“Marx y Engels no eran teóricos puros”

Publicado: octubre 3, 2012 de Demian Paredes en 2012, Historia, Lecturas, Marxismo
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Marx y Engels no eran teóricos puros como los presenta Steklov. Todo lo contrario. Apenas comprendió Marx que quienes juzguen necesario transformar radicalmente el actual régimen social no pueden apoyarse sino en el proletariado como clase, que por sus condiciones de existencia encuentra todos los estimulantes para la lucha contra dicho régimen, acudió a los medios obreros, esforzándose por penetrar con su amigo en todos los sitios y organizaciones en que los trabajadores estaban sometidos a otras influencias (…).

Marx ya se había dedicado al trabajo de organización, para el cual Bruselas ofrecía grandes facilidades debido a la situación de estación intermediaria de Bélgica entre Francia y Alemania. Desde Bruselas, donde los obreros e intelectuales alemanes que se dirigían a París paraban algunos días, se difundía por contrabando la literatura ilegal en toda Alemania. Entre los obreros temporariamente establecidos en Bruselas, varios eran hombres muy inteligentes.

No tardó Marx en concebir la idea de convocar un congreso de todos los comunistas para crear la primera organización comunista general. Este congreso debía realizarse en Verviers, ciudad situada cerca de la frontera alemana, de suerte que a los alemanes les resultara fácil el acceso. No sabemos exactamente si en realidad se llevó a cabo el congreso, pero según Engels todos los preparativos habían sido hechos por Marx mucho tiempo antes de que los delegados de la Liga de los Justos llegaran a Londres para invitarlo a ingresar en ella. En verdad, Marx y Engels atribuían también la mayor importancia a la conquista de los círculos influenciados por Weitling y no ahorraron esfuerzos para convenir con ellos una plataforma común.

Sus tentativas concluyeron, sin embargo, en una ruptura cuya historia nos ha sido contada por un compatriota nuestro que en viaje a Francia pasó entonces por Bruselas. Me refiero al crítico ruso P. Annenkov, que si en un tiempo fue admirador de Marx no tardó en dejar de ser revolucionario.

Nos ha legado Annenkov un curioso relato de su estadía en Bruselas en la primavera de 1846, relato que contiene bastantes mentiras pero también cierta parte de verdad. De allí el extracto de una sesión en la que discutieron violentamente Marx y Weitling:

Le gritaba Marx, golpeando la mesa con el puño:

“¡La ignorancia ja más ayudó a nadie ni ha sido útil para algo!”.

Estas palabras son muy verosímiles. En efecto, como Bakunin, Weitling se oponía al trabajo preparatorio de propaganda, so pretexto de que los pobres siempre estaban dispuestos a la revolución y, por consiguiente, podía esta ser declarada en cualquier momento, siempre que hubiese dirigentes resueltos.

Según una carta del propio Weitling, en esa asamblea Marx sostuvo que era necesario depurar las filas de los comunistas y hacer la crítica de todos los teóricos inconsistentes (…).

Marx y Engels se esforzaron para concertar relaciones con los círculos de Alemania, Londres, París y Suiza. Es el trabajo que hacía el propio Marx en París. Poco a poco, los adeptos de Marx y Engels aumentaron. Marx concibió entonces el plan de agrupar a todos los elementos comunistas, pensando en transformar aquella organización nacional puramente alemana en una organización internacional. Para comenzar, era imprescindible

crear en Bruselas, Londres y París núcleos de comunistas que estuviesen de común acuerdo, los cuales designarían comités encarga dos de sostener las relaciones con las otras organizaciones comunistas. De este modo, se crearían relaciones más estrechas con los otros países y se prepararía el terreno para la unión internacional de los comités, denominados Comités Comunistas de Interrelación a propuesta de Marx.

A los historiadores les ha pasado inadvertido este trabajo de organización de Marx, a quien presentan como un pensador de gabinete, y no han conocido el papel de Marx como organizador, descuidando uno de los aspectos más interesantes de su personalidad.

Si no se conoce el papel que Marx (y no Engels) tuvo por los años 1846-47 como dirigente e inspirador de todo ese trabajo de organización es imposible comprender la importancia que tuvo luego como organizador de 1848-49 y en la época de la I Internacional.

David Riazanov (“Cuarta conferencia”, 1922),

Marx y Engels, Ediciones IPS, 2012 (índice del libro acá).

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