Una juventud como el “Che” que le gusta a Feinmann

Publicado: noviembre 2, 2010 de El Diablo en Debates, Juventud

Ayer en Página/12,  J.P. Feinmann se despachó con otra de sus “batallas culturales” en defensa del kirchnerismo (hoy “cristinismo”, aunque nadie sabe muy bien qué es aún).

Feinmann tiene esa cosa entre cínica y miope propia del “peronista de izquierda” aggiornado a los tiempos que corren, en los que la revolución y la “patria socialista” ya no son banderas que flamean en su movimiento. En su último artículo, lleva esta lógica al terreno de la construcción política; para los propios, una de las grandes deudas del proyecto kirchnerista. El debate, lógicamente, renace al calor de la demostración popular en el velorio de NK. Para Feinmann hay que capitalizar la plaza… o más precisamente, la juventud de la plaza. ¿Cómo? Organizando un nuevo movimiento juvenil de militancia “territorial y no armada”.

He allí el legado de NK para la juventud… un “heredero no violento” de los ‘70. Dice: “retomemos al Che”… como un “rebelde”. “Si quieren admirar al Che como símbolo de la rebelión, perfecto. Si lo toman como el héroe y el mártir de la lucha armada y el foco (…) el camino será otra vez el del desastre”.

Esta vez el filósofo no escribió difícil, quiso ser claro, como anticipándose a algo: hay que hacer una juventud domesticada, que haga política territorial (burguesa), pero no política revolucionaria, ya que eso fracasó. Hay que hacer como el Che… pero sin boina, sin habano, sin combate.

La versión del Che que le gusta a Feinmann no es la del heroico luchador antiimperialista. No, él prefiere al Che pelado, con lentes y traje de burgués… ¡como el del disfraz que utilizó para cruzar la frontera para llegar a Bolivia, donde encontró su muerte poco después a manos de un “soldadito boliviano”! Quisiera que el disfraz no fuera tal… que fuera el traje real que puedan calzarse futuros jóvenes intendentes, concejales, diputados (remember el “pequeño Kirchner ilustrado” de Verbitsky).

No hace falta decirlo, los trotskistas no somos guerrilleros; al contrario, nuestra estrategia (las coordinadoras, la huelga general de masas, la insurrección obrera) está enfrentada con la del foquismo. Pero con todas las diferencias, nuestro Guevara es revolucionario; no es el de Feinmann, un Guevara simbólico y por tanto inofensivo.

Y estamos seguros que tampoco lo era para Mariano Ferreyra ni para muchos de los hijos e hijas de las jornadas revolucionarias del 19 y 20 de diciembre de 2001, esa juventud que tiró abajo el neoliberalismo (si, porque fue la rebelión popular la que se cargó al neoliberalismo… no Néstor Kirchner), que dejó la vida sesgada por el plomo de la bonaerense como Darío y Maxi. Y sin temor a equivocarnos, posiblemente en el futuro, tampoco lo sea para muchos de los jóvenes que hoy lloran la muerte de Néstor Kirchner.

La síntesis de Feinmann para la construcción política, es unir fenómenos antagónicos como la juventud que desde el 2001 nació a la vida política, con la de los punteros, intendentes y burócratas sindicales del PJ. Pero como decimos, Feinmann parece anticiparse, no es ningún zonzo. Será que también se hace la misma pregunta que nuestro compañero Octavio“¿Cómo puede conciliarse pibes jóvenes, muchos de ellos trabajadores precarios que lloran a NK por las “conquistas” que le reconocen, con ministerios que defienden a muerte la precarización laboral y burocracias que llegan a matar a un pibe (Mariano) que es de la misma generación política de los que fueron a la plaza?”

Feinmann podrá seguir tratando de “hacerle la cabeza” a los peronautas que militan desde un blog, por twitter o quieren reclutar jóvenes con una casilla de gmail. Pero a la juventud obrera, explotada y precarizada, la juventud rebelde que viene de triunfar en la lucha estudiantil, a los jóvenes militantes que enfrentan a la burocracia sindical, como Mariano Ferreyra, no le gustan los punteros, ni los burócratas… ni los trajes burgueses.

