Chipi Castillo sobre los gendarmes y prefectos, su origen social y función estatal

Publicado: octubre 11, 2012 de Demian Paredes en 2012, Actualidad, Bloguerías K, Capitalismo 100%, Debates, FFAA, Represión K

Mientras los blogs K y P siguen defendiendo la necesidad de “salarios dignos” para las fuerzas represivas y de seguridad (acá pueden ver a Ezequiel Meler sosteniendo que hay una “inserción democrática” de los Gendarmes -y el aprovechamiento de la misma para sus reclamos-, y acá al blog de Abel haciendo un racconto de sus posteos de la semana pasada), el Chipi Castillo (@chipicastillo) responde hoy en La Verdad Obrera algunas preguntas que se plantearon a raíz del reclamo de Prefectura y Gendarmería. (Y acá, acá, acá, acá, acá y acá pueden ver algunos de los “blogs troskos” discutiendo el tema desde diversos ángulos.)

1) Sectores de trabajadores creen que como los gendarmes y prefectos cobran un salario, su reclamo sería como el de cualquier obrero. ¿Por qué el PTS rechaza este planteo?

Porque su papel, como parte del aparato represivo del Estado capitalista, está por encima de su condición de asalariados. Ellos cobran un salario por, entre otras funciones, desalojar a los obreros cuando cortan una ruta, o por espiar a las organizaciones obreras y populares como hicieron los gendarmes con el “Proyecto X”. Las instituciones a las que pertenecen tienen como fin la defensa de este orden en el cual un puñado de propietarios capitalistas vive de la explotación de la mayoría trabajadora. Son entrenados y formados en una ideología y una disciplina que justifica el empleo de la fuerza contra los que se rebelan. No se escuchó ni un testimonio de prefectos y gendarmes en el cual cuestionasen su papel de represores. Al contrario, sobraron las declaraciones diciendo “no somos piqueteros”. A Vilma Ripoll, cuando fue a apoyarlos, le gritaron “andate zurda”. En medio del conflicto, los gendarmes no dudaron en impedir que manifestantes de ATE cortaran la autopista a Ezeiza. Por eso, más allá de su origen social y de cobrar un salario, los que protestan, al igual que los miembros de las distintas fuerzas policiales, no son integrantes de la clase obrera, ni de sus aliados, sino parte del aparato represivo.

2) ¿A qué atribuís ese “sentido común” erróneo de concebirlos como parte de la clase trabajadora?

La raíz de todo son las ideas de conciliación de clases, como las que el peronismo introdujo en la clase trabajadora. En primer lugar, creando un movimiento donde coexistían los sindicatos con los militares “patrióticos” y los representantes de la burguesía “nacional”. Hoy la centroizquierda, y hasta sectores de izquierda, alientan la idea de que gendarmes y prefectos tienen intereses comunes con los trabajadores, aunque parten de otros argumentos.

La simpatía con el reclamo la podemos entender en un trabajador que ve que Cristina y los gobiernos provinciales hacen ajustes y ponen topes salariales, pero de ninguna manera puede justificarse en corrientes de la izquierda que se dicen marxistas. Más aun, esa posición es incompatible con la experiencia de los sectores más conscientes de la clase trabajadora. Por ejemplo, ¿se imaginan a los delegados de Kraft, procesados por el espionaje del “Proyecto X”, apoyar a quienes los incriminan como delincuentes por ser luchadores obreros? Mejorar las “condiciones de trabajo” de los gendarmes y prefectos, su moral y su equipamiento es hacerlo con una institución de represión contra la clase trabajadora. Los maestros de marxismo revolucionario dejaron bien en claro que los trabajadores no deben ilusionarse con que los miembros de instituciones represivas se pasarán, sin existir una situación revolucionaria, del lado de los trabajadores por ser reclutados entre los sectores populares o por tener reclamos salariales parecidos a los suyos. La historia del movimiento obrero internacional está plagada de ejemplos. En la Alemania de los años ‘30, la socialdemocracia y el Partido Comunista tenían la ilusión de que los miles de obreros que tenían una filiación socialdemócrata y que habían entrado a la policía como salida a la desocupación y la miseria, iban a poder detener el ascenso de Hitler y el nazismo. Enorme error. Las instituciones policiales tenían miles de vínculos con los nazis.

Los policías, al igual que gendarmes y prefectos, están obligados por la disciplina de cuerpo de esta institución a cumplir la función de defensa del capital contra los obreros. Viven de eso.

La nota completa acá.

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