La burocracia sindical es más parecida a Rucci que La Cámpora a “la tendencia”

Publicado: noviembre 1, 2010 de El Diablo en 2011, Actualidad, Debates

El compañero Octavio nuevamente nos envía sus opiniones sobre la situación política que posteamos a continuación.

Es algo casi obvio que Cristina, que hasta el lunes era la principal víctima del desgaje del kirchnerismo, al menos en lo inmediato, emerge fortalecida del velorio de su esposo, particularmente por la importante afluencia de sectores populares y de jóvenes a la capilla ardiente. Este hecho, sin embargo, agregó (más) complejidad al cambiante panorama político (como comenzó a analizar este post de El Diablo). Hasta dónde llegue esa fortaleza, es completamente prematuro arriesgarlo hoy, aunque sí pueden trazarse hipótesis. Una, que resultó odiosa a los K, es la de Rosendo Fraga, que con alegría revanchista, exhortó a apenas 2 horas del deceso a un urgente cambio de rumbo, menos apoyo en Moyano, mayor subordinación a las empresas, menos agendas irritantes. Fraga y otros plantean el riesgo latente de Cristina de “isabelizarse”, aunque a juzgar por las escasas horas desde que el corazón de NK dejó de bombear, Cristina se mostró bajo control de la situación. Pero aún los que maldijeron al derechista Fraga en el agorero La Nación, deben responder: ¿cuál va a ser el carácter del “cristinismo”?

En el otro extremo del análisis burgués, con una óptica tan unilateral e irritante como la de Fraga, aunque apologética en este caso, está 678, el todoterreno oficial. De más está decir que la Russo, Barone  (que ayer llegó a “autocriticarse” por no haber “elogiado y ponderado lo suficientemente” a NK: ¿¡ no!?) y cía.,  sostienen que Cristina emerge ilimitadamente fortalecida, borrando de un plumazo cualquier contradicción palpable o latente. A decir verdad, desde la muerte de Kirchner, 678 asumió con más fuerza y acriticismo su rol de legitimador serial del kirchnerismo. En su versión del domingo hubo que masticar un lamentable informe donde se mezclaban, para explicar que NK nunca reprimió, imágenes del 20 de diciembre, de la masacre de Puente Pueyrredón y terminaba con imágenes de Mariano Ferreyra, a quienes dedicaron cínicamente el “informe”. Como si Mariano hubiera muerto bajo el gobierno de Menem, o como si la burocracia mafiosa de Pedraza no fuera la misma que estuvo en River con Moyano o en numerosas actividades con Cristina y NK.

Lo cierto es que más allá de los esfuerzos de 678, el cristinismo se apoya en esa burocracia sindical y no es posible que deje de hacerlo. Eso es lo que explica, posiblemente, que justamente el primer programa de 678 luego del entierro lo dediquen a “redimir” al Hugo de la CGT, tan manchado por los rumores de que una discusión tensa con NK habría precipitado el escenario cardíaco. Si uno considera que el contenido de 678 lo discute diariamente la “mesa chica” del kirchernismo, lo de ayer debe interpretarse: una cosa es que Cristina lo salude fríamente, otra muy distinta es que queramos distanciarnos del que garantice que la CGT juegue su rol de contención social.

Moyano, como un acto reflejo, se reunió con la UIA en simultáneo a la capilla ardiente y, por más que después aclare que no, dejó en claro que está dispuesto a “negociar una tregua”. La prensa “hegemónica” y los grandes empresarios vienen atacando sistemáticamente a Moyano, aunque en realidad buscan limitar el peso de los sindicatos en la vida política. La reunión con Héctor Méndez, entonces, puede entenderse como un acto de “autodefensa”. Pero también como un gesto de convencer de que más allá de determinadas acciones que molesten como los bloqueos para definir afiliaciones a favor de Camioneros, Moyano es un sistemático pistón que bloquea desbordes de todo tipo.

Ahora bien, todos los pibes que desfilaron alrededor del ataúd de Kirchner, muchos de ellos trabajando por primera vez y que identifican esta conquista (parcial, por las condiciones de explotación, pero en fin) con el kirchnerismo, ¿estarán tan dispuestos a “poner el hombro y tirar todos para el mismo lado”, eufemismo que usan los empresarios para decir “pospongan sus expectativas”? La congoja masiva con la muerte de NK, ¿puede postergar por 1 o 2 años, por decir poco, las expectativas “igualitarias” a mejorar las conquistas, en los sectores que creen que “algo mejoraron”? Para los trabajadores, ¿la muerte de NK vale una paz social como para Moyano? Es difícil.