DP y El Diablo

comentarios
  1. cecilia dice:

    estimados,
    si siguen publicando tantos posts por día no nos van a dar tiempo a leerlos… me venía dando vueltas en la cabeza esta nota de feinmann, buena respuesta.
    un abrazo

  2. juan dice:

    “hay que hacer una juventud domesticada, que haga política territorial (burguesa)”
    En ningún momento se desprende tal interpretación del texto. Creo que a la “militancia territorial” que él menciona la está poniendo en contraposición con la militancia virtual y no haciendo semejante paralelismo con una cuestión simbólica, y burguesa (que dicho sea de paso de por sí no encuentro la correlación inesquiva entre ambas). Es lo que (me) da a entender leyendo el texto en su completud.

    Saludos.

  3. Mané dice:

    Estimados, se hizo largo. Sepan disculpar. Son unos comentarios que me surgieron sobre la juventud, la política y mi generación, la generación de 2001.

    La muerte de NK ha suscitado hipótesis variadas de todo tipo a esta altura. A casi una semana hemos escuchado desde intentos de “isabelizar” a CFK hasta las repetitivas seissieteochescas idealizaciones de las gestiones de Néstor y Cristina. En el medio, el juego político mezcla también a todos aquellos que pensaban en tener juego propio, los Moyano, los otros burócratas sindicales, los intendentes del Conurbano (viejos zorros que parece que ahora con viento K a favor se dividen entre los K, los casi K y los que vuelven a ser K). Veremos si CFK logra aglutinar detrás del ahora más probable triunfo electoral a todos aquellos que hasta hace días le querían limitar los espacios de poder y demás. Pero esto ya se ha estado tratado en este blog.

    Aquí quería referirme a un debate también recurrente en estos últimos días y es el de la juventud y la política así que aprovecho el post y me meto. Me muevo a escribir también porque ayer leía unas líneas de una persona que es justo justo mi generación (y que tuve el gusto de conocer y hace tiempo ya que no veo) (http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-156052-2010-11-01.html), esa de los jóvenes de más de 25 y menos de 30 que sufrimos horriblemente esa tierra arrasada que fue vivir la adolescencia en la década del ’90.

    Nosotros mamamos la derrota restauradora que empezó en el ’76 en la Argentina con el asesinato de 30000 cuerpos y mentes, que luchaban revolucionariamente por cambiar la sociedad, y que se fue consolidando durante las décadas siguientes, haciéndonos creer que no se podía pensar más que en lo mínimo, lo indispensable y lo inmediato (De hecho todavía recuerdo todo lo el esfuerzo que me costó entender cuando una profesora de química nos hizo conocer la cita del Mayo Francés: “pedir lo imposible”, no me entraba en la cabeza, era casi otro paradigma).

    Recién a fines de la década del ’90 empezamos a poder descontracturar nuestros músculos y a despertar algo de rebeldía juvenil. Algo tenía que existir. A vuelo de pájaro me vienen a la mente las imágenes cuando durante el menemismo marchábamos contra la LFE, o rememorando la noche de los lápices y ya con De la Rúa contra los ajustes de LM. El país era pobreza y desocupación y había cada vez más bronca. Pero aún no era suficiente para cambiar. Hasta acá llegaron mis “reflejos defensivos”.

    Pero algo estaba cambiando en las profundidades del país. Toda esta experiencia de lucha no había sido en vano. Y esto ya nadie lo pudo ni podrá negar después del 19 y 20 de diciembre. Recuerdo estar cenando mientras se declaraba el estado de sitio y fue casi espontáneo que fuimos todos a juntarnos en la esquina. Y éramos cada vez más. Y empezamos a marchar para el centro. Y mis viejos hicieron 20 cuadras y se volvieron. Y yo que no militaba (por lo menos no lo creía así) decidí seguir. Caminando solo todas esas cuadras pero con la fortaleza que te dan los miles que surcaban las calles desde todos lados. El mar de gente emocionaba de verdad. Nos corrían y volvíamos. Y así comenzábamos a ser parte de la Historia. Esa que nos habían dicho estaba reservada sólo para los políticos y la farándula y en la que ahora las masas enojadas reclamaban su lugar. Y el 20 fue el clímax. Todos quedamos impactados por la resistencia heroica a la represión, las piedras contra los gases y las balas de la democracia que se defendía como podía, a los tiros, la caballería popular de los motoqueros y las barricadas. Así empezamos a cambiar el sentido de la flecha y escribir un capítulo más de la historia de los de abajo, de los trabajadores y del pueblo. Y el presidente se tuvo que ir en helicóptero.

