueblo, el de Hipólito Yrigoyen. No hay explicación alguna. Se fusiló y ya está. Se cumplieron órdenes, dijo el Ejército. Han quedado para siempre como testigo las tumbas masivas. Ahora ya marcadas. Allí están, silenciosas pero que hablan por sí mismas y lo dicen todo. Fusilados por pedir tan poco.

(…) el principal responsable de esta tragedia fue el presidente Yrigoyen. Sí, como dijeron sus partidarios, Yrigoyen le dio el bando de la pena de muerte a Varela pero éste se extralimitó y la usó en forma desmesurada. Si hubiese sido así, Yrigoyen tendría que haber ordenado de inmediato una investigación a fondo de los hechos. No, se cubrió todo, con el voto negativo de la bancada radical hacia una comisión parlamentaria investigadora. Además de este gravísimo atentado contra la vida impuesto desde el poder, Yrigoyen tampoco dio ninguna declaración acerca de la brutal represión de los obreros metalúrgicos en la Semana Trágica de enero de 1919, ni en la represión de los hacheros de La Forestal, también de 1921.”

Entonces, desde la “semana trágica” de 1919 –hechos recreados en el teatro: en Ala de criados, de Mauricio Kartún, o en la novela En la semana trágica, de David Viñas–, pasando por los fusilamientos de los obreros y peones del sur, a la represión a los obreros chaqueños en las huelgas de La Forestal, Yrigoyen mostró su rostro antiobrero y represor. Todo lo contrario a lo que postuló CFK.

2. Más cerca en el tiempo, la presidenta recordó el homenaje que le hiciera a Raúl Alfonsín “en vida en esta misma Casa Rosada”. Y lo calificó como “víctima también de esos fierros mediáticos, víctima también de esos intentos de golpe militar donde el peronismo estuvo al lado de él como debía estarlo, porque sabíamos que éramos las principales víctimas.”

Extraño. Otra reivindicación de un político que no tuvo nada de “nacional” ni de “popular”… ni de “víctima”: Alfonsín fue uno de los artífices clave del “Pacto de Olivos”, que permitió la re-elección de Menem y que se siguiera subordinando al país a los mandatos del imperialismo (FMI, BM, etc.), y que nos llevara a la hiperinflación.

Respecto al período alfonsinista, esto planteó Christian Castillo en el suplemento “La clase trabajadora ante el bicentenario”:

“Bajo el gobierno de Alfonsín, los sectores capitalistas más beneficiados fueron los llamados “capitanes de la industria”, que ya se habían fortalecido durante la dictadura. En vez de declarar una moratoria de la deuda externa como había amenazado en su campaña electoral, “Raúl querido” legitimó esa verdadera hipoteca sobre la economía nacional, que en la dictadura pasó de 7 mil a 42 mil millones de dólares (gracias a la estatización de la deuda privada de los grandes empresarios implementada por Cavallo desde el Banco Central), y bajo el gobierno radical se incrementó a 64 mil millones, mediante la aplicación de los planes Baker y Brady”.

En todo caso, CFK habría sido honesta si hubiera dicho que la “víctima” en la década del ‘80 de los “fierros” (mediáticos, judiciales y financieros) fue la clase trabajadora. Clase que, pese a haber desplegado su fuerza con nada menos que 13 paros nacionales, contra la inflación y los bajos salarios, no pudo desarrollarse como actor político independiente. Pero esto no pudo (ni puede) decirlo CFK, ya que la “estrategia” de las luchas salariales del período ubaldinista de la CGT estuvo puesta en pos de la recomposición del peronismo, en dirimir sus internas, de las que saldrían figuras como Menem y Duhalde (figuras avaladas durante años por la misma CFK y NK), con su verso de “revolución productiva” y “salariazo”…

3. Lo último. CFK pidió que las “Fuerzas Armadas tomen conciencia de cómo fueron utilizadas por grupos minoritarios para luego lavarse las manos. Es importante esta comprensión de la historia para no equivocarnos y también superar antinomias y divisiones.” Nada más pérfido que proponer –como lo viene haciendo los últimos años el kirchnerismo– una “reconciliación” entre las FFAA y de “seguridad”, con los trabajadores y el pueblo, cuando las primeras fueron (y son) el brazo armado del Estado de los capitalistas… de los mismos (la burguesía “nacional” que tanto ensalza el kirchnerismo) que llamaron al golpe genocida del ‘76.

Las mismas fuerzas armadas –junto a sus avatares o clones de Prefectura y Gendarmería– son las que hoy patrullan el sur de la CABA y el GBA… según Garré, para tareas “de contención social”, pero que en realidad siguen a disposición del Estado capitalista, para actuar contra cualquier rebelión o lucha obrera y popular.

*   *   *

En la Argentina kirchnerista hay 5000 luchadores y luchadoras procesados. Hay Proyecto X. Subordinación, negociación pagos de la deuda a los acreedores financieros internacionales (buitres, que les dicen). Trabajo en negro y precario. Aumentos de tarifas y de canasta básica. Intentos de “pacto social” con los alcahuetes –y socios de la dictadura, como Gerardo Martínez de la UOCRA– de la CGT Balcarce, para poner “techos salariales” a la medida de la UIA y las patronales. Y diversos opositores y/o sucesores K derechistas (de la “cultura” menemista, como Scioli). Esta es la “fiesta de la democracia” de la que habla CFK: una fiesta para empresarios millonarios, burócratas sindicales y políticos del régimen.

Estamos –aunque Mendieta y Escriba, estos peronistas K optimistas, la festejen– en una democracia (cada vez más) degradada, funcional a la explotación capitalista.

comentarios
  1. anonimo dice:

    a mi me quedó otro “gran detalle” del discurso de CFK… “la deuda no es de Él, ni mía. Es de los 40 millones de argentinos”

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