Ahí es donde puede desnudarse el discurso de los K: en el documental de Encuentro en homenaje a NK, Recalde dice una media verdad que es una gran mentira: “desde el 2003 no se aprobó ni una ley en contra de los trabajadores”. Esto es así, pero tiene una explicación sencilla: no hizo falta, porque todo el andamiaje noventista se mantiene en pie, las leyes de flexibilización se aplican con rutinarismo en cada fábrica. Esto explica que el 50% de los trabajadores estén en negro y la proliferación endémica de las horas extras para llegar a salarios decentes. Esto es lo que explica, también, lo que el fusilamiento de Mariano Ferreyra desnudó: la extensión de la tercerización, que usufructúan empresarios y gobierno.

¿Cómo puede conciliarse pibes jóvenes, muchos de ellos trabajadores precarios que lloran a NK por las “conquistas” que le reconocen, con ministerios que defienden a muerte la precarización laboral y burocracias que llegan a matar a un pibe (Mariano) que es de la misma generación política de los que fueron a la plaza? ¿Cómo serán las paritarias y cómo actuaría el gobierno frente a conflictos que denuncien otros focos de tercerización, o que enfrenten los topes que querrán imponer en paritarias? ¿Y ante empresas que despiden por revanchismo? Nada dice que Cristina obre distinto de lo que lo hizo con Kraft, es decir, a favor de la empresa. Sería un error de los kirchneristas creer que los miles que fueron a la “capilla ardiente” son base para una burocracia sindical de asesinos y pistoleros, o que pasen a aceptar sin más la precarización laboral para “defender el modelo”.

Fidanza en un artículo reciente sostiene que uno de los caminos que tiene Cristina para pensar en su continuidad (más allá del 2011), exige llegar a algún tipo de pacto con Clarín, morigerar la política (ver interesante crítica de Facundo Aguirre). Sin dudas que esto incluye también a la UIA y la AEA. Los micrófonos en la plaza, sin embargo, tomaban los insultos a Magnetto, a la Noble por apropiadora, como el “top 3” de insultos, detrás de Cobos. ¿Cuál será la dirección del kirchnerismo sin NK? ¿Avanzar con el pacto como sugiere el sociólogo, o seguir con el embate sobre el odiado Clarín, exigiendo encarcelar a sus popes y, por ende, quebrar la armonía coyuntural con los “capitanes de la industria”? Da toda la impresión que esta disyuntiva es lo que determinará si el fortalecimiento de Cristina dura mucho, si puede alinear a podo el peronismo detrás, si es un gobierno estable. Y también si dificulta o no la emergencia lenta pero paulatina de un nuevo movimiento llamado “sindicalismo de base”, el fortalecimiento de la izquierda revolucionaria.

Aquí una mención, uno de las debilidades estructurales (¿irresolubles?) de Cristina: aunque los fenómenos antiburocráticos y antipatronales que surgieron en el movimiento obrero (en los que las corrientes trotskistas y el PTS en particular tienen peso) no pueden compararse aún con los sectores clasistas que empezaron a madurar desde fines de los ’60 y principios de los ‘70, la “izquierda peronista” tiene hoy mucho menos peso en sectores del movimiento obrero de lo que tuvo la JTP. La expresión oficial del kirchnerismo en el MO es la burocracia de la CGT, lo cual incluye a Pedraza. Esto es lo que sugiere que una izquierda en el movimiento obrero puede seguir desarrollándose, en los roces con una burocracia desprestigiada (¡hace solo 10 días asesinaron a MF!) y ministerios que operan a favor de las empresas, como se vio en Kraft.

Todas estas contradicciones se concentran en las pujas y negociaciones en el aparato del PJ. Si antes de la muerte de NK, Scioli emergía como la “esperanza  blanca” de quienes querían deskirchnerizar un poco (o un mucho) al peronismo, el fortalecimiento de Cristina puede anular la discusión de candidaturas (tal vez), pero no frenar las intenciones del aparato de negociar de otra manera, de discutir las listas, de “descrispar” el contenido de la política gubernamental. ¿Cómo entender la reunión de Scioli con los intendentes? ¿Cómo un apoyo a Cristina como jefa del PJ y tal vez como candidata? Sí. ¿O cómo una sutil presión de los intendentes para expresar que no hay poder con “jóvenes” pero sin intendentes (que a la sazón no son lo que se dice “setentistas o progres”)? También.

Puja entre expectativas de “profundizar el modelo” (DD.HH., salarios, contra asesinos sindicales, derecho al aborto) y el aparato que llama a bajar la fiebre, es lo que veremos crecientemente, creo. Y aquí nuevamente: la burocracia es más parecida a Rucci que La Cámpora a “la tendencia”.

¿La muerte de NK cerró ese período de disputas? Difícilmente. Las movilizaciones al velorio pueden atenuar en lo inmediato las tendencias más estructurales al desgaste del kirchnerismo, pero de ningún modo puede darle una sobrevida como si recién asumiera NK después de la brutal crisis del 2001 y luego de un presidente que se fue con la masacre del Puente Pueyrredón. La izquierda que no entienda esto, está resignada a terminar abrazada al kirchnerismo, o seguir la política igualmente falsa (pero menos “mística”) de abrazarse a la centroizquierda campestre de bombacha y alpargatas.

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