    Y uno se considera parte de esa juventud que se despertó así. La que sufrió en su propio ser la bronca y el dolor por los asesinatos de Maxi y Darío, la que se fundía con el movimiento piquetero, le dio vida a las asambleas y se jugó con todo por las fábricas recuperadas, enfrentando de nuevo la represión, como en Brukman y en Zanon. Y todo esto mal que le pese a aquellos que intentan hoy hacernos creer que antes del 2003 y la asunción de NK no había nada. Vaya operación.

    Más allá del dolor que causó la muerte de NK en tanta gente, no puedo evitar seguir escribiendo. O quizás por eso lo hago. El gobierno de NK llegó a intentar encausar ese clima de transformación que reinaba en aquellos días. Ese es el rol que quiso jugar desde 2003. Así consiguió recomponer la figura presidencial y la autoridad del Estado. Así, la derogación de las leyes de impunidad y las mejoras en el empleo vinieron a contener y desviar el clima 2001 apoyándose en un viento de cola de la economía mundial. Fue lo que tuvo que ceder la clase dominante argentina para no tener que perder cada vez más y fue lo que ayudó a tallar en las cabezas de muchos esa maldita idea donde sólo se puede pensar en la miseria de lo posible (y me acuerdo de mi profesora de química de nuevo).

    Por esto, no puedo más que estar enfrentado contra una clase que mantiene 9000 policías bonaerenses que actuaban durante la dictadura, un proyecto cuya “columna vertebral” (Aníbal dixit) es un modelo sindical que amenaza y acaba hasta asesinando a los trabajadores que pretenden organizarse por sus derechos. Una coalición que cuenta además con los “barones” del Conurbano, pero también con las grandes cerealeras y empresarios como Franco M y Cristiano R. No, con éstos yo no tengo nada que ver. Paso. También podemos recordar la represión en Kraft en 2009 o la militarización de Las Heras cuando la huelga petrolera, pero no es necesario más aquí. Como dijeron acá, que otro vaya a intentar decirle a la juventud que tiene que satisfacerle apoyar a empresarios así, punteros mafiosos y sindicalistas que viven de los trabajadores, que se separaron de ellos hace rato para formar una capa con intereses propios.

    Es necesario dar esta batalla ideológica fundamental. Aquéllos que entramos a la vida política y nos conmovimos con las movilizaciones populares que tiraron un presidente seguiremos batallando para discutir con todos aquellos que nos quieren hacer creer que la democracia es votar cada 2 o 4 años (¿esto sería volver a creer en la política?). Yo prefiero mirar a todos aquellos delegados y comisiones internas (y sindicatos como el SOECN) y en la juventud que nació a la vida política con el 2001 y aquella que se unió más tarde a los batallones que pelean junto al sindicalismo de base. Esto tampoco lo tolera ni Clarín ni la oposición que prefiere a un movimiento obrero manso y sereno. Seamos los que pedimos lo imposible, los que queremos construir una nueva sociedad sin explotación, basada en la autoorganización donde los trabajadores y el pueblo sean sujetos de una política clasista, los que tenemos una fe absoluta en el futuro de la humanidad. A esto apuesto desde mi miltancia en el trotskismo hoy. Y esto no es una cuestión de purismo. Es sólo una cuestión de saber quiénes son mis aliados y quiénes pueden serlo en el futuro, pero sobre todo saber quiénes son mis adversarios y mis enemigos.

  4. El Diablo dice:

    Juan, gracias por el comentario. Vos decís que la “militancia territorial” de la que habla Feinmann es en contraposición a la “militancia” virtual. Es cierto. Pero la forma de la militancia no cambia el contenido, al menos en este caso. Sea por twitter, o territorialmente, Feinmann llama a la juventud a bancar el proyecto kirchnerista… y este es un proyecto burgués.
    Aunque el aspecto territorial no lo abordamos en la crítica, tu comentario viene bien. Lo “territorial” obviamente no le otorga un carácter burgués a la política, pero Feinmann al delimitar el ámbito de la militancia en lo “territorial” lo separa conscientemente de la militancia en el ámbito de la “producción”, o sea, en las fábricas y empresas (y hasta podríamos ampliarlo a los establecimientos, escuelas, universidades). ¿Por qué? Porque ese es el terreno de la burocracia sindical. Es la otra pata del proyecto y ahí no se jode.
    En ese terreno, por ejemplo, militaba Mariano Ferreyra, que era universitario pero estudio el oficio de tornero, que buscó meterse literalmente en el movimiento obrero para combatir a la burocracia sindical, para pelear por un programa de independencia de clase. Esta ambición, esta entrega, la mató la patota asesina de Pedraza.
    La izquierda peronista, Montoneros, la “gloriosa Jotapé” -como le dicen los jóvenes dirigentes de La Cámpora desde sus oficinas en Puerto madero-, se enfrentó a la burocracia sindical que era la derecha del peronismo en los ’70. Perón los liquidó (Navarrazo, AAA… luego la dictadura genocida. Sobre el tema, te recomiendo que leas “Insurgencia Obrera en la Argentina”, un libro que publicamos hace unos años). Bueno, la línea de Feinmann es justamente la opuesta. Su llamado es a formar una juventud domesticada, que conviva con la burocracia sindical en la construcción del proyecto político K. No vamos a entrar acá en lo intrincado de una militancia territorial juvenil K… en los “territorios” de los barones del conurbano, de eso que se ocupe Feinmann.
    Por último, aprovecho para plantear algo que me hizo notar una compañera por mail. Me decía que el che “con boina y con habano”, “como aspectos relevantes que hacen a la figura del Che no son otra cosa que la caricaturización de ciertos hábitos y gustos que lo vuelven, a partir del marketing capitalista, un mito inofensivo.” Es muy cierto. Por algo lo pusieron en el Salón de los Patriotas! Como un perro muerto. Lo relevante, lo subversivo del Che, no era su vestimenta… ni su retrato de “combatiente heroico”, sino sus ideas, por las cuales luchaba con una ametralladora en la mano, aunque nosotros no compartimos su estrategia política. Feinmann llama a la militancia, pero con el símbolo de un Che burgués, para apoyar a un “furgón de cola del imperialismo”, como decía Guevara. Saludos.

  5. RD dice:

    Roque Dalton tiene algo que decir sobre el Che de Feinmann:

    A los transeúntes de otros caminos

    Dicen que cuando Lenin se enfrentó
    a la ejecución de su hermano Alejandro
    (acusado de haber intentado matar al zar)
    reflexionó en voz alta y dijo algo como:
    “Ese no será nuestro camino”.
    Para estar seguros de aprender la esencia justa
    de esa atribuida reflexión,
    debemos recordar
    que Lenin no traicionó a su hermano,
    ni lo denunció ante las masas como aventurerista y anarquista,
    ni lo dejó solo en la montaña enfrentando a todos los enemigos
    (porque él hubiera dicho a los reformistas
    “Ese no será nuestro camino”),
    ni hizo de las razones contra el camino de su hermano
    una bandera contra la revolución.
    Yo diría que Lenin asimiló crítcamente
    la experiencia de su hermano Alejandro.
    Y es un hecho que no gozó de su muerte
    al mismo tiempo que los asesinos

  6. gustavo dice:

    Interesante discusión sobre como queremos que sean nuestros jóvenes (me recuerda a un discurso, si obvio es choreado) y de como se arrogan representatividad unos y otros, la militancia trotskista dice ganar espacios en los centros de estudiantes y que le pelean representatividad a las organizaciones burócratas-sindicales con enfrentamientos donde siempre los muertos son nuestros jóvenes-héroes, es lamentable la impresión que me queda de esta gente tan leída, y tan interesada en cambios estructurales en nuestra sociedad

  7. […] Pero en la troskófera no se quedó atrás (o será troskóSfera… tendríamos que ponernos de acuerdo)… como sea, también se publicaron varios posts que pueden leerse acá, acá, acá, también acá y acá, y otro más acá. […]

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